Ante la crisis y presiones de EEUU, Cuba impulsa su propia “renovación” económica
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LA HABANA – El unicameral parlamento de Cuba aprobó este jueves 18, en una sesión extraordinaria, un inédito paquete de reformas que pretende liberalizar y descentralizar la economía de la isla, que sufre su peor crisis en décadas como resultado de previas transformaciones económicas ineficaces y un aumento de las presiones de Estados Unidos.

“La realidad nos impone cambios urgentes y necesarios.  Y cuando la vida del pueblo se vuelve tan dura, el primer deber… no es explicar mejor la crisis, sino cambiar lo que haya que cambiar para salir de ella”, planteó el miércoles 17 el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, en la clausura de una reunión del Partido Comunista de Cuba (PCC), el único permitido en el país.

Díaz-Canel ya había anunciado el día 12, en una conferencia ante su equipo de prensa, que su gobierno implementaría medidas de gran alcance, aunque sin entrar en tantos detalles como ocurrió después en la sesión parlamentaria.

“La perspectiva es que entre todos podamos impulsar productivamente el país, crear riqueza y distribuir esas riquezas con justicia social. Pero si no tenemos riqueza, es muy difícil poder avanzar en programas sociales y poder atender, sobre todo, las desigualdades que se nos han creado”, dijo Díaz-Canel entonces.

El paquete de reformas se concretó en 176 propuestas que, tras aprobarse en el PCC y recibir el visto bueno del expresidente Raúl Castro —de 95 años y todavía influyente en la política de Cuba—, fue luego discutido por más de 400 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (el nombre del parlamento).

“Incluso implementando las reformas, estamos en una situación económica muy delicada donde no hay recursos. Y para implementar todas estas medidas, hacen falta energía, divisas, bienes y también credibilidad internacional para atraer inversionistas. Ahora mismo, todo escasea en la economía cubana”: Daniel Torralbas.

Los cambios influyen sobre cada arista del ecosistema económico y empresarial del país, con transformaciones medulares en la organización de las empresas privadas y estatales, el sistema bancario, el turismo, la agricultura, la inversión extranjera, los impuestos y salarios, el mercado cambiario, entre otros.

“Se requiere una agenda económica profunda y ágil, ejecutable en corto plazo, que combine estabilización macroeconómica, incentivos para estimular y promover una apertura productiva, seguridad jurídica, atracción de inversión, uso intensivo de tecnología y una protección social focalizada y efectiva”, acotó Diaz-Canel el miércoles 17.

Asimismo, agregó que estas reformas toman como referencia las “experiencias de la construcción socialista” en China y Vietnan, donde la liberación económica convive con la hegemonía política de sus respectivos partidos comunistas.

En 1978, China impulsó un grupo de reformas económicas que abandonaba la planificación centralizada para adoptar mecanismos del mercado, una política de Estado que denominó “Gaige Kaifang” (Reforma y Apertura, en español), lo que la convirtió casi medio siglo después en la potencia económica que representa hoy.

Vietnam empezó una transformación similar en 1986, con el denominado “Doi Moi” (Renovación, en español).

“Estas no son ideas nuevas, son decisiones que el país discutió y aprobó hace años.  El error no estuvo en plantearlas, sino en haberlas postergado, y esa etapa de aplazamiento tiene que terminar”, sentenció el presidente cubano.

En los años 90, tras décadas de una economía planificada y centralizada, con casi todas sus propiedades estatales, Cuba empezó a abrirse al capital privado y extranjero, en una paulatina apertura que adoptó su mayor aceleración en 2021, cuando se aprobó la creación de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), pero bajo el límite de hasta 100 empleados y un listado enorme de actividades prohibidas.

Aquella limitada apertura también fue forzada por un hundimiento económico, conocido como «periodo especial», producido por la desaparición del bloque soviético que había apuntalado a este país insular caribeño desde la revolución de 1959, en una crisis de la que Cuba nunca se repuso plenamente.

Clientes hacen fila para comprar productos comercializados en un mercadillo privado, en La Habana. El sector privado en Cuba tendrá una notoriedad mucho mayor tras las reformas económicas establecidas el 18 de junio. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Descentralización en ciernes

“Lo anunciado es mucho más que un paquete de medidas. Prácticamente estamos ante la reforma económica de la que tanto se ha hablado por tantos economistas y académicos, e incluso por el gobierno”, dijo a IPS el economista cubano Daniel Torralbas.

Según Torralbas, las medidas apuntan, en definitiva, a transformaciones esenciales en el modelo de funcionamiento económico.

“Primero, parece abandonarse la planificación centralizada para adoptar un mecanismo de planificación financiera, en la que el Estado dejaría de actuar como el administrador que reparte los recursos, entidad por entidad, para utilizar en cambio mecanismos indirectos y financieros”.

En efecto, en la sesión parlamentaria de este jueves 18, trascendió que el paquete de medidas propone que las empresas estatales puedan realizar cuantas actividades determinen, siempre que sean lícitas. Asimismo, distribuirán los salarios de sus trabajadores con total autonomía, un proceso en el que mediaban instancias superiores del Estado.

Además, las medidas relacionadas con el sector empresarial ya no tendrán diferencias entre la forma de gestión privada o estatal.

También se prevé la creación de procedimientos para la quiebra, liquidación y reestructuración de empresas, así como la posibilidad de convertir empresas estatales en sociedades mercantiles por acciones, aunque el Estado mantendría una proporción mayoritaria en los renglones considerados estratégicos para el desarrollo nacional.

