Jaime Anta pide aumentar la planta judicial de la Audiencia Provincial para dar respuesta en plazos «razonables»
SANTANDER, 6 Jul. –
El magistrado Jaime Anta ha asumido este lunes la Presidencia de la Audiencia Provincial de Cantabria «con responsabilidad y honor» y se ha comprometido a contribuir a una Justicia «independiente, eficiente y digna de la confianza de la ciudadanía». Y lo ha hecho también con los objetivos de modernizar la organización judicial o impulsar acciones contribuyan a la transparencia, la rendición de cuentas o a rebajar la «siempre creciente» carga de trabajo.
En este sentido, en el discurso que ha pronunciado tras jurar el cargo, ha aprovechado para reclamar nuevas plazas judiciales con las que adecuar la plantilla a la entrada de asuntos y ofrecer así respuestas en plazos «razonables» de tiempo.
«Manteniendo unos altos estándares de calidad jurídica nuestra Audiencia lleva demasiado tiempo asumiendo un volumen de trabajo que excede lo razonable, cada año mayor. Confío y espero que este esfuerzo sea reconocido y que se reaccione con la creación de nuevas plazas que permitan adecuar la plantilla judicial a la entrada de asuntos, para poder ofrecer respuestas en plazos razonables».
Lo ha expresado así en su intervención ya como nuevo presidente de la Audiencia Provincial, amadrinado por la magistrada Almudena Congil, de la Sección Tercera de la AP, y ante la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, con el presidente del TSJC, José Arsuaga, a la cabeza, y a quien Anta sustituye en el cargo.
«Soy muy consciente de que se me incumbe continuar la trayectoria de máxima excelencia de quienes me preceden en el cargo y que han contribuido decisivamente al prestigio de la Audiencia Provincial», ha reconocido, para recordar también a otros predecesores, como José Luis López del Moral y Javier de la Hoz de la Escalera.
En el acto, celebrado en el salón de actos del complejo judicial Las Salesas de Santander, el hasta ahora presidente del Tribunal de Instancia de Santander ha estado arropado asimismo por los vocales del Consejo General del Poder Judicial en Cantabria, Pilar Jiménez Bados -fue fiscal jefa en esta comunidad autónoma- y José Manuel Fernández Seijo, a los que Anta ha agradecido la «confianza» del CGPJ por su elección, confianza que está dispuesto a corresponder con «dedicación y esfuerzo».
También han asistido el fiscal superior de Cantabria, Jesús Arteaga; la presidenta del Gobierno regional, María José Sáenz de Buruaga; la consejera de Presidencia y Justicia, Isabel Urrutia; la jefa del Parlamento autonómico, María José González Revuelva; la alcaldesa de Santander, Gema Igual, o el delegado del Gobierno, Pedro Casares, entre otras autoridades civiles y militares también, y además de representantes de los colegios profesionales vinculados a la Administración de Justicia, a los que ha ofrecido su colaboración.
En su intervención, en la que también se ha comprometido con «el rigor» -en Derecho, intelectual y moral-, Anta ha evidenciado que «una democracia de calidad requiere de jueces que resuelvan los conflictos en tiempo razonable, imparciales y conocedores y cumplidores de la ley», y ha añadido que «como servidores públicos» han de proporcionar «escucha y atención» y también, y «por encima de todo», deben «respeto al profesional» y tienen que «procurar un ambiente sereno fundando en la cortesía y la mesura».
«Nuestras seculares carencias juegan en nuestra contra: la escasez de jueces y medios, de una organización moderna y de normas procesales adecuadas constituyen obstáculos ciertos que pueden vencer nuestra ilusión», ha admitido para llamar a «perseverar».
PACIENCIA Y GRATITUD
El nuevo presidente, que ha formado parte de la Sala de Gobierno del TSJC, también ha pedido «paciencia» a quienes a partir de ahora serán sus compañeros en la Audiencia Provincial, de los que espera adquirir «conocimiento» y «experiencia» y representarles, según ha dicho, «lo mejor que sepa».
Y por otro, se ha ‘despedido’ de aquellas personas con la que ha tenido un «vínculo diario» en los últimos años en el actualmente denominado Tribunal de Instancia de Santander, y del que ha sido decano durante más de una década.
«Vuestro respeto, buena disposición y lealtad me han permitido mantenerme todo este tiempo con ilusión», ha dicho a sus antiguos compañeros, con los que ha contraído una «deuda de gratitud».
Jaime Ana, que hace 27 años que juró como juez en el mismo lugar en el que lo ha hecho ahora como presidente de la Audiencia, ha repasado su etapa de estudiante y sus primeros pasos en la carrera judicial, durante la que -como ha manifestado- «se me ha concedido continuar el legado de grandes maestros».
«Paso a paso aprendí que la función de juzgar es quizás la profesión mas noble, pero también la más difícil. Con ella, el Estado se somete al escrutinio y se examina a sí mismo, no es realista pensar que no surgirán tensiones y desconfianzas».
A su juicio, «sí tienen sentido las fatigosas garantías, la lógica de límite fundando en razón, la estudiada contención que reserva pronunciarse solo tras una escucha atenta, tras una intelección rigurosa y sujeta a la máxima crítica», pero «solo por quien tiene garantizada la independencia y la imparcialidad y por nadie más», ha remachado Anta, que ha precisado que con los jueces «no es suficiente», pues la Justicia precisa también de leyes y fiscales, abogados, funcionarios y policías «que sepan cumplir con su papel».
Anta, que además ha ejercido como profesor asociado de la Facultad de Derecho de la UC, optaba a presidir la Audiencia de Cantabria junto a Paz Aldecoa, presidenta de la Sección Primera; Ernesto Sagüillo, que también forma parte de la misma Sala, y Amaya Merchán, magistrada de la plaza 4 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Santander.
ALTA RESPONSABILIDAD
El antecesor de Jaime Anta en el cargo, José Arsuaga -ahora presidente del TSJC- ha subrayado la «importancia institucional y emotiva» del acto y, tras dar la enhorabuena a su sucesor, ha señalado la «alta responsabilidad» de presidir una Audiencia Provincial, una institución que «representa la mejor tradición de la colegiación judicial en España».
«No solo porque en la Audiencia termina en gran medida el recorrido procesal de los ciudadanos en los órdenes jurisdiccionales civil y penal, sino porque presidir conlleva representar, organizar y, en cierto modo, liderar», ha explicado Arsuaga, quien también ha valorado el «enriquecimiento profesional y personal» que supone pasar de un juzgado individual a un tribunal colegiado..
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