El juicio por el crimen del funcionario Antonio Campos en El Ejido arrancará el 22 de octubre
ALMERÍA 28 Ago. Diario Dia –
El juicio de tribunal con jurado contra el único acusado por la muerte a golpes del funcionario municipal de El Ejido (Almería) e historiador virgitano de 53 años Antonio Campos, quien fue hallado muerto y maniatado en el maletero de su coche a finales de septiembre de 2025, arrancará el próximo 22 de octubre en la Audiencia Provincial de Almería.
Fuentes judiciales han confirmado a los medios que las sesiones arrancarán con la constitución del jurado y la toma de declaraciones a los primeros testigos de los hechos toda vez que H.H., para el que la Fiscalía pide 22 años de prisión por un presunto delito de asesinato alevoso y robo con violencia, declarará previsiblemente en la última sesión.
El acusado confesó en la fase final de la instrucción, en la que mantuvo silencio desde su detención, que atacó a la víctima con un bloque de hormigón en la cabeza aunque, en su descargo, encuadró los hechos en una supuesta «disputa» al querer abandonar la zona de invernaderos de Punta Entinas-Sabinar a la que habían accedido juntos en coche para mantener relaciones sexuales.
La Fiscalía, para la que dicho ataque fue «totalmente sorpresivo» fuera de cualquier disputa, va a solicitar 18 años de prisión por un delito de asesinato alevoso y cuatro años más por un delito de robo de uso de vehículo, ya que tras el crimen condujo el coche de la víctima durante unas 12 horas con su cuerpo oculto en el interior.
Por su parte, la acusación particular ejercida por la familia de la víctima a través del letrado Antonio Relaño tiene previsto solicitar 28 años de cárcel: 24 por un delito de asesinato agravado y cuatro más por el robo con violencia del vehículo. Por su parte, la defensa considera los hechos constitutivos de homicidio con atenuantes de legítima defensa y colaboración con la justicia.
UN ENCUENTRO CONCERTADO
Antonio Campos salió de su domicilio familiar de Berja (Almería) sobre las 21,00 horas del sábado 27 de septiembre a bordo de su coche de color blanco en dirección a El Ejido, donde se había citado con el acusado sobre las 21,30 horas para mantener un encuentro. Constan en el sumario, al respecto, contactos telefónicos anteriores.
Así, una vez reunidos y subidos ambos en el vehículo, se dirigieron por la carretera AL-3300 hasta un camino oculto entre dos invernaderos ubicado en el paraje Punta Entinas-Sabinar, a la altura del antiguo Cuartel del Príncipe.
En torno a las 2,00 horas ya del 28 de septiembre, sin que consten los motivos al respecto, el acusado habría cogido un bloque de grandes dimensiones «con la finalidad de quitarle la vida» a Antonio, por lo que le habría atacado «por sorpresa» sin que la víctima tuviera posibilidad de oponer resistencia.
De acuerdo con el estudio forense, el acusado habría golpeado repetidamente en la cabeza a la víctima con el bloque causándole múltiples e importantes traumatismos severos y fracturas «incompatibles con la vida», lo que hizo que falleciera «irremediablemente» debido a estas heridas.
El fiscal abunda tanto en el instrumento utilizado como en la fuerza desplegada, en el número de impactos –el cuerpo presentaba hasta 25 lesiones– y la zona a la que fueron dirigidos para señalar la intencionalidad del acusado de dar muerte a la víctima y asegurarse el fatal resultado.
El informe forense no apreciaba heridas defensivas y concretaba la causa de la muerte en un traumatismo craneoencefálico ocasionado por entre cuatro y seis golpes asestados con un objeto contundente.
El análisis da cuenta de entre tres y cuatro fracturas y más de una veintena de lesiones entre hematomas y heridas principalmente en cabeza, cara, zona cervical y hombros, lo que tendrá que ser tenido en cuenta por el tribunal para determinar si se produjo o no un ensañamiento.
El acusado, por su parte, que el finado se puso «agresivo» con él e incluso le habría llegado a «agarrar por el cuello», lo que le llevó a tomar el bloque de hormigón para golpearlo como un supuesto acto de defensa.
H.H. aseguró, asimismo, que aunque quiso llevar a la víctima a un hospital, se quedó «en blanco»; una versión que choca con el estado en el que apareció el cuerpo de Antonio Campos, en el interior de su maletero maniatado de manos y pies por la espalda con un plástico de invernadero.
OCULTACIÓN DEL CUERPO
El acusado introdujo el cuerpo ya sin vida y maniatado de la víctima en el maletero de su propio coche, cogió las llaves, arrancó y condujo haciendo varios trayectos erráticos por el municipios de El Ejido, donde fue captado por diversas cámaras de seguridad a lo largo de su recorrido.
Así, sobre las 11,44 horas finalmente aparcó en la calle Mirasol de San Agustín, cerca de una nave hortofrutícola próxima a la vivienda de su padre, donde abandonó momentáneamente el vehículo.
Apenas un cuarto de hora después volvió al coche, con el que se marchó para regresar al mismo punto sobre las 15,00 horas, donde lo estacionó de manera definitiva. No fue ya hasta minutos después de la medianoche, el 29 de septiembre, cuando las fuerzas policiales descubrieron el vehículo y localizaron el cuerpo.
Los diferentes recorridos efectuados sin rumbo aparente por el término municipal de El Ejido así como sus paradas momentáneas cerca del domicilio de sus progenitores hicieron sospechar a los investigadores posibles contactos con terceros.
Además de la pena privativa de libertad, la Fiscalía pide indemnizaciones por 350.000 euros para los familiares de Antonio Campos por daños morales. Asimismo, interesa que, en caso de ser condenado, no se conceda el tercer grado hasta el cumplimiento de, al menos, la mitad de la condena.
DESAPARECIDO EN VÍSPERAS DE VIAJE
Antonio Campos salió de su vivienda de Berja con la intención de regresar a dormir posteriormente, ya que al día siguiente tenía prevista una cita en Granada con unos amigos para asistir a una procesión. Las cámaras de tráfico lo identificaron viajando en dirección a El Ejido por última vez con vida.
La falta de noticias ante su ausencia dio lugar a una movilización por parte del pueblo para tratar de localizarlo. La colaboración de sus allegados facilitó la localización de su vehículo al poco tiempo, lo que tuvo un gran impacto con varias concentraciones de luto tanto en su localidad natal como en El Ejido, donde trabajaba en el Ayuntamiento.
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