El CEO de Santander España apuesta por pasar de ser un «banco de producto» a un «banco de cliente»

MADRID 28 May. Agencias –
El consejero delegado de Banco Santander España, Ignacio Juliá, ha reclamado que la entidad que dirige tiene que convertir en un «banco de cliente» y dejar de ser un «banco de producto», especialmente para tener éxito en el entorno actual.
«Llevamos 170 años existiendo. La verdad es que nos ha ido fenomenal, los últimos años han sido años récord y estamos muy orgullosos. Pero hemos sido más un banco de producto y un banco de red, y si queremos tener éxito en el siglo XXI pues tenemos que evolucionar hacia un banco de cliente, un banco móvil con toda la potencia de la red», ha afirmado Juliá durante su participación en un foro organizado por IESE y FTI Consulting.
El responsable de Santander España ha apostado por que sea la entidad la que se adapta al cliente, en lugar de forzar lo contrario. De hecho, ha recordado que durante 2025 el banco tuvo unos 2.000 millones de interacciones con los clientes, de los cuales 1.800 millones fueron en canales digitales, unos 150 millones en cajeros y los otros 150 millones, en sucursales o por teléfono.
Respecto al uso de la inteligencia artificial (IA), el banquero ha considerado que supondrá una «ventaja competitiva» para entidades como Santander, al combinar las capacidades digitales con la potencia de la red.
«Tenemos claro que en todas las tareas administrativas es una revolución», ha afirmado Juliá, argumentando que elimina o automatiza muchos procesos y permite a los trabajadores dedicarse a tareas de mayor valor añadido.
Respecto a la posición del sector, el CEO ha indicado que la banca está mucho mejor capitalizada y con más liquidez que hace 10 o 15 años, en la crisis financiera global. «Tenemos el músculo para enfrentarnos a escenarios más complicados», ha afirmado Juliá, recordando que tanto las empresas como las familias están la mitad que endeudados que en aquel entonces.
En ese refuerzo de la posición financiera de la banca ha puesto en valor el papel de la regulación, que es la que ha exigido esa mayor capitalización y liquidez. «Esto ha sido saludable», ha indicado. No obstante, el entorno regulatorio actual está suponiendo un freno para «ir lo suficientemente rápido» en las necesidades de inversión productiva que requiere Europa.
«Tenemos que simplificar mucho la regulación. Tenemos que, por lo menos, dejar de añadir a la velocidad a la que estamos añadiendo en los requerimientos de capital. Ahora que llevamos ya muchos años sólidos, habría que empezar a aligerar, porque si no, empiezas a tener desventajas competitivas con respecto a otros países», ha afirmado Juliá.
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