Hallan en los fondos de Patrimonio Nacional tres candelabros inéditos de Luigi Valadier, «el Velázquez de la orfebrería»
MADRID, 1 Jul. –
Una investigación realizada por el conservador Mario Mateos ha descubierto en los fondos de Patrimonio Nacional una pareja de candelabros inéditos y el fragmento de un tercero, obra del artista romano Luigi Valadier, «el Velázquez de la orfebrería«.
Así lo explica el autor de este descubrimiento en una entrevista concedida a Agencias en la Galería de las Colecciones Reales, donde este miércoles se han colocado las tres piezas al dessert de Valadier, adquirido por Carlos IV, entonces príncipe de Asturias, en la subasta parisina de la colección del bailío de Breteuil en 1786.
Se trata de dos candelabros y el fragmento de un tercero que tienen una base de pórfido, sobre la que se coloca una pequeña peana de bronce fundido, cincelado y dorado, con hojas de acanto y sarta de perlas, detalla el conservador.
Sobre él surgen dos figuras egipcias, tocadas con unos trajes de paño muy fino que permiten ver toda la figura; y sobre ellas un tocado egipcio o klaft, del que salen los tres brazos del candelabro, con forma curva que utilizaba Luigi Valadier, y mecheros en forma de flor.
Preguntado sobre el estado de conservación en que se hallaban las piezas, el investigador asegura que, a nivel estructural, estaba en un «buen estado de conservación». «Únicamente hubo que hacer una limpieza porque tenía repintes; el bronce tenía mucha suciedad y, sobre todo, productos de intervenciones anteriores que ha habido que retirar, así como todo el sistema eléctrico que se le colocó en el siglo XX, es decir, el cableado, todo el sistema de casquillos para devolverlo a su estado original», afirma.
En este escenario, Mario Mateos indica que Luigi Valadier era un orfebre de la Roma de la segunda mitad del siglo XVIII, el «Velázquez de la orfebrería» de su tiempo, que trabajaba realizando sobre todo piezas de artes decorativas (candelabros, centros de mesa, esculturas) y estaba especializado en los trabajos de piedras duras, es decir, piedras semipreciosas como jaspes, ágatas, lapislázulis, mármoles, etc.
Según Mateos, Valadier realizó un «gran conjunto de piezas», entre ellas varios dessert como el adquirido por Carlos IV, un centro de mesa hecho para «adaptarlo a la mesa con los comensales que se quisiese y disponer las piezas a placer, para deleite de todas las personas que venían invitadas a la casa del propietario».
«EN EL ALMACÉN, COMO TANTAS OTRAS PIEZAS»
En cuanto a la pareja de candelabros y el fragmento de un tercero, el conservador de Patrimonio Nacional revela que «estaban en el almacén, como tantas otras piezas que hay que estudiar, esperando un poco a que ocurriera esa magia de unir la documentación con la pieza y poder entender qué eran, cuando se hicieron y para qué se hicieron».
El proceso de investigación –según apunta– tiene varias partes: «conocer las piezas, dar con la documentación correcta y luego conseguir unirlas en algún momento». «Nosotros vemos miles de piezas a lo largo de nuestro trabajo aquí, de nuestra vida. Muchas de ellas, las vemos solo una vez, porque están en el almacén, porque están en un sitio complicado de ver, porque están tapadas para su protección», señala.
«Intentas quedarte con lo que vas viendo y un día, investigando quizá otra cosa, te encuentras una referencia y te das cuenta de que es la pieza que has visto hace tres años, por ejemplo. Y ahí es cuando te das cuenta de que puede ser, vas, lo miras, lo compruebas, hablas con restauración, lo limpias, ves la calidad de la pieza y entonces, efectivamente, ya cuando cuadra todo sabes que es esa pieza», remarca.
Por su parte, el director de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, Víctor Cageao, sostiene que este hallazgo «supone una incorporación importante a un conjunto que ya es muy destacado» y que además «supone un hito en la colaboración institucional en España».
«Dos instituciones estatales, como son Patrimonio Nacional y el Museo Arqueológico Nacional, se ponen de acuerdo para reunir dos conjuntos de piezas que ya son estatales, pero que, por circunstancias históricas, están desperdigadas, y poder reunirlas y exhibirlas juntas en un museo», indica a Agencias.
LA «IMPORTANCIA» DE LA INVESTIGACIÓN
Asimismo, Víctor Cageao destaca «la importancia de la investigación en los museos», que, es una «acción importantísima» que se desarrolla dentro de ellos y que «no tiene fin»; así como la «extraordinaria capacidad» que tienen todavía las Colecciones Reales.
«A lo mejor hay gente que puede pensar que las Colecciones Reales están cerradas y que ya está todo dicho sobre ellas, pero no es así. Se pueden todavía contar muchas historias y muchas cosas en torno a ellas y esto es un ejemplo», enfatiza, al tiempo que resalta la «calidad» del personal de Patrimonio Nacional y de las Colecciones Reales, que «con su trabajo sigue aportando continuamente nuevos conocimientos».
Víctor Cageao también pone en valor la colaboración entre las distintas disciplinas, desde el trabajo de investigación de Mario Mateos, pasando por el departamento de restauración que ha puesto las piezas «al día», el departamento de registro, la unidad de traslados o el departamento de comunicación. «Es un ejemplo muy claro de que para que algo salga bien, todo el mundo tiene que coordinarse», subraya.
Por último, el director anima a visitar la Galería para descubrir estas piezas y contemplar el dessert de Luigi Valadier «todavía más enriquecido». «Es una oportunidad única y muy curiosa» –argumenta– porque las piezas tienen un estilo inspirado en Egipto, que contrasta «mucho» con las otras piezas que tenían «un gusto más a la romana». «Por lo tanto, nos tenemos que hacer una idea de la espectacularidad que podría tener este dessert en su momento original», concluye.
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