¿Cómo se viste un rey para ver un eclipse? Federico X de Dinamarca tiene la respuesta
MADRID, 13 Ago. –
El 12 de agosto era una fecha que muchos tenían marcada en el calendario por un suceso histórico: el eclipse solar total. No solo en España estábamos pendientes de este fenómeno astronómico, en muchas partes del mundo también disfrutaron de él, como en Copenhague, donde el Rey Federico X de Dinamarca lo presenciaba desde un lugar emblemático.
La Casa Real danesa compartía a través de sus redes sociales un carrusel de imágenes donde se podía observar al monarca en Rundetårn, el observatorio más antiguo de Europa, en la Torre Redonda. La emblemática cúpula y el telescopio del observatorio, que datan de 1929, fueron sometidos a una profunda restauración durante los últimos seis meses y el Rey Federico no solo pudo ser testigo del resultado, también del eclipse con la mejor de sus sonrisas.
@detdanskekongehus
En esta reinauguración, el Rey abrió las persianas de la cúpula y, a través del telescopio recién restaurado, tuvo la oportunidad de observar el cielo y el eclipse solar. Un espacio emblemático ya que la Torre Redonda fue construida en 1642 por iniciativa de Cristián IV y actualmente es el observatorio en funcionamiento más antiguo de Europa.
EL ECLIPSE ERA EL PROTAGONISTA, PERO EL TRAJE DEL REY FEDERICO X TAMBIÉN MERECE NUESTRA ATENCIÓN
Y, ahora bien…. vamos con los detalles de este momentazo. Para la ocasión, lejos de apostar por una imagen más desenfadada y acorde con el acontecimiento, el monarca quiso seguir con su característica elegancia de traje y chaqueta. Un uniforme del que no se desprende ni en días como estos y que merece la pena analizar.
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Hay trajes y trajes, y el elegido por el Rey Federico X de Dinamarca para la ocasión no pasó precisamente desapercibido. El monarca apostó por un elegante traje azul marino con raya diplomática, combinado con una impecable camisa blanca y una corbata de estampado floral que aportaba un toque de personalidad y de modernidad al conjunto.
Un look clásico y sofisticado, pero con pequeños detalles que lo alejaban de la sobriedad más estrictamente protocolaria. Y, como no podía ser de otra manera tratándose de un eclipse, tampoco faltaron las gafas de sol homologadas para proteger su vista y poder disfrutar del fenómeno astronómico con total seguridad.
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