Armas autónomas: la tendencia del futuro en los conflictos militares a nivel mundial
NACIONES UNIDAS – Mientras la comunidad internacional sigue sopesando los aspectos positivos, negativos y letales de la inteligencia artificial (IA), que se está extendiendo por doquier sin que, aparentemente, existan medidas de control, las Naciones Unidas comienzan a analizar más detenidamente su impacto, tanto positivo como negativo.
El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó el 6 de julio, en el primer Diálogo Mundial de la ONU sobre la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, celebrado en Ginebra, que «la tecnología está aumentando el peligro, con un nuevo armamento sofisticado y cada vez más autónomo, incluidos los drones, capaz de infligir un daño masivo a las poblaciones».
Las nuevas armas, en particular los vehículos aéreos no tripulados (Vant), más conocidos como drones, parecen constituir una nueva oleada de máquinas de matar en los conflictos recientes, entre ellos los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán, entre Israel y Palestina y el Líbano, y entre Rusia e Israel, además de numerosas guerras civiles en Áfricay Asia.
Simon Adams, catedrático de Derechos Humanos en la australiana Universidad Murdoch, dijo a IPS que ningún país del mundo ha admitido abiertamente haber desplegado un arma que sea completamente autónoma, en el sentido de matar a seres humanos sin que una persona participe también en el proceso de toma de decisiones.
«Pero ya hay varios Estados poderosos —entre ellos algunos que ocupan un escaño en el Consejo de Seguridad de la ONU— que dependen cada vez más de drones, robots y sistemas de IA para librar guerras en su lugar», aseguró.
El también expresidente y director ejecutivo del Centro para las Víctimas de Tortura, «los algoritmos eligen los objetivos de los bombardeos y ya son responsables de la muerte de civiles en algunas de las principales zonas de conflicto».
La IA tiene el potencial de mejorar la vida de miles de millones de personas en este planeta. Sería un fracaso moral de proporciones épicas y una tragedia mundial si la IA se utilizara para idear nuevas formas de que los humanos externalicen el trabajo sucio de librar guerras a los robots, afirmó.
Adams consideró que «los robots asesinos son un horror propio de la ciencia ficción. No hay nada más siniestro que externalizar el asesinato y la guerra a máquinas sin emociones y sin rostro que decidirán qué seres humanos viven o mueren».
«Los sistemas de armas autónomas letales son éticamente indefendibles y deberían ser ilegales. Necesitamos una prohibición mundial antes de que sea demasiado tarde», resaltó.

Guterres exigió en Ginebra una gobernanza mundial de la IA antes de que sea demasiado tarde, al mismo tiempo que volvió a reiterar su llamamiento para que las armas autónomas se prohíban mediante el derecho internacional, añadiendo que algunas decisiones deben seguir siendo para siempre humanas, y ninguna más que la de quitar una vida humana.
David Swanson, coordinador de campaña de RootsAction, dijo a IPS que docenas de gobiernos nacionales ya han manifestado su apoyo a la prohibición de las armas autónomas, y que otras tantas han expresado su disposición a respaldar dicha prohibición.
Así pues, se podría establecer un tratado entre esas naciones, siguiendo el modelo del reciente Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), y luego se podría trabajar para que se sumaran más naciones al mismo. Los primeros signatarios y ratificadores serían las naciones pequeñas y medianas con mayor disposición a desafiar la voluntad de la administración de Estados Unidos.
Esta prohibición de un tipo concreto de arma ignoraría, al igual que el TPAN, la existencia del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, que exige el desarme de todas las armas.
Swanson destacó que tampoco abordaría el acto moralmente repugnante de ordenar a un joven, bajo pena de un castigo severo, que pulse un botón que lance un misil contra personas situadas a miles de kilómetros de distancia, un acto de dudosa superioridad moral frente a la puesta en marcha de robots asesinos totalmente autónomos.
«Pero el mayor negacionista de la realidad en todo esto es el gobierno de Estados Unidos, que fue pionero en las guerras con drones», dijo.
Recordó que la administración estadounidense «fue ampliamente advertida de que no le gustarían los resultados cuando otras naciones siguieran su ejemplo. De hecho, llegó a sufrir enormes daños causados por drones extranjeros en lugares como el Golfo Pérsico durante la actual guerra contra Irán, y no modificó su agenda ni una pizca».
«Dado que, a veces, parece que las armas tienen más derechos en Estados Unidos que los niños, todas las formas de armamento parecen recibir un trato prioritario en la política exterior estadounidense», afirmó Swanson.
El diatrio The New Tork Times recordó el 13 de julio que durante décadas los gobiernos occidentales han encargado suministros como tanques, aviones de combate y submarinos a contratistas como Lockheed Martin o Northrop Grumman, artículos cuya entrega lleva años y que son vertiginosamente caros: un avión F-35 puede superar los 100 millones de dólares.
«Pero la tendencia actual es clara: la tecnología de defensa se está abaratando y agilizando, con avances desarrollados por empresas financiadas con capital privado en lugar de por los gobiernos», afirma el artículo firmado por Vivienne Walt.
De los 1,5 billones (millones de millones) de dólares que la actual administración estadounidense ha solicitado al Pentágono para el presupuesto del próximo año, unos 55 000 millones se destinan a la creación de un nuevo arsenal no tripulado y basado en la inteligencia artificial.
Destacando un uso no militar más positivo de los drones, The New York Times señaló en junio que Sri Lanka, que se enfrenta a uno de los peores brotes de dengue de los últimos años, está utilizando drones militares para escanear tejados y localizar criaderos de mosquitos con el fin de eliminarlos.
La fuerza aérea del país ha estado sobrevolando habitualmente edificios de gran altura con drones para identificar los criaderos, detalló.
Nick Mottern, coordinador adjunto de la Campaña por un Tratado de Prohibición de los Drones Armados, declaró a IPS: «Pedimos un tratado para retirar todas las armas de los drones, en lugar de prohibir los drones controlados de forma autónoma por la IA».
Esto se debe a que todos los ejércitos alegarán que siempre habrá un ser humano ejerciendo el control último sobre los drones potenciados por IA, a pesar de que el propio dron identificará objetivos mediante IA, seleccionará armas mediante IA y presentará al ser humano todos los elementos de la decisión de matar utilizando IA.
Un tratado que prohíba las armas en los drones es la única forma de detener el tsunami de drones, declaró.
En su intervención en el Primer Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA, Guterres afirmó que el mundo se enfrentaba a más de 120 conflictos en 2025.
Los conflictos se están volviendo más prolongados, más complejos y más interconectados, señaló.
Guterres destacó que «0bservamos violaciones generalizadas del derecho internacional y una creciente sensación de impunidad. La tecnología está agravando el peligro, con un nuevo armamento sofisticado —y cada vez más autónomo—, incluidos los drones, capaz de infligir un daño masivo a las poblaciones», aseguró.
«Y el discurso de odio en línea, la desinformación y la información errónea se difunden y amplifican en un instante. Con demasiada frecuencia, se ignoran las señales de alerta tempranas. Y las respuestas suelen llegar un poco tarde», sentenció.
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