La Gonzalo Anaya critica la nueva función atribuida a la Inspección: «Es un retroceso» y un «cambio preocupante»
VALÈNCIA 25 Ago. (Agencias) –
La Confederación Gonzalo Anaya ha expresado este martes su rechazo al artículo 155 de la Ley 5/2026, de 31 de julio, de medidas fiscales, de gestión administrativa y financiera, que modifica las funciones de la Inspección educativa y le atribuye nuevas tareas de supervisión de la «neutralidad ideológica» sobre los contenidos y los proyectos educativos de los centros. A su juicio, supone un «retroceso», un «cambio preocupante» y una «falta de respeto» a los docentes.
«Las familias no necesitamos herramientas de control sobre la tarea docente ni sobre los proyectos educativos. Necesitamos confianza en los profesionales de la educación y una administración que garantice los recursos para que los centros puedan hacer bien su trabajo», ha señalado en un comunicado el presidente de la entidad, Vicent Gumbau, que considera que esta modificación supone un «cambio preocupante» en el modelo educativo valenciano, porque «desplaza a la Inspección de su función de garantía del sistema hacia una función de vigilancia sobre el profesorado y la autonomía pedagógica de los centros».
La entidad reclama que el artículo 155 «no se convierta en una herramienta de control sobre los centros y defiende una Inspección educativa que sea garantía de los derechos, la inclusión, la calidad y la equidad educativa, y no un mecanismo de control ideológico».
La Confederación considera que la Inspección educativa «debería centrar sus esfuerzos en garantizar que todo el alumnado reciba una educación de calidad y que los centros dispongan de los recursos necesarios».
Para las familias, las prioridades deberían ser «reclamar más profesorado y reducción de ratios; supervisar que la atención a la diversidad y la inclusión se garanticen con los recursos necesarios; garantizar instalaciones dignas y seguras; exigir a la Administración las inversiones necesarias y garantizar el derecho de las familias a una educación pública de calidad y a las plazas de enseñanza en valenciano que han sido suprimidas»
Por ello, Gumbau ha insistido en que lo que necesitan las escuelas y los institutos «no son más mecanismos de vigilancia, sino más recursos humanos, más orientación, más personal de atención educativa y más inversión pública».
La Confederación alerta de que el artículo 155 genera «desconfianza» sobre los mecanismos democráticos que ya existen en los centros ya que los proyectos educativos y las programaciones generales anuales son «fruto del trabajo de los equipos docentes y de los órganos de participación de los centros, con la intervención de los consejos escolares y de las familias».
«MENSAJE DE SOSPECHA PERMANENTE»
«Son, por tanto, el resultado de un trabajo colectivo desarrollado dentro de un marco legal que garantiza la participación de la comunidad educativa, ha recalcado la Confederación, que sostiene que esta reforma «deslegitima la labor de los centros y transmite un mensaje de sospecha permanente hacia el profesorado».
En esta línea, ha manifestado que se trata de «una falta de respeto a maestras y profesores, pero también a las familias, que formamos parte de los órganos de participación de los centros».
La Confederación Gonzalo Anaya alerta de que esta reforma «puede abrir la puerta a la fiscalización de proyectos educativos comprometidos con los valores democráticos». «Una escuela vigilada es el mayor retroceso en una sociedad democrática. Es querer imponer un modelo educativo obsoleto de una Conselleria que empezó persiguiendo el valenciano en lugar de garantizar su promoción, que ha eliminado de las normas la coeducación y la igualdad y que ahora quiere convertir la Inspección en censores de la docencia», ha lamentado Gumbau.
Al respecto, recalca que las familias defiende una escuela pública que eduque «en el valenciano como lengua propia y vehicular del sistema educativo; la igualdad entre mujeres y hombres; la coeducación; los derechos humanos; el pensamiento crítico y la convivencia democrática».
«Educar es preparar para la vida», subraya la entidad, que considera que la «también debe ayudar al alumnado a desarrollar habilidades personales, valores universales, autonomía y capacidad crítica para tomar decisiones a lo largo de la vida». «Ya no necesitamos una escuela que enseñe solo a repetir contenidos. Necesitamos una escuela que enseñe a pensar, a convivir y a construir una sociedad mejor», ha destacado Gumbau.
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