No todo el TOC es ordenar o comprobar: el síntoma que mucha gente tiene sin saberlo
MADRID, 18 Jul. –
Pensamos muchas veces que tener TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) es tener todo recogido y ordenado, por ejemplo, dar un paso hacia delante y otro hacia atrás, no pisar las líneas de la calle, apagar las luces varias veces, pero realmente se trata de un fenómeno más amplio y más complejo de lo que solemos creer.
Tal y como nos explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Antonio Domingo Soto (@antoniodsotopsic), psicólogo cognitivo conductual, y miembro de la International OCD Foundation consiste en dos componentes:
·La parte obsesiva, esos procesos internos mentales, que más allá de simples pensamientos intrusivos, dudas infranqueables, también pueden ser sensaciones desagradables, o imágenes mentales que provocan un gran malestar en nosotros, y que nos llevan al segundo punto.
·La necesidad de realizar ‘compulsiones’, un repertorio de conductas de seguridad, de rituales, de análisis mentales, de chequeos, o de rumia,; una serie de comportamientos evitativos o neutralizadores para rebajar el estado emocional y e intentar calmar ese pensamiento, sensación o gran malestar, culpa, vergüenza o asco que se ha creado en mi.
“Normalmente en el imaginario colectivo pensamos que el TOC es esta idea de que las cosas deben estar ordenadas, de que hay que apagar las luces varias veces, de que caminamos un par de pasos hacia delante y luego un par de pasos hacia atrás, pero es más amplio y muchas veces ni siquiera el que lo padece sabe que lo es y muchas veces hacia fuera no se ve y se lleva por dentro”, revela este experto, con motivo de la publicación de ‘Sal del LaberinTOC’ (Vergara).
CUÁNDO ES TOC Y CUÁNDO NO
Así, aunque todo el mundo señala que tiene esos pensamientos, sensaciones o imágenes, la diferencia con las personas que tienen TOC es que estos surgen involuntariamente a lo largo del día, provocando un gran malestar en la persona y persistiendo en la mente.
De hecho, precisa que tres son las características que diferencian un pensamiento que puede ser normal, aunque intrusivo, de una obsesión: intensidad elevada del malestar que genera, frecuencia alta de aparición, y gran duración de estos episodios en el día a día.
“Casi el 100% de las personas tenemos pensamientos o imágenes intrusas, procesos mentales que ocurren inevitablemente o independientemente de nuestra voluntad. Pero la diferencia de la obsesión con respecto a este pensamiento intruso es que la obsesión tiende a quedarse; y viene varias veces, y con diferente intensidad”, resalta este psicólogo.
Respecto a la esquizofrenia, por ejemplo, que también cursa con procesos involuntarios como los delirios, o alucinaciones auditivas o visuales de forma involuntaria, Antonio Domingo precisa que no suelen generar egodistonía en el afectado, de manera que esta persona no sufre por tener este pensamiento, sino que se lo cree. “Pero en el TOC sí encontramos egodistonia en el paciente, y genera un efecto de revulsión en ellos, y una fuerza por la que yo quiero quitarme ese pensamiento de la cabeza, y consigue el efecto contrario, la ley de efecto reverso o efecto paradójico de la mente, que genera mucho malestar”, revela este experto.
MÁS FRECUENTE DE LO QUE PENSAMOS EN NUESTRA SOCIEDAD
Explica que afecta aproximadamente al 2 o 3 por ciento de la población en su forma clínica y lo hace de forma indistinta en hombres y en mujeres de todas las clases sociales y razas. “El TOC es más frecuente de lo que pensamos en nuestra sociedad, y afecta entre un 2-3% en población general, pero en verdad, es una estimación muy a la baja, porque se diagnostican mucho los TOC motores, que son más visuales, pero se dejan fuera las compulsiones internas, que no se observan; aparte de que muchos psicólogos y psiquiatras no saben bien diagnosticar el TOC”, advierte.
Por otro lado, manifiesta que se conocen muchos casos de TOC donde hay un patrón evolutivo, donde las primeras manifestaciones pueden darse en la infancia, y aparecer de nuevo en la adolescencia, y en otros momentos del desarrollo, cada vez con más intensidad y frecuencia, hasta que en la edad joven-adulta empieza a resultar más invalidante. No obstante, hace hincapié en que el TOC puede aparecer en nuestra vida en cualquier momento y en intensidades diferentes.
Sobre su origen, este psicólogo cognitivo-conductual resalta que es multifactorial, y donde la genética puede llegar a tener cabida, pero sí puntualiza que porque un familiar tenga TOC nosotros vayamos a tenerlo: “El TOC es multifactorial, y siempre hay muchos factores dentro de la coctelera, pero la genética es importante, pero no más que las vulnerabilidades biológicas o psicológicas”.
CL11
