Un tratamiento para reducir el colesterol en sangre también redujo químicos y los plásticos
MADRID, 5 Ago. –
Un tratamiento utilizado en pacientes con niveles elevados de colesterol podría reducir también la presencia de determinados contaminantes ambientales en sangre, como algunas sustancias PFAS, según un estudio publicado en la revista científica ‘Brain Health’, aunque los investigadores señalan que se trata de resultados preliminares y que el mecanismo aún no está demostrado.
El trabajo, realizado por investigadores del Hospital Universitario Carl Gustav Carus de la Universidad Técnica de Dresde (Alemania), analizó los efectos de la aféresis terapéutica, una técnica que extrae sangre del paciente, separa el plasma y elimina determinadas sustancias antes de devolverlo al organismo.
El estudio incluyó a pacientes sometidos a este procedimiento para reducir lipoproteínas como el colesterol LDL y la lipoproteína(a). Tras las sesiones, los investigadores observaron descensos de varios compuestos PFAS, entre ellos el ácido perfluorooctanoico (PFOA), el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), el ácido perfluorononanoico (PFNA) y el ácido perfluorohexanosulfónico (PFHxS).
Además, los análisis exploratorios detectaron variaciones en algunas partículas plásticas presentes en sangre, aunque los autores advierten de que las muestras son reducidas y que estos resultados requieren confirmación mediante nuevos estudios.
Los investigadores plantean que algunos contaminantes podrían circular unidos a lipoproteínas u otras estructuras presentes en el plasma, por lo que una técnica diseñada para eliminar estos componentes podría retirar también parte de estas sustancias. No obstante, subrayan que no se ha demostrado que la aféresis elimine los plásticos acumulados en los tejidos ni que reduzca la carga total de contaminantes del organismo.
El equipo también identificó partículas de poliestireno en tejido humano mediante espectroscopia Raman, aportando datos sobre la presencia de estos materiales en el organismo, aunque su impacto sobre la salud y su evolución a largo plazo siguen sin estar determinados.
Los autores destacan que la prevención de la exposición continúa siendo la principal estrategia frente a estos contaminantes y reclaman más investigaciones para conocer si la eliminación de sustancias circulantes mediante aféresis puede tener algún efecto clínico.
EL EFECTO SOBRE LOS MICROPLÁSTICOS SIGUE EN ESTUDIO
Los investigadores observaron descensos de varios compuestos PFAS tras las sesiones de aféresis, con reducciones de hasta un 25% en algunas muestras analizadas y descensos superiores en un grupo reducido evaluado por un laboratorio independiente.
En el caso de los microplásticos, los resultados fueron más limitados y exploratorios, con variaciones en distintos tipos de polímeros detectados en sangre y una reducción aproximada del 70% en el recuento de nanopartículas en un análisis realizado sobre cuatro pacientes, aunque sin significación estadística.
Más de 4.700 sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas colectivamente como PFAS, se utilizan comercialmente o se encuentran libres en el medio ambiente. El biomonitoreo las detecta en la sangre de más del 99% de la población de Estados Unidos, y aproximadamente 200 millones de estadounidenses han estado expuestos a través del agua potable. Su vida media biológica oscila entre 4,8 y 8,5 años, por lo que un compuesto absorbido a los treinta años aún puede detectarse a los cuarenta.
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