Perú tiene elecciones y resultados, pero aún no presidente


LIMA – Un puñado de votos de diferencia, unos pocos miles y quizá solo unos cientos, resolverá si Perú debe ser gobernado en los próximos cinco años por el izquierdista Roberto Sánchez, o por Keiko Fujimori, de extrema derecha.
El escrutinio oficial indicaba, al promediar la tarde de este lunes 8, un “empate técnico” en la elección presidencial de la víspera, pues con 93,92 % de actas escrutadas Sánchez obtenía 8 825 325 votos (50,045 %), y Fujimori 8 809 564 sufragios (49,955 %).
Sánchez remontó voto a voto la diferencia de unos 100 000 sufragios de ventaja para Fujimori con la que arrancó el escrutinio la noche de la elección. Prudentes, ambos aspirantes han llamado a esperar por los resultados definitivos.
Hay unos centenares de actas pendientes de revisión por jueces electorales y, sobre todo, faltan por escrutar los de votos de peruanos en el extranjero, de los que aún no se sabe con certeza cuántos son, decenas y quizá cientos de miles.
Los primeros resultados de ese segmento daban a Fujimori una ventaja de 57 a 43 % sobre Sánchez.
Fujimori, de 51 años, hija y heredera política del fallecido presidente autoritario Alberto Fujimori (1990-2000), ocupó el primer lugar, con 17 por ciento de votos (algo menos de tres millones) en la primera vuelta de la elección presidencial, el 12 de abril.
Segundo, con dos millones de votos (12 %), logró llegar Sánchez, un psicólogo que fue ministro de Comercio Exterior y Turismo del expresidente izquierdista Pedro Castillo -preso por un autogolpe fallido-, al ganar por estrecho margen la opción de pasar al balotaje frente al derechista alcalde de Lima, Rafael López Aliaga.
En esta elección se escogerá al noveno presidente en una década, con varios de ellos removidos mediante expeditos trámites parlamentarios, lo que ha marcado con inestabilidad y desorden la gestión política del Estado, mientras que la economía se ha sostenido estable con la guía de un banco central independiente.
El actual presidente interino -hasta el 28 de julio-, José María Balcázar, asumió el cargo en febrero pasado después que el parlamento destituyó a José Jerí, quien duró apenas cuatro meses en el cargo tras sustituir a Dina Boluarte, quien gobernó desde diciembre de 2022, cuando fue depuesto Castillo.
Fujimori, líder del partido Fuerza Popular, que tiene la mayor bancada en el parlamento unicameral, buscó este año por cuarta vez llegar a la presidencia. Dos de las tres veces anteriores el triunfo se le escapó por tan solo unos miles de votos.
Esta vez prácticamente se repite la elección de 2021 que Fujimori perdió ante Castillo, favorecido, como ahora lo ha sido Sánchez, principalmente por el voto rural y en particular del empobrecido sur, mientras que Fujimori, claramente preferida entre las clases medias y altas, ha ganado en Lima y otras ciudades.
Desde Bogotá, el presidente colombiano Gustavo Petro saludó lo que considera una victoria ya lograda por el izquierdista Sánchez, y declaró que “el progresismo acaba de ganar la presidencia del Perú y ha derrotado la fuerza más de extrema derecha de ese país, la que representa a la familia Fujimori”.
A la espera de que se conozca el resultado definitivo con el escrutinio de la votación en el exterior, se mantiene suspendido en el aire el péndulo de la política latinoamericana, que en los últimos dos años ha ido hacia la derecha.
Colombia también escogerá su próximo presidente, el 21 de junio, entre Abelardo de la Espriella, de extrema derecha, y el izquierdista Iván Cepeda.
Si en Perú definitivamente gana Fujimori tendrá a su favor la mayor bancada parlamentaria, con relativa facilidad para hacer mayoría junto a otras formaciones de derecha.
Sánchez, en cambio, deberá negociar y ceder más, para no arriesgar una destitución que se ha convertido casi en una marca de fábrica de la política peruana.
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