17 julio 2026
Guerra en Medio Oriente empuja a la pobreza a millones de niños
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NACIONES UNIDAS – El aumento del precio de los alimentos, la energía y el transporte provocado por el conflicto en Oriente Medio puede empujar hasta a 23,4 millones de niños más a la pobreza antes de que termine el año, advirtió un reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Los niños y niñas “están pagando el precio de la escalada del conflicto en Medio Oriente, incluso aquellos que viven muy lejos de la región”, afirmó la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.

“El aumento del costo de los alimentos y la educación está haciendo que muchas familias ya no puedan permitírselos. Para los niños que ya vivían en la pobreza, estas crisis profundizan las privaciones y pueden causar daños que duren toda la vida”, dijo Russell.

El conflicto que se desató con los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Irán el 28 de febrero continuaba a mediados de este julio -luego de una frágil pausa tras la firma de un memorando de entendimiento el 17 de junio- con bombardeos sobre suelo iraní y represalias de Teherán sobre sus vecinos en el Golfo.

Las entidades que monitorean la marcha de la economía y las necesidades del comercio, la agricultura, el suministro de energía y otros servicios en todo el mundo advierten el impacto negativo del conflicto, especialmente para los países en desarrollo y sus comunidades más vulnerables.

En su informe “Repercusiones de la guerra en Medio Oriente para los niños y niñas que viven en hogares en situación de pobreza monetaria”, con datos de 167 países, Unicef advierte que el impacto va mucho más allá del bolsillo de las familias.

Cuando los ingresos ya no alcanzan, muchas se ven obligadas a comprar menos alimentos, retrasar la atención médica, sacar a sus hijos de la escuela o recurrir a otras estrategias de supervivencia que pueden afectar el desarrollo de los niños durante toda su vida.

La organización plantea dos posibles escenarios. Si el impacto económico es moderado, 18,3 millones de niños caerían en la pobreza. Si la crisis se agrava y se prolonga, la cifra podría ascender a 23,4 millones.

Las regiones más afectadas serían Asia y África, que concentrarían alrededor de 80 % del aumento de la pobreza infantil, debido a que ya registran altos niveles de pobreza y una mayor vulnerabilidad frente a las crisis económicas.

El informe cita ejemplos concretos. En Somalia, el precio del combustible se duplicó en pocos días, encareciendo también los alimentos, el agua y la ayuda humanitaria.

En Etiopía, el diésel aumentó 31 %, dificultando el transporte de asistencia a las comunidades más aisladas. En Bangladés, el alza del precio del arroz, las lentejas y otros productos amenaza con empujar a 1,2 millones de personas más a la pobreza.

Ya al cierre de 2025, el informe de Unicef sobre el Estado Mundial de la Infancia advertía que en el mundo 417 millones de niños y niñas -más de uno de cada cinco- sufren privaciones graves en por lo menos dos ámbitos fundamentales para su salud, su desarrollo y su bienestar.

Ese análisis, con base en datos de 130 países de ingreso mediano y bajo, mostró que 118 millones de niños y niñas sufren tres o más privaciones, y 17 millones se enfrentan a cuatro o más.

Pero Unicef advierte que el problema no se limita a quienes ya son pobres. Alrededor de 82 millones de niños en el mundo viven apenas por encima de la línea de pobreza, por lo que un aumento relativamente pequeño del costo de vida podría hacer que sus familias caigan rápidamente en esa situación.

Además, la agencia señala que la crisis no solo aumentará el número de niños pobres, sino que también hará más profunda la pobreza de quienes ya enfrentaban dificultades económicas, reduciendo aún más sus posibilidades de recuperarse.

Unicef sostiene que la respuesta no puede limitarse a contener el aumento de los precios. También es necesario proteger los servicios esenciales de los que dependen los niños, como la salud, la educación, la nutrición y la protección social.

La organización pide a los gobiernos mantener la inversión en estos programas, ampliar las ayudas económicas dirigidas a las familias con niños y garantizar que la asistencia llegue rápidamente cuando ocurran nuevas crisis.

La agencia recuerda que las economías pueden recuperarse, pero las consecuencias para un niño que deja de alimentarse adecuadamente, abandona la escuela o pierde acceso a la atención médica pueden acompañarlo durante toda la vida.

“Esta crisis está poniendo en riesgo la vida y el futuro de los niños y las niñas. Si el mundo no actúa con rapidez, la confluencia del conflicto, la inestabilidad económica y el aumento de los costos sumirá a millones de niños y niñas en una pobreza aún más profunda”, advirtió finalmente Russell.

A-E/HM

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