Chatbots y compañeros de IA: de la ciencia ficción a la realidad cotidiana

PORTLAND, Estados Unidos – Los chatbots y compañeros de la IA, diseñados para simular conversaciones similares a las humanas y brindar relaciones y compañía mediante la inteligencia artificial generativa pasaron rápidamente de la ciencia ficción a la realidad cotidiana.
A nivel mundial, aproximadamente 1000 millones de personas, alrededor de 12% de la población mundial, utilizan ahora chatbots de IA generativa mensualmente, y el uso se acerca a la paridad entre hombres y mujeres.
Se estima que los compañeros de IA y los amigos virtuales tienen entre 50 y 100 millones de usuarios activos en todo el mundo. El mercado mundial de estos compañeros está valuado en aproximadamente 50 000 millones de dólares en 2026 y se proyecta que crecerá casi nueve veces para 2034.
Estas tecnologías, incluido el uso creciente de avatares de IA, están reemplazando cada vez más las interacciones humanas en hogares, escuelas, lugares de trabajo y otros ámbitos. Presentados como amigos virtuales, parejas románticas o asistentes personales, estos sistemas ofrecen a los usuarios apoyo emocional, entretenimiento, orientación y compañía.
A medida que sus capacidades se vuelven más sofisticadas, muchos usuarios informan que desarrollan vínculos emocionales con estos sistemas, y cada vez más usuarios creen que su chatbot tiene conciencia o posee una capacidad de percepción similar a la humana.
Los avances en robótica también están llevando a los compañeros de IA más allá de las interacciones basadas en pantallas hacia el mundo físico. Con apariencias, comportamientos y capacidades comunicativas cada vez más similares a las humanas, estos sistemas se vuelven más sofisticados y parecidos a las personas en la forma en que interactúan con ellas.
A diferencia de los asistentes de inteligencia artificial, que principalmente responden preguntas o realizan tareas, los compañeros de IA están diseñados para simular conversaciones y relaciones, fomentando conexiones emocionales como amigos, confidentes o parejas románticas.
Al brindar conversaciones similares a las humanas, estos dispositivos de inteligencia artificial ofrecen apoyo frente al aislamiento social y la soledad, proporcionan instrucción educativa, brindan consejos y orientación, se convierten en amigos y parejas románticas, y transforman las relaciones personales.
Los chatbots y compañeros de IA introdujeron cambios sociales, psicológicos y éticos en la manera en que hombres, mujeres y, especialmente, niños experimentan la compañía, la vida doméstica y la escolarización. En particular, estos abrieron una nueva frontera en el desarrollo de amistades y relaciones sociales.
Muchos adolescentes ahora dependen de estas nuevas tecnologías para recibir ayuda escolar, entretenimiento y apoyo emocional. Como resultado, las relaciones con estas herramientas, utilizadas como amigos, terapeutas e incluso parejas románticas, se volvieron cada vez más complejas y, en algunos casos, más riesgosas.
Estas interacciones emocionalmente atractivas pueden agravar vulnerabilidades psicológicas y desdibujar los límites entre las relaciones humanas y la compañía generada por máquinas.
En varios casos ampliamente difundidos, los chatbots de IA alentaron o no lograron prevenir autolesiones. Además, algunas muertes fueron vinculadas con jóvenes que desarrollaron vínculos emocionales obsesivos con compañeros de IA.
Sin embargo, pese a las complicaciones y los riesgos, la atención y las preocupaciones actuales del mundo sobre la IA siguen enfocándose principalmente en su creciente impacto sobre el empleo, los recortes presupuestarios y el reemplazo de trabajos que actualmente realizan hombres y mujeres.
En contraste, se presta relativamente poca atención a los chatbots y compañeros de IA que mantienen conversaciones y forman cada vez más relaciones personales con hombres, mujeres, adolescentes y niños en el hogar, las escuelas y muchos otros ámbitos.
Si bien estas tecnologías pueden brindar nuevas oportunidades de conexión, no pueden reemplazar las interacciones cara a cara que son esenciales para el desarrollo social, especialmente entre niños y adolescentes.
Los chatbots de IA también plantean riesgos para la privacidad personal, el bienestar psicológico, la difusión de información errónea y el refuerzo de conductas perjudiciales. Además, se identificó una amplia variedad de otras preocupaciones relacionadas con el uso de estas tecnologías.
