Al aceptar lo que no puede controlar, la Caricom se centra en lo que sí puede

GROS ISLET, Santa Lucía – Desde las guerras que hacen subir los precios del combustible hasta las interrupciones en las cadenas de suministro, la inflación y los desastres climáticos cada vez más frecuentes, los líderes caribeños afirman que muchas de las fuerzas que determinan el futuro de la región escapan a su control.
Su respuesta, sin embargo, no es la resignación.
En cambio, los líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom), la mayor agrupación económica de la región, están aplicando una estrategia basada en el fortalecimiento de los sistemas sobre los que creen poder influir, con la esperanza de hacer que una de las regiones más vulnerables al cambio climático del mundo sea más resiliente ante las crisis externas.
Entre ellos se incluyen la seguridad alimentaria y energética, el transporte, la sanidad, la inteligencia artificial y el comercio regional.
En su reciente cumbre celebrada en Santa Lucía, los líderes sostuvieron que la Caricom debe ser juzgada no tanto por sus declaraciones como por si la cooperación regional mejora la vida cotidiana de las personas.
«Nuestros debates se han guiado por un objetivo central: garantizar que la Caricom ofrezca resultados que la gente pueda ver y sentir en su vida cotidiana», afirmó el presidente rotarorio del grupo y primer ministro de Santa Lucía, Philip J. Pierre, al resumir los resultados de la reunión.
«Los jefes de Gobierno se centraron en las cuestiones que más importan a la población de la región», consideró.
La Caricom está compuesto por 15 Estados como miembros plenos, la mayoría anglófonos e insulares, más otros ocho asociados, y su cumbre anual se celebró entre el 5 y el 8 de agosto en la localidad de Gros Islet, en el extremo norte de Santa Lucia.
Entre esas prioridades figuraban el aumento del coste de la vida, la seguridad alimentaria, el transporte asequible, la resiliencia ante desastres y el reto de construir economías más sólidas en un entorno mundial incierto.
Los gobernantes caribeños reconocieron que la inflación en los precios de los alimentos, el combustible, el transporte de mercancías y la electricidad se ha visto impulsada en gran medida por los conflictos mundiales, las interrupciones en las cadenas de suministro y las fluctuaciones bruscas de los precios de las materias primas, sobre las que las economías de las pequeñas islas tienen poca capacidad de influencia.
Aunque varios gobiernos han introducido medidas temporales para amortiguar el impacto en los hogares, argumentaron que un alivio duradero requerirá una cooperación regional más profunda en materia de transporte, protección del consumidor y comercio.
«Trabajaremos juntos», afirmó la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, que lidera la labor de la Caricom sobre el Mercado y la Economía Únicos del Caribe. «Ninguno de nosotros es omnisciente, ninguno tiene todas las respuestas y tampoco somos omnipotentes», agregó.
Una de las iniciativas más tangibles de la cumbre fue la reanudación de los esfuerzos para crear un servicio de transbordadores intrarregional asequible, considerado desde hace tiempo fundamental para reducir los costes de transporte de mercancías, mejorar los desplazamientos y reforzar la seguridad alimentaria.
Los líderes caribeños señalaron que la propuesta comenzaría con una prueba de concepto utilizando la capacidad actual de los transbordadores, mientras los gobiernos armonizan las normativas que regulan la concesión de licencias, los seguros y la circulación de vehículos a través de las fronteras.
La iniciativa complementa el programa «25 para 2025 más cinco» de la Caricom, cuyo objetivo es reducir la factura de importaciones alimentarias de la región mediante la expansión de la producción agrícola y el fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales.
Los gobernantes del bloque argumentaron que producir y transportar más alimentos dentro del Caribe haría que la región fuera menos vulnerable a las perturbaciones globales.
La seguridad energética se perfiló como otro tema clave.
El primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, afirmó que la mayor vulnerabilidad del Caribe no es la falta de recursos energéticos, sino su continua dependencia de los combustibles fósiles importados.
«No tenemos un problema energético», declaró Drew. «Tenemos un problema de aprovechamiento de la energía», dijo.
Aludiendo a los abundantes recursos solares, geotérmicos, eólicos y undimotrices de la región, Drew señaló que las energías renovables ofrecen quizás la mayor oportunidad a largo plazo para estabilizar las economías caribeñas, reducir los costes de la electricidad y mejorar el nivel de vida.
«No hay nada que pueda realmente estabilizar nuestra economía, o transformarla, o hacer frente a estas constantes fluctuaciones, como estabilizar nuestras fuentes de energía», afirmó.
Reconociendo que el cambio tecnológico también redefinirá el futuro de la región, la Caricom acordó crear una Comisión Regional de Alto Nivel sobre Inteligencia Artificial.
Los líderes señalaron que la comisión elaborará directrices regionales sobre la inteligencia artificial (IA), ayudando a los Estados miembros a aprovechar sus beneficios al tiempo que gestionan los riesgos relacionados con el empleo, la privacidad y la ética.
La resiliencia climática también siguió siendo un tema central de los debates.
Los gobernantes caribeños reafirmaron su compromiso de limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius, al tiempo que siguen defendiendo a nivel internacional las circunstancias especiales de los pequeños Estados insulares en desarrollo.
Asimismo, impulsaron los trabajos sobre una estrategia regional de seguros y reaseguros destinada a mejorar la protección financiera de los gobiernos, las empresas y los hogares, dado que los desastres relacionados con el clima son cada vez más frecuentes y costosos.
La justicia histórica siguió ocupando un lugar destacado en la agenda regional. Los líderes respaldaron la renovación de los esfuerzos para impulsar el Plan de Diez Puntos de la Caricom para la Justicia Reparadora mediante una colaboración más estrecha con la Unión Africana, las próximas reuniones de la Commonwealth (Mancomunidad de Naciones) y otros foros internacionales.
La agenda establecida en Gros Islet ha definido de hecho la agenda de la Caricom para los próximos meses.
Desde el fomento de la conectividad mediante transbordadores y las energías renovables hasta el refuerzo de la seguridad alimentaria, la resiliencia ante desastres y la gobernanza de la inteligencia artificial, el reto ahora es la puesta en práctica.
Para los ciudadanos del Caribe, la medida del éxito no será el número de declaraciones adoptadas, sino si la cooperación regional aporta mejoras tangibles en la vida cotidiana.
T: MF / ED: EG
CL14
