CHA ve «un fracaso» judicializar la «necesaria regularización» y convertirla en motivo de «confrontación partidista»
ZARAGOZA 4 Jul. Agencias –
Chunta Aragonesista considera que convertir la «necesaria regularización» en un motivo de «confrontación partidista» y llevarla a la vía judicial supone «un nuevo fracaso político». La secretaria general de CHA, Verónica Villagrasa, critica que el Gobierno de Aragón vuelva a convertir un asunto de enorme trascendencia humana en una batalla política y judicial, renunciando al diálogo y a los acuerdos entre administraciones pública implicadas.
«Esto no va de decidir qué administración gana el pulso político. Va de dar una respuesta digna a personas que necesitan una solución. El Gobierno de Aragón y el Gobierno de España tienen la obligación de coordinarse, cooperar y alcanzar acuerdos. Cuando solo hay confrontación partidista, pierden las personas y pierde Aragón», afirma.
Villagrasa recuerda que Aragón afronta un importante reto demográfico, con una población cada vez más envejecida y una disminución de la población en edad de trabajar. En este contexto, la inmigración es factor esencial.
«Pero no puede medirse solo en datos y cifras. Hablamos, ante todo, de una cuestión de humanidad, de dignidad y de responsabilidad institucional. Resulta cuestionable que quienes hoy alimentan el enfrentamiento olviden que gobiernos del propio Partido Popular, en otras etapas, afrontaron situaciones similares desde la colaboración institucional».
Villagrasa añade que los discursos de Jorge Azcón y Alejandro Nolasco «no resisten el contraste con los datos» y solo contribuyen a generar miedo y división.
«Aragón necesita convivencia, no discursos de odio; necesita personas que quieran vivir, trabajar y desarrollar aquí su proyecto de vida. Convertirlas en un arma política, partidista y judicial perjudica a toda la sociedad aragonesa».
Por ello CHA asegura que seguirá defendiendo el diálogo, la cooperación entre instituciones públicas y soluciones basadas en en valores humanos. «Porque una sociedad se mide por cómo trata a las personas más vulnerables y por su capacidad para alcanzar acuerdos pensando en el interés general», concluye Villagrasa.
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