Estas preocupaciones incluyen retrasar el desarrollo social y emocional de niños y adolescentes, borrar la diferencia entre lo virtual y la realidad, fomentar actitudes riesgosas, explotar las necesidades emocionales de los jóvenes, reforzar pensamientos poco útiles, distorsionar la percepción de la realidad de los usuarios y fomentar vínculos simulados y dependencia emocional. (Tabla 1).

La Asociación Estadounidense de Psicología (APA, en inglés) advirtió recientemente que las relaciones entre niños y adolescentes y los chatbots de IA podrían desplazar o interferir con un desarrollo social saludable. La asociación señaló que las amistades y el apoyo social de otras personas tienen beneficios a largo plazo para el bienestar emocional, la salud física y la longevidad.
Entre las plataformas de IA generativa, las principales plataformas por participación de mercado en mayo de 2026 son ChatGPT, Claude AI, Google Gemini, Microsoft Copilot, Perplexity y Grok. Diversos análisis del sector ubican la participación de ChatGPT en aproximadamente 50-55 %, mientras que Claude AI, con cerca de 21% de participación de mercado, aparece como la segunda plataforma más grande (Imagen 1).

En marzo de 2026, el país con la mayor cantidad de usuarios de ChatGPT era Estados Unidos, con aproximadamente 205 millones de usuarios. Después de Estados Unidos, los países con las mayores poblaciones de usuarios de ChatGPT eran India, Brasil, Canadá y Francia (Imagen 2).

Ciertamente, los chatbots y compañeros de IA no pueden sentir amor hacia una persona. Sin embargo, cientos de millones de hombres, mujeres y niños en todo el mundo dependen cada vez más de estas tecnologías para conversar, obtener información, recibir compañía e interactuar sin ser juzgados.
Estas tecnologías pueden ayudar a abordar la soledad crónica y el aislamiento social, condiciones que estuvieron asociadas de manera constante con efectos perjudiciales para la salud física y mental y con un mayor riesgo de muerte prematura.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce formalmente la soledad como una preocupación de salud pública mundial, y aproximadamente una de cada seis personas en todo el mundo experimenta niveles problemáticos de soledad.
Estas herramientas pueden ayudar a aliviar la soledad y el aislamiento social al proporcionar conversación y compañía disponibles de manera inmediata, sin juicios ni expectativas. A medida que los chatbots, los compañeros de IA y los androides se vuelven cada vez más sofisticados, un número creciente de personas explora nuevas formas de conexión emocional e intimidad con estas tecnologías.
Al mismo tiempo, el creciente uso de estos sistemas para relaciones personales plantea importantes preocupaciones sociales, psicológicas, éticas y de políticas públicas.
Aunque los chatbots y compañeros de IA pueden ayudar a reducir la soledad y el aislamiento social de algunos usuarios, también presentan riesgos, especialmente para niños y jóvenes. Debido a que los sistemas de IA no poseen empatía genuina y no están capacitados ni autorizados como profesionales de la salud mental, una dependencia excesiva de ellos para recibir apoyo emocional puede aislar a personas vulnerables y distorsionar las percepciones sobre las relaciones humanas.
Continúa el debate sobre el nivel adecuado de regulación para estas tecnologías. Algunos funcionarios gubernamentales, empresas tecnológicas, inversores e investigadores sostienen que estas tecnologías nuevas y emergentes de IA deberían permanecer en gran medida sin regulación, y que las propias personas deberían determinar cómo adaptarse a ellas.
Algunas de las razones para mantener sin regulación el desarrollo de la IA incluyen: evitar la parálisis regulatoria; acelerar los avances tecnológicos; fomentar la inversión de capital de riesgo; mantener la competitividad geopolítica mundial; promover la seguridad nacional; evitar monopolios de mercado; beneficiar los intereses nacionales; y conducir a mejores vidas para hombres y mujeres.
Otros, sin embargo, sostienen que estas tecnologías necesitan regulación para proteger la salud mental de niños y jóvenes; reducir los efectos negativos de las redes sociales y el tiempo excesivo frente a pantallas; mitigar riesgos, engaños, sesgos, discriminación e información errónea; promover la estabilidad económica y la equidad; convertirse en un recurso público; proteger los derechos humanos y la propiedad intelectual; y garantizar la privacidad de los datos.
