Bruselas condena la «inaceptable» agresión de Israel a las instalaciones educativas de UNRWA en Cisjordania
BRUSELAS 26 Ago. Diario Dia –
La comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, ha condenado la «absolutamente inaceptable» entrada «ilegal» de las fuerzas israelíes en un centro educativo en Jerusalén gestionado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).
«La entrada ilegal de las Fuerzas de Seguridad israelíes en el Centro de Entrenamiento de Kalandia en Jerusalén Este y las obras no autorizadas realizadas allí son absolutamente inaceptables», ha indicado la comisaria en un mensaje en redes sociales, en el que ha sostenido que Israel «tiene la obligación» de proteger y respetar «la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU».
Lahbib ha recordado que este centro «ayuda a cientos de jóvenes refugiados palestinos» a acceder a la educación vocacional, y ha reiterado que «las instalaciones de la ONU deben ser protegidas» y que el Derecho Internacional humanitario «debe ser respetado».
La declaración de la Comisión Europea se ha sumado a la del secretario general de la ONU, António Guterres, que ha instado a las autoridades israelíes a retirarse «de inmediato» de esas mismas instalaciones y ha denunciado que se trata de la quinta vez que las fuerzas de seguridad entran «ilegalmente» en el centro en apenas cuatro meses.
Guterres ha reclamado al Ejecutivo de Benjamin Netanyahu que cese la injerencia en las instalaciones de la UNRWA y las devuelva «sin demora» a Naciones Unidas, alertando de que la operación, justificada por Israel con un proyecto para construir una carretera y un complejo educativo en el lugar, dejará a los estudiantes sin poder continuar su formación.
Israel, por su parte, ha defendido la «evacuación» del complejo amparándose en la ley que prohíbe desde finales de 2024 las actividades de la UNRWA en territorio israelí, incluido Jerusalén Este, y ha vuelto a vincular a la agencia con Hamás, unas acusaciones que una investigación externa liderada por la exministra francesa Catherine Colonna descartó por falta de pruebas.
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