Hungría inicia el relevo presidencial tras la firma de una reforma constitucional aprobada por Tamás Sulyok
MADRID 19 Jul. Diario Dia –
El presidente de Hungría, Tamás Sulyok, ha ratificado la 17ª enmienda constitucional, una decisión que abre el proceso para el final de su mandato presidencial a partir de la medianoche de este lunes 20 de julio, según ha informado el primer ministro húngaro, Péter Magyar, en un momento en el que el jefe de Estado ha defendido la importancia del Estado de Derecho, la limitación del poder político y la protección de los derechos ciudadanos.
Durante un discurso dirigido a la ciudadanía, Sulyok ha reivindicado que «el respeto por la ley y por los derechos constituye la base de mi vida y de mi trabajo» y ha subrayado que la dignidad, la libertad y los derechos individuales deben estar protegidos por las instituciones del Estado.
Con la entrada en vigor de la reforma, la presidenta de la Asamblea Nacional, Ágnes Forsthoffer, asumirá de forma provisional las funciones de la Presidencia de la República a partir de esa fecha, en cumplimiento de lo establecido por la Constitución húngara. Por su parte, el Parlamento contará con un plazo de 30 días para elegir a un nuevo jefe de Estado.
Magyar ha señalado que la firma de esta enmienda supone la superación del último trámite necesario para aplicar las medidas pactadas y ha defendido que sus efectos tendrán un alcance institucional más amplio.
Según ha explicado, las modificaciones implementadas permitirán poner fin al actual mandato presidencial, reducir la influencia política sobre el Tribunal Constitucional, reforzar la independencia judicial y establecer la base constitucional para la creación de una Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Bienes.
Además, la reforma contempla limitar a doce años el período máximo de permanencia de los miembros del Parlamento.
El líder opositor ha presentado estas medidas como un paso hacia una mayor limitación del poder político y ha asegurado que no se trata únicamente del cumplimiento de compromisos previos, sino de recuperar garantías que –a su juicio– se vieron debilitadas durante los gobiernos del ex primer ministro Viktor Orbán.
«A través de estas decisiones, estamos restaurando algo que el régimen de Orbán intentó arrebatar al pueblo húngaro durante muchos años largos: la certeza de que el poder puede ser limitado, de que los bienes públicos de la nación pueden ser recuperados y de que el Estado puede volver a servir a sus ciudadanos –los ciudadanos libres de Hungría–«, ha afirmado.
Por su parte, Sulyok ha defendido en su intervención que «la primacía de la ley, el respeto a las normas y las decisiones individuales son pilares fundamentales de una sociedad democrática» y ha advertido de que el uso de la ley como herramienta de presión política puede poner en riesgo los fundamentos del Estado de Derecho.
El presidente húngaro ha destacado también la necesidad de preservar el equilibrio entre las instituciones públicas, el Gobierno y la sociedad civil, al afirmar que la Constitución debe funcionar como «una garantía frente a cualquier abuso de poder».
«Cuando las instituciones democráticas, los Derechos Humanos y el Estado de Derecho se debilitan, se crea un precedente negativo que afecta al futuro de la democracia y de la legalidad», ha apostillado.
El jefe de Estado ha defendido también que Hungría debe continuar vinculada a los principios de la cultura europea, entre ellos «el respeto a la civilización, la cooperación económica y la defensa de las libertades», al tiempo que ha reclamado que la autoridad pública se ejerza con responsabilidad y transparencia.
A este respecto, Sulyok ha insistido en que su responsabilidad es defender la legalidad y garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un país donde se respeten las normas constitucionales. «Creo firmemente que la democracia, el sistema jurídico y la política deben estar al servicio de las personas», ha manifestado.
«Los ciudadanos deben poder vivir sus vidas con libertad, seguridad y dignidad», ha concluido el presidente húngaro, antes de cerrar su intervención con un mensaje de unidad nacional: «¡Amamos a Hungría!».
CL11
