Economía marítima alcanza los 2,5 billones de dólares y los servicios son la mayoría de su comercio

NACIONES UNIDAS – La economía marítima mundial continúa su expansión, con un comercio relacionado con el océano que alcanzará los 2,5 billones de dólares en 2025. Los servicios marítimos constituyen ahora la mayor parte del comercio marítimo, al representar 58,9 por ciento del total, frente al 47,8 por ciento en 2020.
Solo los servicios marítimos tienen ahora un valor de 1,44 billones (millones de millones) de dólares, lo que supone un aumento de 1,2 billones de dólares desde 2020; una tasa superior a la del comercio marítimo mundial total en 2020.
Aunque 2020 fue un año marcado por las perturbaciones, la contracción de las economías y la moderación del consumo, esta cifra supone un aumento de 476 000 millones de dólares desde 2015, lo que representa un crecimiento de 49,5 % con respecto a ese año, en el que el comercio de servicios oceánicos generó 961 000 millones de dólares.
«La economía oceánica se está expandiendo rápidamente en sectores como la acuicultura, el turismo y el transporte marítimo. Aunque este crecimiento es vital para la seguridad alimentaria, el empleo y el desarrollo económico, se ve cada vez más limitado por el deterioro de la salud de los océanos», afirmó Rafael González Quiroz, codirector de la «Tercera Evaluación Mundial de los Océanos» de las Naciones Unidas y director del español Instituto de Oceanografía de Gijón, durante uno de los actos con motivo del Día Mundial de los Océanos, el lunes 8 de junio.
La Evaluación Mundial de los Océanos de las Naciones Unidas es un análisis global e integral de los océanos que analiza aspectos ambientales, económicos y sociales, con aportaciones interdisciplinarias de más de 650 expertos para proporcionar una base científica que permita a los gobiernos y a los responsables políticos, entre otras partes interesadas implicadas en la regulación y protección de los océanos, abordar las cuestiones relacionadas con el mar.
Ese análisis refleja la amplia expansión y los cambios en la economía oceánica, donde los servicios desempeñan un papel cada vez más dominante en la economía oceánica global. El ejemplo más claro de ello es la recuperación del turismo marítimo y costero, que ha dado un giro radical desde la pandemia de covid-19 de 2020.

Hoy en día, el turismo marítimo y costero representa 32 % del comercio oceánico mundial, frente a 16 % en 2020. Este 32 % equivale a 785 000 millones de dólares, más de la mitad de todo el comercio de servicios oceánicos.
El transporte marítimo de mercancías sigue ocupando el segundo lugar, con aproximadamente 487 000 millones de dólares, lo que supone 20 % del comercio marítimo total. Quiroz hizo hincapié en que «una economía oceánica sostenible solo puede existir si se basa en un océano sano y resiliente».
Uno de los principales retos destacados durante la sesión informativa fue la contaminación marina, especialmente los plásticos. Dentro del comercio mundial de plásticos, solo se recicla el 10 % del total. Cada año llegan al océano 52 millones de toneladas de estos residuos plásticos, lo que, según las Naciones Unidas, está afectando al menos a 4000 especies marinas.
En respuesta a ello, la comunidad internacional ha dedicado los últimos seis años a negociar un «tratado mundial sobre los plásticos», un acuerdo que establecería un límite máximo a la producción de plásticos y restringiría esta industria de 1,1 billones de dólares, garantizando normas de gestión de residuos, requisitos de reciclaje y creando un espacio de mercado para alternativas sostenibles.
Lograr esto puede requerir cambios en los incentivos del comercio mundial. ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) considera que «la barrera clave es un panorama desigual de políticas nacionales y comerciales».
Según la Unctad, los aranceles sobre los plásticos han caído de 34 % a 7,2 % en las últimas tres décadas, lo que ha dado a los productores de plástico un mayor incentivo para seguir fabricando más plástico.
Mientras que los aranceles sobre el plástico han disminuido, los aranceles sobre alternativas al plástico como el bambú, las fibras naturales, el papel y las algas se han duplicado hasta alcanzar una tasa de 14,4 %. Como resultado de dichos aranceles, los plásticos convencionales siguen siendo la opción más barata para los fabricantes.
Sin embargo, la reciente volatilidad en los mercados energéticos derivada de la actual crisis del estrecho de Ormuz ha incrementado el coste de la producción de plástico.
Los informes de la Unctad muestran que, dado que los plásticos se derivan en aproximadamente 98 % de combustibles fósiles, el coste de los precios del plástico ha aumentado entre 70 % y 80 % en los mercados europeos.
Esta perturbación del mercado podría abrir la puerta a alternativas sostenibles, dando a las empresas una razón real para desarrollar productos libres de resina de polietileno y otros plásticos, lo que impulsaría aún más el desarrollo de la industria de las alternativas sostenibles.
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