Entre las medidas de protección y regulaciones propuestas para los chats y compañeros de IA se encuentran requisitos de divulgación de que no son humanos, protocolos de crisis ante autolesiones, medidas de verificación de edad, límites para su uso en escuelas primarias, prohibiciones de suplantación de identidad y mayores protecciones para los menores.
Impulsados en parte por las empresas tecnológicas, los gobiernos de todo el mundo avanzan rápidamente en el despliegue de sistemas de IA generativa y chatbots en escuelas, universidades y otros ámbitos.
Sin embargo, la expansión de estas nuevas tecnologías de IA puede presentar riesgos para el desarrollo y el bienestar de niños y adolescentes, generando preocupación entre educadores, padres y responsables de políticas públicas. Las interacciones con estos sistemas, especialmente cuando son intensas y prolongadas, pueden contribuir a la aparición o el agravamiento de delirios o manías. Las investigaciones también están encontrando que los compañeros de IA ofrecen respuestas que pueden empeorar problemas de salud mental.
Además, un estudio reciente informó que la dependencia de estas herramientas puede reducir la participación del pensamiento crítico en algunos contextos. Otro estudio planteó preocupaciones de que los chatbots de IA pueden explotar las vulnerabilidades emocionales de los adolescentes, lo que en algunos casos puede llevar a interacciones inapropiadas y perjudiciales.
La Federación Estadounidense de Docentes recomienda que no haya “pantallas” para niños de segundo grado o menores, y restringir el uso de chatbots de IA para estudiantes de escuelas primarias. La organización expresó preocupación porque el uso excesivo de pantallas puede obstaculizar la socialización, el pensamiento independiente y el desarrollo del pensamiento crítico.
Los efectos a largo plazo de los chatbots de IA siguen siendo inciertos, y los investigadores recién comienzan a estudiarlos. Sin embargo, docentes de escuelas y algunos funcionarios municipales informan que muchos estudiantes dependen cada vez más de los chatbots para obtener respuestas fáciles en lugar de desarrollar habilidades para resolver problemas y pensamiento crítico.
La Federación Estadounidense de Docentes instó a las escuelas primarias a evitar el uso de herramientas de inteligencia artificial con estudiantes y pidió normas nacionales de privacidad y seguridad que regulen el uso de la IA en las escuelas.
Las investigaciones sugieren que los chatbots y compañeros de IA pueden presentar varios riesgos, especialmente para los adolescentes. Entre las preocupaciones se encuentran la dependencia emocional, el deterioro de la salud mental, las interacciones perjudiciales y la revelación de información personal sensible, incluidos problemas de salud mental y orientación sexual.
El uso excesivo de estos chats para recibir apoyo emocional también puede contribuir al aislamiento social e interferir con el desarrollo de relaciones humanas normales. Debido a que estas tecnologías están diseñadas para simular intimidad emocional, pueden confundir la línea entre las conexiones humanas genuinas y las interacciones artificiales.
Un estudio de evaluación de riesgos encontró que los chatbots podían inducir fácilmente diálogos inapropiados sobre temas como sexo, autolesiones, violencia, consumo de drogas y estereotipos raciales, lo que generó preocupación sobre su influencia en usuarios vulnerables, especialmente niños y adolescentes.
En conclusión, los chatbots y compañeros de IA pasaron rápidamente de la ciencia ficción a la vida cotidiana.
Cada vez presentan más características similares a las humanas, incluidas voces naturales, memoria de interacciones pasadas, procesamiento continuo de información personal, preferencias aparentes, disponibilidad constante y la capacidad de brindar compañía y orientación sobre asuntos personales y sociales.
El debate público sobre la IA generativa se enfocó en gran medida en el empleo y el desplazamiento laboral, mientras que se prestó menos atención a sus efectos sociales, psicológicos y éticos.
A medida que los chatbots y compañeros de IA se vuelven más capaces y se utilizan de forma más extendida, las preocupaciones sobre su impacto en el bienestar, el desarrollo y las relaciones de los jóvenes probablemente serán cada vez más importantes para padres, educadores, responsables de políticas públicas y desarrolladores tecnológicos.
Joseph Chamie es demógrafo y consultor, exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas y autor de numerosas publicaciones sobre temas de población, incluido su libro más reciente: “Niveles de población, tendencias y diferenciales».
T: GM / ED: EG
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