24 agosto 2026

Un estudio revela los factores ocultos que impulsan el cáncer infantil más agresivo

Un estudio revela los factores ocultos que impulsan el cáncer infantil más agresivo
Compartir esto:

   MADRID, 24 Ago. Diario Dia –

   Un grupo de investigadores de Reino Unido ha identificado nuevos factores que podrían explicar por qué algunos niños con rabdomiosarcoma (RMS), un tipo de cáncer, desarrollan una enfermedad agresiva pese a estar clasificados como de bajo riesgo, un hallazgo que podría permitir identificar desde el diagnóstico a los pacientes con mayor riesgo y adaptar su tratamiento.

   El estudio, publicado en ‘Cancer Research Tags’, ha sido realizado por investigadores del Wellcome Sanger Institute, la Universidad de Cambridge, el Great Ormond Street Hospital, el University College London.

   Los autores han investigado los factores genéticos del rabdomiosarcoma (RMS), un tipo agresivo de cáncer que se desarrolla a partir del tejido muscular. Es uno de los cánceres de tejidos blandos más comunes en niños menores de 15 años, con alrededor de 55 niños diagnosticados cada año en el Reino Unido.

   A diferencia de muchos cánceres en adultos, que a menudo están relacionados con el envejecimiento o factores ambientales, los cánceres infantiles generalmente surgen de cambios que ocurren durante el desarrollo y que aumentan el riesgo de padecer cáncer.

   El RMS se divide generalmente en dos tipos diferentes, según si el tumor contiene o no un marcador de riesgo genético. Este marcador es una fusión de dos genes que normalmente no están conectados. En pacientes con este marcador, la supervivencia es sustancialmente menor que en aquellos que no lo portan, a pesar del tratamiento intensivo.

   Sin embargo, algunos niños cuyos tumores no presentan el marcador de alto riesgo desarrollan igualmente una enfermedad agresiva, y no está claro por qué ocurre esto.

MÚLTIPLES RUTAS GENÉTICAS CONDUCEN A LOS MISMOS TUMORES AGRESIVOS

   Los investigadores compararon tumores de niños con cáncer de alto riesgo y de bajo riesgo, utilizando técnicas genómicas de vanguardia para secuenciar y analizar células. En particular, emplearon la secuenciación de ARN de célula única, una técnica que permitió al equipo examinar la actividad genética en células cancerosas individuales. Esto reveló la verdadera agresividad de las células cancerosas que normalmente se habían clasificado como de bajo riesgo.

   El equipo también utilizó un método llamado transcriptómica espacial, que permitió a los científicos mapear la ubicación de las células cancerosas dentro del tumor, revelando cómo se organizan las poblaciones de células agresivas dentro del tejido canceroso.

   El estudio reveló que los tumores agresivos de niños que habían sido clasificados como de bajo riesgo presentan patrones de expresión genética muy similares a los de los tumores de alto riesgo, a pesar de carecer del marcador de riesgo genético.

   También descubrieron que los niños con tumores de bajo riesgo que se comportaban de forma agresiva presentaban alteraciones genéticas poco frecuentes que afectaban a las mismas vías celulares que los tumores de alto riesgo. Esto sugiere que existen múltiples rutas genéticas que conducen a los mismos tumores agresivos.

ESPERAN DESARROLLAR NUEVAS TERAPIAS

   Mediante la identificación de marcadores únicos de estas células de alto riesgo, los investigadores esperan desarrollar terapias dirigidas, incluidos tratamientos de inmunoterapia como la terapia con células CAR-T, que podrían destruir las células cancerosas con mayor precisión y, al mismo tiempo, reducir los efectos secundarios asociados con la quimioterapia convencional.

   En definitiva, los investigadores prevén que estos hallazgos podrían ayudar a los médicos a identificar más precozmente a los niños con riesgo de desarrollar tumores agresivos, lo que permitiría un tratamiento más preciso para aquellos con mayor probabilidad de recaída, evitando al mismo tiempo la toxicidad innecesaria para otros pacientes de menor riesgo.

   Los auotores están ampliando el estudio para incluir cientos de muestras tumorales adicionales, con el objetivo de identificar más vías genéticas poco comunes que pueden conducir a un cáncer infantil agresivo y acelerar el desarrollo de terapias de precisión para pacientes jóvenes.

   «Al estudiar los tumores célula por célula, descubrimos poblaciones ocultas de células cancerosas agresivas que los métodos convencionales no detectan. Si bien estos tumores presentan diferentes alteraciones genéticas, muchos convergen en las mismas vías agresivas. Esto ayuda a explicar por qué algunos niños que aparentemente tienen una enfermedad de menor riesgo pueden sufrir un desenlace devastador», ha señalado Karin Straathof, coautora principal del Instituto Oncológico de la UCL y del GOSH.

   «Todo niño con cáncer merece la mejor oportunidad posible de supervivencia. Nos enorgullece apoyar la investigación sobre el rabdomiosarcoma, que demuestra cómo las tecnologías de vanguardia pueden revelar la biología que impulsa los cánceres infantiles agresivos. Estos descubrimientos nos acercan a tratamientos más personalizados y mejores resultados para los niños», ha finalizado Sara Wakeling, directora ejecutiva y cofundadora de Alice’s Arc.

CL11