Un estudio identifica una bacteria asociada con un endometrio más saludable y una mejor implantación embrionaria
MADRID, 7 Ago. (Agencias) –
Investigadores del Tercer Hospital de la Universidad de Pekín (China) han identificado el papel destacado de ‘Lactobacillus gasseri’ (‘L. gasseri’) en la salud endometrial y han apuntado al potencial beneficio para la infertilidad de aplicar un tratamiento derivado de esta bacteria, tras demostrar éxito en la implantación embrionaria en ratones.
El estudio, publicado en ‘Cell Host & Microbe’, pone el foco en la relación entre un endometrio sano y un embarazo exitoso. «Tradicionalmente, el envejecimiento reproductivo se ha atribuido principalmente a una disminución de la reserva ovárica y a una menor calidad embrionaria», ha afirmado la autora principal, Rong Li.
Los expertos analizaron muestras endometriales de 149 mujeres de entre 20 y 45 años que recibían tratamiento para la infertilidad y que fueron divididas en tres grupos según su edad, menores de 30, de 30 a 35 y mayores de 35 años.
Las pacientes más jóvenes presentaban una abundancia significativamente mayor de bacterias ‘Lactobacillus’ que los otros dos grupos y, además, el equipo observó que la presencia de la especie ‘L. gasseri’ disminuía con la edad.
«Un hallazgo que nos sorprendió fue que la diversidad microbiana general no varió notablemente entre los diferentes grupos de edad», ha señalado Li, quien ha precisado que, en cambio, «las principales diferencias radicaban en especies bacterianas específicas».
Un año después, 93 de las mujeres se habían sometido a transferencias embrionarias, lo que resultó en 56 embarazos. Aunque las tasas de embarazo no mostraron diferencias significativas entre los tres grupos de edad, las mujeres embarazadas presentaban una mayor abundancia de ‘Lactobacillus’ en el endometrio que sus pares no embarazadas.
Pruebas posteriores revelaron que, entre las cinco cepas de ‘Lactobacillus’ presentes, ‘L. gasseri’ fue la que mejor favoreció la salud endometrial, al demostrar propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Esta cepa también presentó la mayor adhesión a las células endometriales.
POTENCIAL POSBIÓTICO
Tras ello, los investigadores examinaron células estromales endometriales humanas para demostrar que un componente específico de ‘L. gasseri’ llamado exopolisacáridos (EPS) ayuda a proteger contra el envejecimiento endometrial.
Este método fue probado en modelos de ratón, en los que aquellos de mayor edad presentaron mayores tasas de implantación embrionaria cuando fueron tratados con EPS derivados de ‘L. gasseri’.
«Esto sugiere que un producto bacteriano definido, en lugar de solo el microorganismo vivo, puede contribuir a los efectos observados en el envejecimiento y la receptividad del endometrio, lo que proporciona opciones más viables para la intervención clínica», ha apuntado Li.
Con todo, los investigadores han hecho hincapié en evitar la automedicación con productos de ‘L. gasseri’ de venta libre, teniendo en cuenta que su eficacia para tratar la infertilidad no ha sido validada. También han señalado que se necesita más investigación y que este estudio por sí solo no puede demostrar que los cambios en el microbioma uterino causen envejecimiento endometrial o resultados adversos en el embarazo.
PERSPECTIVA NOVEDOSA
La directora científica del Grupo UR Internacional y coordinadora del Grupo de Ética de la Sociedad Española de Fertilidad, Rocío Nuñez Calonge, ha destacado en declaraciones a SMC España la «perspectiva novedosa» que aporta este estudio al centrarse en el papel del endometrio y de su microbiota, que es un aspecto menos estudiado que el envejecimiento ovárico.
Sin embargo, se muestra cauta sobre los beneficios del derivado de ‘L. gasseri’, ya que se han demostrado en ratones, por lo que no pueden extrapolarse a humanos. Aun así, ha resaltado que se trata de una línea de investigación «muy prometedora» que requiere más estudios.
Asimismo, ha subrayado que el envejecimiento reproductivo es un proceso complejo y multifactorial en el que intervienen numerosos factores biológicos, por lo que la microbiota endometrial probablemente representa solo una parte del proceso.
En la misma línea, el catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Sevilla y jefe de la Unidad de Medicina Materno-Fetal, Genética y Reproducción del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), Guillermo Antiñolo Gil, ha señalado a SMC España que la diferencia es «considerable» entre la prueba en ratones y un posible tratamiento validado para mujeres con edad materna avanzada.
«La implicación clínica más inmediata no es terapéutica sino conceptual: refuerza la idea de que el envejecimiento uterino es un factor independiente del ovárico en el fracaso reproductivo, y que el endometrio merece atención específica en la estrategia de tratamiento de fertilidad», ha detallado.
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