Se eliminará el monopolio del comercio exterior, por lo que desaparecerán las importadoras estatales que funcionaban como intermediarios —y cobraban comisiones por ello— de la importación de bienes en el país. Ahora cualquier empresa o cooperativa, estatal o privada, puede negociar directamente con proveedores, así como inversionistas y otros actores económicos.

Un auto pasa frente a la sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que será uno de los ministerios disueltos tras una reforma que pretenden reducir el aparato administrativo del Estado. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

Una apertura gigante para el sector privado

De acuerdo a Torralbas, el sector privado — compuesto por más de 10 000 mipymes y que emplea a un tercio de la población activa en esta nación de 9,6 millones de habitantes— “tiene un protagonismo incuestionable en estos anuncios”.

A finales de junio, el gobierno pretende aporbar todas las mipymes y otras entidades privadas que estaban pendientes de aprobación, debido a una demora que se llevaba prolongando desde 2024, en un intento del Estado de controlar este proceso. A su vez, se simplificarán los trámites relacionados con estas formas de gestión no estatal.

Los límites para el crecimiento de las empresas privadas desaparecerán. Se permitiría la contratación de más de 100 trabajadores, así como una misma persona puede ser dueño de varias empresas, una cuestión hasta ahora ilegal, pero que ocurría por medios de testaferros.

Según se anunció en el parlamento, las actividades prohibidas para los privados, si bien no ha salido una publicación concreta al respecto, serían reducidas drásticamente.

De hecho, las mipymes podrían importar y vender combustibles de manera minorista o mayorista.

Asimismo, se permitirá la creación de empresas privadas en la agricultura —hasta ahora, solo funcionaban en formas cooperativas o estatales—, así como la inversión extranjera directa en el sector y el comercio exterior, a la vez que el usufructo de la tierra a empresas extranjeras se extenderá hasta periodos de 99 años.

En general, no se determinarán más precios en Cuba por métodos administrativos. Los precios los establecerán las empresas y, en el caso de los productos agrícolas, se hará entre productores y comercializadores.

“Durante años funcionamos bajo una lógica de salarios contenidos, precios regulados y un Estado que subsidiaba una parte enorme de la vida económica del país. Esa fórmula tuvo su razón, su contexto, sus resultados y su momento; pero ella no responde a la compleja realidad que vivimos”, dijo Diaz Canel en la clausura de la reunión del PCU.

De hecho, el ministerio de Finanzas y Precios  será fusionado junto al de Economía y Planificación para conformar el Ministerio de Economía, Finanzas y Planificación, en un anteproyecto de ley que propone reducir a 20 ministerios y el Banco Central de Cuba, los organismos de la Administración Central del Estado, de los 27 organismos que existen hoy.

Pero el reto de una transformación económica de esta envergadura no es pequeño.

“Se debe comprender la necesidad de combinar la visión estratégica con el imprescindible pragmatismo, para actuar de manera rápida y precisa sobre los principales problemas que afectan a una población fatigada e impactada también por las desigualdades que inevitablemente han surgido”, escribió el economista Julio Carranza en su perfil de Facebook, después de la intervención del presidente del viernes 12.

“Lo estratégico no debe impedir lo urgente y a su vez, lo urgente tampoco debe nublar el horizonte estratégico; de esa magnitud es el desafío”, agregó.

Dos personas caminan junto a un basurero en una deteriorada calle de La Habana. Las anunciadas nuevas reformas económicas llegan en un momento de crisis extrema para Cuba. Imagen: Jorge Luis Baños / IPS

No basta con los asuntos internos

En la sesión de la asamblea, Díaz-Canel negó que la premura de estas reformas económicas fueran una reacción a las presiones de Estados Unidos, que se han agudizado desde que la administración de Donald Trump implementó un bloqueo petrolero hacia Cuba desde finales de enero.

“No estamos haciéndolo por las presiones de los yankis, sino porque hemos llegado a un momento de madurez, de reflexión”, dijo el mandatario cubano en su discurso de este jueves 18.

Díaz-Canel sostuvo que “Cuba decide sin más permiso que el de su pueblo” y “diseña y propone soberanamente los cambios que necesita”, pero insistió en que su gobierno está dispuesto a dialogar con Washington “sin odio, pero sin miedo”.

Asimismo, admitió que Cuba “vive las horas más difíciles de este siglo y tenemos la histórica responsabilidad de salvarla”.

Durante el primer semestre de este año, el país ha soportado una crisis sin precedentes, con apagones de 20 horas o más diarios, además de un deterioro crónico de instituciones icónicas en Cuba como sus sistemas gratuitos de educación y de salud.


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“Incluso implementando las reformas, estamos en una situación económica muy delicada donde no hay recursos. Y para implementar todas estas medidas, hacen falta energía, divisas, bienes y también credibilidad internacional para atraer inversionistas. Ahora mismo, todo escasea en la economía cubana”, dijo Torralbas.

Según este economista, para salir de la crisis, no solo basta con llevar a buen término estas reformas, sino aliviar el asunto de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

“La relación con Estados Unidos se ha convertido en la variable principal para la recuperación económica de Cuba. Está pendiente relajar las sanciones de Estados Unidos que ahora mismo están exprimiendo la economía cubana, de forma que no le permite ni respirar”, planteó.

En definitiva, hay mucha incertidumbre sobre si para Washington será suficiente el intento de un Gaige Kaifang o Doi Moi a la cubana, si los actores económicos tendrán músculo para llevarlo a cabo en un momento tan asfixiante, si la anquilosada burocracia estatal tendrá capacidad de responder al desafío y, sobre todo, si la extenuada sociedad cubana podrá soportar los impactos de «la renovación» económica.

ED: EG

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