29 junio 2026

Qué se sabe de lecanemab, el fármaco para el Alzheimer que divide a los expertos

Qué se sabe de lecanemab, el fármaco para el Alzheimer que divide a los expertos
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   MADRID, 29 Jun. Agencias –

    El fármaco lecanemab para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en fase temprana cuenta con autorización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), aunque con indicaciones específicas de uso y condiciones de seguimiento.

Su incorporación a la práctica clínica ha puesto el foco en la evaluación de su perfil beneficio-riesgo, la complejidad de su administración y la selección de los pacientes candidatos al tratamiento.

    La introducción de este tipo de terapias ha abierto un debate en la comunidad médica sobre su impacto en la progresión de la enfermedad, su aplicabilidad en la práctica clínica habitual y su relación coste-beneficio en los sistemas sanitarios.

UN ESTUDIO EN CANADA SEÑALA BENEFICIOS CLÍNICOS SON MODESTOS

    El último estudio es un trabajo de la Universidad de Toronto (Canadá), que señala que los beneficios clínicos son modestos, conlleva un riesgo de efectos adversos graves y el tratamiento es complejo. Este medicamento ha sido aprobado en Canadá recientemente para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana.

   Un nuevo artículo publicado en ‘Canadian Medical Association Journal’ (CMAJ) ofrece una descripción general del medicamento y recomienda a los profesionales de la salud que participen en la toma de decisiones compartida con los pacientes y sus cuidadores para ayudarles a comprender los posibles riesgos y beneficios.

    «La interpretación de los beneficios del lecanemab puede verse influenciada por la limitada disponibilidad de terapias y la carga personal y social que supone la enfermedad de Alzheimer. Los beneficios clínicos son, en el mejor de los casos, modestos, con impactos inciertos en la calidad de vida, la independencia y la carga del cuidador», escribe la doctora Sharon Straus, geriatra de Unity Health Toronto y profesora de la Universidad de Toronto, Ontario, junto con otros coautores.

   Aunque lecanemab está aprobado en Canadá, es caro (entre 32.000 y 36.000 euros al año por paciente) y no está financiado por el sistema público de salud. La mayoría de las provincias y territorios aún no tienen claro si lo cubrirán con el seguro médico.

   El tratamiento con lecanemab requiere muchos recursos, incluyendo diagnósticos especializados, dosis intravenosas regulares y monitorización frecuente mediante resonancia magnética.

Los pacientes con enfermedad de Alzheimer en etapa temprana y presencia confirmada de amiloide en el cerebro son candidatos para este tratamiento, lo cual se confirma mediante una tomografía por emisión de positrones (PET) o una punción lumbar con análisis del líquido cefalorraquídeo. Pueden producirse inflamación cerebral y pequeñas hemorragias cerebrales a medida que el fármaco intenta eliminar el amiloide, la proteína que puede acumularse en el cerebro en la enfermedad de Alzheimer.

   Los autores recomiendan la toma de decisiones compartida y proporcionan una herramienta para ayudar a los médicos a interactuar con los pacientes y sus cuidadores.

   «Dadas las incertidumbres sobre el beneficio clínico, los riesgos de efectos adversos y las implicaciones financieras y de recursos, la decisión de iniciar el tratamiento con lecanemab debe individualizarse. Algunos pacientes que valoran mucho los pequeños retrasos potenciales en la progresión de la enfermedad pueden optar por continuar y aceptar los riesgos, los requisitos de monitorización y los gastos de bolsillo. En algunos casos, posponer el tratamiento hasta obtener más evidencia puede ser una opción razonable», concluyen los autores.

A QUIÉN ESTÁ DIRIGIDO Y CUÁNDO SE RECOMIENDA

    Su uso está dirigido a personas con deterioro cognitivo leve o demencia en fase inicial, con confirmación de presencia de amiloide en el cerebro mediante pruebas diagnósticas específicas, como tomografía por emisión de positrones (PET) o análisis de líquido cefalorraquídeo. La administración se realiza por vía intravenosa de forma periódica y requiere un seguimiento clínico estrecho.

Las Europa Press reguladoras y las guías clínicas recomiendan una evaluación individualizada de los pacientes antes de iniciar el tratamiento, teniendo en cuenta factores como el estado clínico, la presencia de variantes genéticas asociadas a mayor riesgo de efectos adversos y la capacidad de realizar controles periódicos mediante resonancia magnética. Entre los efectos adversos descritos se incluyen alteraciones relacionadas con la imagen, como inflamación o microhemorragias cerebrales.

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