Etiquetas negras y menos anuncios: el ‘experimento’ de Chile que ya frena la obesidad infantil

MADRID, 12 Jun. Agencias –
En Chile, ir al supermercado cambió para siempre: los envases de muchos productos empezaron a llenarse de octágonos negros y los anuncios dirigidos a niños casi desaparecieron de la tele y de Internet. Madres, padres y profesorado se vieron obligados a replantearse la cesta de la compra y lo que se ofrecía en los colegios.
Ahora, un nuevo análisis sobre lo que ha ocurrido en las aulas del país tras esa revolución silenciosa aporta pistas muy claras sobre el impacto real de estas políticas en el peso de los más pequeños. Y abre una ventana importante para los gobiernos que buscan fórmulas efectivas contra la epidemia de obesidad infantil.
EL FIN DEL ‘MÁRKETING CAMUFLADO’ EN LOS COLEGIOS
Las políticas alimentarias combinadas, que incluyen el etiquetado y la prohibición de la publicidad, tienen un impacto real en la reducción de la obesidad infantil, según las primeras pruebas que lo demuestran de forma plausible, por parte de expertos de la Escuela de Negocios Adolfo Ibáñez de la Universidad de Chile y según recoge un artículo de ‘The Lancet’.
En concreto, el artículo señala que el conjunto complementario de políticas de Chile dirigidas a productos alimenticios con alto contenido de grasas, sal y azúcar reduce plausiblemente el riesgo de que los niños en edad escolar tengan sobrepeso u obesidad.
Chile se encuentra entre los países con las tasas más altas a nivel mundial de sobrepeso y obesidad infantil. Para combatir este problema, en 2016 Chile implementó una de las políticas alimentarias más completas y ambiciosas del mundo, la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos (FLAL).
La FLAL se dirige a alimentos y bebidas con alto contenido de azúcares, grasas saturadas, sal o calorías a través de tres medidas principales: etiquetas de advertencia obligatorias en el frente del envase en forma de octágonos negros, restricciones a la venta de dichos productos en las escuelas y límites al marketing de alimentos dirigido a niños.
El profesor Guillermo Paraje, catedrático de Economía de la Escuela de Negocios Adolfo Ibáñez de la Universidad de Chile, subraya: «Si bien medidas nacionales puntuales, como los impuestos al azúcar en los refrescos, se han asociado con mejores resultados de salud, este es el primer estudio que demuestra de manera plausible que un conjunto de políticas puede reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad infantil a nivel nacional».
UNA CAÍDA PEQUEÑA PERO CON UN IMPACTO GIGANTE
Estos resultados ofrecen una sólida evidencia para los responsables políticos de todo el mundo. Respaldan el etiquetado nutricional obligatorio en el frente de los envases, las restricciones a los alimentos poco saludables en las escuelas y las prohibiciones de marketing como formas eficaces y prácticas de abordar la epidemia de obesidad infantil».
Se utilizaron datos nacionales de más de 300.000 escolares de cuatro a seis años en Chile para comparar el peso de los niños de los años anteriores a la introducción de la FLAL con el peso y la talla de los niños en los mismos grados escolares después de que la primera fase de la ley entrara en vigor en 2016.
El estudio encontró que los niños que habían estado en la escuela durante 18 meses después de la introducción de la Fase 1 de la FLAL tenían menos probabilidades de tener sobrepeso u obesidad que aquellos en los mismos grados antes de la FLAL. Las niñas tenían un riesgo 2,9% menor de sobrepeso u obesidad (una reducción de 1,4 puntos porcentuales de una tasa pre-FLAL del 47,7%), mientras que los niños tenían un riesgo 2,4% menor (una reducción de 1,2 puntos porcentuales de una tasa pre-FLAL del 52%).
El estudio también encontró un impacto causal plausible en la cohorte de escolares de cuatro a seis años después de solo seis meses de la Fase 1 de la FLAL; las niñas tenían un riesgo 1,9% menor de sobrepeso u obesidad (una reducción de 0,9 puntos porcentuales de una tasa pre-FLAL del 52%). La prevalencia previa a la implementación de FLAL fue del 47,4%, y los niños presentaron un riesgo un 2,2% menor (una reducción de 1,2 puntos porcentuales con respecto a la prevalencia previa a FLAL del 52%).
Las fases 2 y 3 de FLAL establecieron límites más estrictos para los azúcares, las grasas saturadas, la sal y las calorías. Estas fases se introdujeron en 2018 y 2019, por lo que no afectaron los resultados del estudio.
La doctora Nieves Valdés, profesora asociada de Economía de la Escuela de Negocios Adolfo Ibáñez de la Universidad de Chile, detalla: «Si bien la reducción del riesgo de obesidad y sobrepeso entre los niños en edad escolar puede parecer modesta, es probable que el endurecimiento de la ley en años posteriores haya aumentado su impacto, especialmente considerando la evidencia de una mayor caída en las ventas de productos alimenticios etiquetados durante la Fase 2 de la FLAL en comparación con la Fase 1».
A esto añade: «Incluso una pequeña reducción de peso en niños con sobrepeso u obesidad probablemente genere importantes beneficios para la salud a largo plazo, dados los fuertes vínculos entre la obesidad infantil y el riesgo posterior de obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, así como la evidencia de que la prevención temprana puede reducir sustancialmente estos riesgos».
Los investigadores señalan algunas limitaciones de sus estudios, incluyendo que la causalidad plausible de la relación se basa en el supuesto de que, si no se hubiera introducido la FLAL, las dos cohortes de niños en edad escolar habrían seguido las mismas tendencias nutricionales, lo cual no se puede comprobar, aunque se proporcionó apoyo para el supuesto a través de las tendencias previas a la política. Además, el peso de los niños fue registrado por personal escolar que, si bien está capacitado para esta tarea, puede no alcanzar la misma precisión que se suele encontrar en los centros de atención primaria de salud.
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