15 julio 2026

Gemma Despierto, psicóloga: «El cuerpo termina gritando todo lo que la mente calla y reprime»

Gemma Despierto, psicóloga: "El cuerpo termina gritando todo lo que la mente calla y reprime"
Compartir esto:

MADRID, 15 Jul. –

   El nudo en la garganta antes de llorar, la presión en el pecho cuando sentimos ansiedad, o esa tensión corporal que aparece sin saber muy bien por qué no son simples «cosas de la cabeza». Son señales con las que el cuerpo expresa lo que le ocurre a nivel emocional.

   Gemma Despierto (@reflexionesdeunapsicologa), psicóloga sanitaria especializada en trauma, neuropsicología, y neurociencia aplicada, explica en su libro El porqué del nudo en la garganta (Vergara) por qué aprender a escuchar nuestras emociones es clave para cuidar nuestra salud mental.

   Defiende que debemos habitar en todas las emociones que nos van surgiendo, aunque nos incomoden, y habla de la importancia de la regulación emocional. «Vivimos en una sociedad que nos ha enseñado a desconfiar de las emociones, a verlas como enemigas del equilibrio, como debilidades personales que deben corregirse», afianza Despierto.

   Aunque sí cree que se ha avanzado en este ‘campo’ y que cada vez más incorporamos más desde la infancia la regulación emocional y somos conscientes de lo necesaria que es en los adultos, también considera que se siguen ocultando y reprimiendo una serie de emociones, que tachamos de negativas pero que son incomodas.

    «Las emociones son la brújula que nos orienta cuando algo dentro de nosotros pierde el equilibrio, son señales de necesidad, y de cuidado, son la forma que tiene el cuerpo de decirnos que algo está pasando aquí y necesitas atenderlo. Como todo cuanto ocurre en el cuerpo, las emociones aparecen por algo y para algo e ignorarlas solo intensificará el desequilibrio», reclama esta psicóloga general sanitaria.

NO ES BUENA IDEA REPRIMIR NUESTRAS EMOCIONES

   Es por ello por lo que advierte Despierto de las consecuencias a nivel individual de reprimir nuestras emociones, subrayando que si las pasamos por algo nuestro cuerpo nos lo transmitirá de forma diferentes y «terminará gritando todo lo que la mente calla y reprime».

   Dice que las señales que podrían indicarlo son, por ejemplo, los pensamientos rumiantes, el intentar anticipar, aumento de la tensión muscular, activación del estado de alerta, ansiedad, etc. «Emoción y cuerpo son un mismo sistema, y ese cuerpo empezará a gritar y de aquí a la larga nos encontraríamos con un factor más que, junto con otras características contextuales, podrían desembocar en enfermedades mentales», avisa esta experta.

   Apunta igualmente a secuelas a nivel relacional, ya que las emociones, según insiste, nos hablan de ajustes en nuestros vínculos, «entonces si lo reprimo me lleva a acumular más carga y que el vínculo pueda resultar complicado».

   Cita que un ejemplo muy cotidiano de que nuestras emociones se expresan a través del cuerpo es el famoso nudo en la garganta, con el que titula su libro, que se corresponde con una sensación de frustración o de miedo, y por la que el sistema nervioso activa una serie de cambios físicos, de forma que esa zona se contrae y muchas personas hablan de nudo.

«Es una sensación real, e intentar quitarlo sin escuchar qué pasa es peligroso porque el síntoma puede desaparecer pero el mensaje sigue estando ahí. El nudo es un reflejo de intentar contener esa emoción», aclara.

QUÉ PODEMOS MEJORAR EN LA CRIANZA

   Además, subraya en el libro que ya desde pequeños aprendemos a mostrar que las emociones no están bien, y por ejemplo se nos ha enseñado a no llorar en público, o que esa actuación puede generar malestar en los demás.

   Es por esto por lo que cree que es mejor huir del mensaje que lanzamos desde pequeños de ‘no llores’, ‘no montes espectáculo’, que aunque son para proteger al menor, el niño los interioriza como que ‘lo que yo siento molesta’ o ‘es mejor esconderlo’.

   Apuesta en consecuencia por comprender y enseñar que todo lo que sentimos de pequeños es necesario, y es el cuerpo reflejando una necesidad que debe ser atendida. «Regularnos no es dejar de sentir y ese ‘cállate no llores’ no tiene sentido, sino que debemos validar, aprender o enseñar de forma segura esa sensación corporal, y esto pasa cuando no nos enseñan a ocultarlo sino a sentirlo. Por eso es tan importante la validación emocional», remarca Gemma Despierto.

   Mantienes así que, también para los adultos, el primer paso para una gestión emocional saludable no consiste en tapar, ni en eliminar lo que sentimos, sino en cambiar nuestra mirada sobre ello, entender todas las emociones, incluso las más incómodas.

   «Normalmente en nuestra gestión emocional la intentamos gestionar a nivel cognitivo. Sentimos algo en el cuerpo y desde la mente pensamos qué es lo que debemos hacer con esa sensación corporal, que normalmente es incomoda. Por eso solemos tender a eliminarla. Así que el primer paso es validarnos a nosotros mismos para cambar la mirada sobre ella, escuchar lo que nos dice el cuerpo y poder validarlo sin acompañarlo de juicios», concluye esta experta.

CL11