Ópticos-optometristas advierten de «daños irreversibles» en la visión por mirar el eclipse solar sin protección adecuada
ZARAGOZA 4 Ago. Agencias –
El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) advierte de que observar el sol sin la protección adecuada puede provocar «daños irreversibles» en la retina, incluso cuando el cielo esté parcialmente cubierto por nubes o el parezca menos intenso.
De hecho, uno de los principales peligros durante un eclipse, como el que tendrá lugar el próximo 12 de agosto, es la falsa sensación de seguridad que produce el oscurecimiento del ambiente. Al disminuir la luminosidad, muchas personas creen que el sol ya no representa un riesgo para la visión, cuando en realidad la radiación solar continúa siendo suficientemente intensa como para dañar la retina mientras cualquier parte del disco solar permanezca visible, han explicado desde el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.
«El eclipse puede hacer que el sol moleste menos a la vista, pero eso no significa que sea más seguro mirarlo. Precisamente, esa falsa sensación de seguridad puede llevar a mantener la mirada durante más tiempo y provocar lesiones irreversibles en la retina», ha indicado el presidente del CGCOO, Andrés Gené Sampedro.
Así, con el objetivo de disfrutar de este acontecimiento astronómico sin poner en riesgo la salud visual, los ópticos-optometristas recomiendan seguir una serie de medidas básicas de prevención.
RECOMENDACIONES
Entre los principales consejos emitidos ópticos-optometristas figuran utilizar exclusivamente gafas homologadas para eclipses solares, ya que las de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, no protegen frente a la intensa radiación presente durante la observación directa del astro.
Tampoco sirven radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos ni ningún otro método casero. Solo deben emplearse gafas o visores que cumplan la norma ISO 12312-2, adquiridos en establecimientos sanitarios de óptica, donde el ciudadano podrá recibir además el asesoramiento adecuado para su utilización.
Asimismo, piden comprobar el estado de las gafas antes de utilizarlas, dado que si presentan rayaduras, perforaciones, dobleces o cualquier deterioro, no deben emplearse. Ante cualquier duda sobre su estado o procedencia, es preferible no utilizarlas.
Extremar las precauciones con prismáticos, telescopios y cámaras también es clave. En este sentido, han precisado que las gafas de eclipse no pueden utilizarse junto a estos dispositivos, puesto que estos instrumentos concentran la radiación solar y pueden causar lesiones oculares graves en pocos segundos si no disponen de filtros solares específicos instalados correctamente.
Por otro lado, han recalcado que optar sistemas como la cámara oscura o la proyección estenopeica (pinhole) permiten proyectar la imagen del sol sobre una superficie sin observarlo directamente, por lo que constituyen una de las alternativas más seguras y recomendables, especialmente en actividades educativas.
En cuanto a los niños, deben observar el eclipse bajo la vigilancia de un adulto para garantizar que utilizan correctamente las gafas homologadas y no miran directamente al sol. En los más pequeños, la observación indirecta es la opción más segura.
LESIÓN
La exposición directa al sol sin la protección adecuada puede producir retinopatía solar, una lesión de la retina que afecta principalmente a la mácula, responsable de la visión central y de la percepción de los detalles.
Entre sus consecuencias pueden encontrarse visión borrosa, aparición de una mancha central que, en algunos casos, puede ser permanente, distorsión de las imágenes, dificultad para leer o alteraciones en la percepción de los colores.
Además, la retina carece de receptores del dolor, por lo que el daño puede producirse sin que la persona perciba ninguna molestia durante la exposición. En muchos casos, los síntomas aparecen horas o incluso días después, cuando la lesión ya se ha producido.
«Muchas personas creen que, si no sienten dolor o el sol parece menos brillante, no existe peligro. Sin embargo, los daños en la retina pueden producirse sin previo aviso y manifestarse posteriormente. Por eso, insistimos en que nunca debe mirarse al Sol sin la protección adecuada, ni siquiera durante unos segundos», han añadido desde el CGCOO.
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