El corazón podría estar afectando a tu memoria sin que lo notes: los pequeños despistes que lo delatan
MADRID, 7 Jul. –
A veces olvidamos dónde dejamos las llaves, nos cuesta recordar un nombre o sentimos que la agilidad mental de antes empieza a flaquear. Lo primero que hacemos es culpar al estrés, al cansancio o simplemente al inevitable paso de los años, asumiendo que esos pequeños despistes forman parte del proceso normal de envejecimiento y que no hay de qué preocuparse.
Sin embargo, una nueva investigación médica ha identificado un vínculo entre la función del corazón y la estructura del cerebro que podría ayudar a entender mejor algunos problemas de memoria. El estudio, realizado por científicos del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas (Alemania), sugiere que incluso cambios leves en la función cardíaca podrían estar asociados con alteraciones microscópicas en el tejido cerebral relacionadas con la memoria.
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La relación entre los problemas cardíacos y la función cognitiva se explora en un nuevo trabajo de expertos del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas (Alemania), que se publica en ‘Jneurosci‘.
Xia Zhang, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas y sus colaboradores realizaron un seguimiento a 73 pacientes del Estudio Cardíaco de Leipzig durante 3,5 años.
Descubrieron que incluso una disfunción cardíaca leve, incluso en pacientes sin diagnóstico clínico de insuficiencia cardíaca, podía predecir la degradación microscópica del tejido en regiones cerebrales estrechamente relacionadas con la enfermedad de Alzheimer. Este daño tisular explicaba la relación entre la disfunción cardíaca leve y el bajo rendimiento de la memoria a largo plazo.
Según Zhang, «el seguimiento de la integridad microestructural del cerebro ofrece una vía novedosa para la estratificación del riesgo neurológico en pacientes con disfunción cardíaca». Esta podría ser una herramienta valiosa para los médicos, cuyos métodos de imagen actuales no permiten detectar cambios microscópicos en el cerebro asociados con problemas cardíacos.
Los investigadores planean incorporar biomarcadores específicos en el cerebro, con el objetivo final de determinar cómo los cambios cerebrales relacionados con el corazón se superponen con los mecanismos de la demencia temprana.
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