Contraataque nuclear para frenar a la mosca barrenadora


ROMA – La mosca barrenadora del Nuevo Mundo ataca de nuevo al ganado en México, América Central y Estados Unidos, y un programa intenta detenerla con esterilización mediante una técnica nuclear, informaron este viernes 19 dos organizaciones del sistema de las Naciones Unidas.
Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea) advirtió de que “el regreso del gusano barrenador del Nuevo Mundo ya está causando graves daños en la región, amenazando a los animales, los medios de subsistencia y las economías”.
La Oiea y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) lanzaron un proyecto, con un costo de un millón de dólares, para coordinar las tareas de expertos de más de 20 países en la investigación y supresión de la plaga que avanza en la región septentrional del continente.
Las larvas de la parasitaria mosca barrenadora del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) se alimentan exclusivamente de tejido vivo de animales de sangre caliente, incluyendo ganado, mascotas, fauna silvestre y, raramente, humanos.
Las hembras ponen sus huevos en heridas abiertas, y las larvas devoran la carne viva, causando la muerte del huésped si no se trata.
Tras décadas de erradicación exitosa, la plaga ha resurgido en América Central (brotes en Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) y México, y se confirmó su presencia en Texas, sur de Estados Unidos, a principios de junio de 2026, siendo el primer caso en ese país en más de 40 años.
Hasta el 3 de junio, el parásito había hecho enfermar a más de 171 000 animales y a 2070 personas en América Central y México, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, instituciones que se han colocado en alerta junto a ganaderos texanos.
Para los ganaderos, la mosca del gusano barrenador fue una plaga anual durante la temporada de calor desde la década de 1930 hasta la de 1960, cuando Estados Unidos la erradicó mediante la cría de moscas macho estériles y el lanzamiento de enjambres desde aviones para que se aparearan con hembras silvestres.
El proyecto lanzado por el Oiea y la FAO ayudará a los países a utilizar la técnica del insecto estéril para detener la reinfestación.
Esa técnica utiliza radiación para esterilizar insectos, que luego se liberan para aparearse con poblaciones silvestres y no producen descendencia, lo que ayuda a suprimir las poblaciones de plagas con el tiempo.
Liberar moscas macho estériles es un método eficaz porque son “promiscuos” en el sentido científico, pero las hembras no, y si su único apareamiento en su vida es con un macho estéril, ningún huevo de esa hembra eclosionará.
Una campaña similar fue fundamental para erradicar la plaga en la región, desde Estados Unidos en 1982 hasta Panamá en 2006, utilizando moscas estériles para mantener una barrera en el tapón del Darién, en el sur de Panamá.
Se estima que esa erradicación generó beneficios anuales de 1300 millones de dólares para los ganaderos de Estados Unidos, México y América Central, y fue efectiva hasta 2022, cuando de nuevo la mosca comenzó a extenderse hacia el norte.
“El brote de la mosca barrenadora en Centroamérica, México y Estados Unidos es una advertencia oportuna de que las plagas y enfermedades no respetan territorios”, observó el director general de la FAO, Qu Dongyu.
Según la FAO, los cambios en los patrones climáticos, la globalización y los movimientos transfronterizos ilegales de animales han contribuido a la propagación de la plaga, creando nuevos desafíos para los países que trabajan para contenerla.
Responder al brote actual podría requerir hasta 600 millones de moscas estériles por semana, pero los esfuerzos de respuesta de emergencia se enfrentan a una escasez de moscas estériles.
Una comisión Estados Unidos-Panamá maneja la única instalación operativa para la cría masiva y esterilización de moscas del gusano barrenador. Se espera que instalaciones en Chiapas (sur de México, y Mission, en Texas, añadan capacidad de hasta 400 millones de ejemplares por semana en los próximos años.
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