El cacao se consolida como motor de sostenibilidad en República Dominicana y de autonomía para mujeres rurales en Perú
MADRID, 11 Jul. Diario Dia –
El cacao se consolida como motor de sostenibilidad en República Dominicana y de autonomía para mujeres rurales en Perú, como han puesto de manifiesto ONG que trabajan en el zona en el marco del Día Internacional del Cacao.
En concreto, la Fundación Taller de Solidaridad visibiliza cómo este fruto se ha convertido en herramienta de autonomía para las mujeres rurales peruanas a través del proyecto ‘Juntas por la Igualdad’, impulsado por esta ONG junto a su socia local en Perú, Radio Cutivalú, y financiado por la Generalitat Valenciana.
Esta iniciativa trabaja con 120 mujeres emprendedoras en Piura, una región donde el 41,2% de las mujeres no tiene ingresos propios por lo que, como argumentan, «el emprendimiento femenino es la herramienta más eficaz para romper el círculo de la dependencia».
Una de estas beneficiarias es Erika, que cosechaba cacao y lo vendía al intermediario. «A veces no tenía deseo de ir a cosechar porque trabajaba y el precio era muy bajo. Pero igual iba porque había necesidades que cubrir, mis hijos estaban en la escuela», relata. Hasta que un día su primo la invitó a Lima, al Salón del Cacao. Era la primera vez que Erika viajaba a la capital y volvió con otra mentalidad: ya no solo transformaba el cacao, también lo empezó a estudiar e investigar.
De este modo, al regresar a Piura, cambió su manera de trabajar y entonces llegó el cambio. Todo comenzó cuando se ofreció a hacer la chocolatada de Navidad en el colegio de su hijo, pensando en cómo introducir su producto. Los profesores lo probaron, les encantó y llegó el encargo: un total de 50 tabletas, que fueron entregadas envueltas en papel manteca y decorativo. Y los pedidos se repitieron.
«Mamá, tu chocolate es el mejor, tú vas a ver que después te van a pedir», vaticinaban sus hijos. Así, logró comprar su propio molino eléctrico y actualmente cuenta con un negocio reconocido a nivel municipal que ha participado en ferias departamentales.
«Me imagino con una tienda física, preparar un chocomiel o un cacao ideal para las mujeres con la menopausia, ayudar a la salud de otras personas, introducir mis productos en un supermercado. Y generar un puesto de trabajo para alguien que lo necesite. No es una fantasía», afirma.
A las mujeres de su comunidad que aún no se atreven a emprender les pide que «rompan esas cadenas y que sean mujeres libres». «Que no importa si el esposo gana bien. Que salgan, que rompan esa jaula de oro. Que se sequen esas lágrimas. Que ya basta. Que se levanten. Porque no hay ningún héroe que vaya a venir a rescatarte. La única que puede rescatarte eres tú misma», enfatiza.
Por su parte, el proyecto ‘Cacao Trace’, financiado por la Unión Europea, ha fortalecido a 734 productores y 19 organizaciones de la provincia dominicana de Monte Plata para cumplir el Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación y mejorar su acceso a mercados internacionales, como ha dado a conocer la ONG CODESPA.
Esta ONG subraya que el Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación (EUDR) es una de las normativas ambientales más exigentes impulsadas por la Unión Europea para combatir la deforestación asociada al comercio internacional. Esta nueva regulación obliga a demostrar el origen de productos como el cacao y acreditar que no proceden de terrenos deforestados, un requisito que supone un importante desafío para miles de pequeños productores de países exportadores.
Con el objetivo de que estas nuevas exigencias no se conviertan en una barrera para las familias agricultoras, el proyecto ‘Cacao Trace’, financiado por la Unión Europea e impulsado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) junto a CODESPA y Kruger Corp, ha trabajado durante los dos últimos años para reforzar la competitividad del sector cacaotero de Monte Plata desde un enfoque integral que combina innovación tecnológica, fortalecimiento organizativo, formación y sostenibilidad.
Entre los principales resultados, destacan el fortalecimiento de 19 organizaciones de productores, más del doble de las previstas inicialmente, y el acompañamiento directo a 734 pequeños productores, superando también los objetivos marcados al inicio del proyecto.
Uno de los hitos de la iniciativa ha sido el desarrollo e implementación de K-Blockchain, una plataforma adaptada a los requisitos del Reglamento Europeo que permite registrar la trazabilidad del cacao desde las fincas de producción, facilitando la verificación del origen del producto y su adecuación a los estándares europeos de sostenibilidad.
PROGRAMAS DE FORTALECIMIENTO EMPRESARIAL Y EDUCACIÓN FINANCIERA
Además del componente tecnológico, el proyecto ha impulsado programas de fortalecimiento empresarial y educación financiera. Más de 300 productores participaron en procesos formativos sobre planificación económica, gestión de recursos y acceso a financiación, de los cuales 215 obtuvieron la certificación correspondiente.
La intervención también ha promovido mejoras en la gobernanza de las organizaciones rurales, el intercambio de experiencias con productores de Ecuador, la incorporación de buenas prácticas ambientales y el refuerzo del liderazgo de las mujeres dentro de las asociaciones de productores.
El productor de cacao y elaborador de chocolate artesanal, Pedro Salazar, destaca el cambio de mentalidad del sector. «El mercado nos exige una producción más amigable con el medio ambiente, ya que es nuestra casa común. Invito a la juventud a producir cacao de manera sostenible porque hay mucho futuro en este sector», defiende. En la misma línea, la productora participante en el proyecto, Felicia Evangelista, «el mercado libre de deforestación abre las puertas al mercado europeo».
Aunque el proyecto entra ahora en su fase final, las entidades y comunidades participantes continuarán trabajando para consolidar los procesos de certificación, fortalecer el modelo de gestión de la plataforma blockchain y ampliar las oportunidades comerciales para que un mayor número de pequeños productores pueda acceder a mercados internacionales que demandan cacao producido de forma sostenible.
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