León XIV viajará mañana a la isla de Lampedusa, 13 años después de la visita de Francisco y su grito de «vergüenza»
MADRID 3 Jul. Diario Dia –
El Papa León XIV viajará este sábado 4 de julio a Lampedusa, 13 años después de la visita de su predecesor, el Papa Francisco, que eligió esta isla italiana como su primer destino ante los repetidos naufragios en los que perdieron la vida cientos de migrantes.
La isla situada frente a la costa de Sicilia ha sido escenario de numerosos naufragios y dos de los más trágicos que se recuerdan sucedieron precisamente en octubre de 2013, pocos meses después de la visita de Bergoglio, cuando en apenas una semana, murieron más de 600 migrantes.
La visita de León XIV se enmarca en una gira que el Pontífice está realizando por distintas ciudades italianas y que comenzó el pasado 8 de mayo, cuando se cumplía un año de su elección como Papa.
Lampedusa fue el primer destino del Papa Francisco poco después de su elección en 2013. Desde la isla ubicada frente a Sicilia, Bergoglio denunció la «globalización de la indiferencia» y, posteriormente, clamó «vergüenza» por los naufragios.
En esta ocasión, Robert Prevost apenas pasará tres horas y media en la isla. A las 7:45 horas despegará desde el aeropuerto de Ciampino y su aterrizaje en Lampedusa está previsto en torno a las 9:00 horas.
Una vez allí, realizará una parada en el cementerio, donde hará una ofrenda floral en las tumbas; otra en la ‘Puerta de Europa’, un monumento dedicado a los migrantes que perdieron la vida en el mar, y una tercera en el muelle Favaloro, donde bendecirá la placa que le da nombre en honor al Papa Francisco. También saludará a algunos migrantes y, posteriormente, a las 10:30 horas, celebrará una misa. Tras saludar a las autoridades, a niños enfermos y voluntarios, a las 12:30 horas, despegará con destino a Roma, donde está previsto que aterrice a las 13:45 horas.
El arzobispo metropolitano de Agrigento (Sicilia), Alessandro Damiano, considera que la visita de León XIV cierra el círculo iniciado con su viaje de junio a las Islas Canarias, donde León XIV se dirigió a los traficantes –«¡Deténganse, conviértanse!»–, un mensaje que en aquella zona de Italia evoca el grito de Juan Pablo II en el Valle de los Templos: ‘Os digo, hombres de la Mafia, convertíos’.
«Se cierra un pequeño círculo en Lampedusa. La migración afecta al mundo entero, y todo confluye aquí, en un lugar simbólico para el Mediterráneo. Creo que es un mensaje poderoso. No se grita, sino que se vive, se comparte, y por eso, quizás, tiene mayor impacto. Porque quienes gritan, gritan, pero no llegan a las conciencias ni tocan los corazones», ha explicado en una entrevista con el portal oficial del Vaticano ‘Vatican News’.
Damiano precisa que Robert Prevost encontrará una isla «llena de turistas» pero también de personas que esperan «sentir la cercanía, concreta y sencilla de la Iglesia en esta franja de tierra», con especial atención a «los migrantes».
Entre las paradas del Papa, destaca el momento en que se detendrá «en el lugar de descanso del pequeño Yusuf, un niño pequeño que fue enterrado allí, junto con otros». «Es esa caricia la que no reciben quienes mueren en el mar», ha expresado el arzobispo.
Damiano reconoce que desde la visita de Bergoglio la realidad «no ha cambiado mucho, ya que los desembarcos continúan ocurriendo». «Antes de la visita del Papa Francisco, los desembarcos y rescates por parte de pescadores eran más frecuentes. Ahora, el salvamento se realiza principalmente a través de la Guardia Costera y la Policía que opera en el mar. Antes, había más cercanía con la comunidad local, con migrantes que, inicialmente, eran acogidos en casas, ayudados a encontrar ropa seca y se les proporcionaban refrigerios», relata.
En este contexto, explica que la Iglesia, la comunidad de Lampedusa y algunos representantes de ONG presentes en el muelle de Favarolo intentan «humanizar el desembarque» aunque afirma que «cada vez es más difícil para los voluntarios permanecer en el muelle». «Son pequeños gestos que pueden parecer triviales. ¿Qué se puede hacer? Darles, por ejemplo, una botella de agua, un vaso de té caliente, mirarlos a los ojos», subraya.
A su juicio, la práctica de devolver a los migrantes «va en contra del Evangelio» y lamenta que esta lógica va en línea con la perspectiva de «los gobiernos de Italia y del resto de Europa» que «está orientada a la seguridad». Frente a ella, propone la perspectiva «del Evangelio: Fui forastero y me acogisteis, al menos me alojasteis, no me dejasteis morir».
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