Uniendo los puntos: semillas de calidad, sistemas alimentarios resilientes y buena salud

LISBOA – A menudo se dice que la calidad de las semillas determina la calidad de los productos y, en consecuencia, la sostenibilidad de toda la cadena de valor agrícola, influyendo en todo, desde el rendimiento de los cultivos hasta el valor nutricional.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subraya que «no podemos tener buenas cosechas si no tenemos semillas de calidad», un principio que sustenta los esfuerzos mundiales para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional. Por lo tanto, se puede concluir con seguridad que las semillas son la base de la buena salud.
La semana del 18 al 23 de mayo fue testigo de dos eventos mundiales relacionados pero paralelos: uno sobre salud mundial, la 79 Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y otro sobre la importancia de las semillas para la agricultura y la seguridad alimentaria mundiales, el Congreso Mundial de Semillas, organizado por la Federación Internacional de Semillas (ISF, en inglés).
Con una asistencia récord de más de 1700 delegados e invitados en representación de más de 900 empresas y organizaciones en Lisboa, y celebrado bajo el lema «Acciones conjuntas, futuros resilientes», el congreso de semillas hizo un llamamiento a un compromiso y una acción colectivos en un momento en que los marcos multilaterales que sustentan la seguridad alimentaria y nutricional mundial se encuentran sometidos a una presión sin precedentes.
El Congreso tuvo lugar en medio de una presión creciente sobre los sistemas agroalimentarios mundiales, desencadenada por los conflictos y agravada por el cambio climático. En 2025 se declararon dos hambrunas en un mismo año por primera vez.
Este año, las recientes tensiones geopolíticas siguen amenazando el comercio mundial y la estabilidad económica, mientras que se estima que 700 millones de personas en todo el mundo, principalmente en África y Asia Occidental, siguen padeciendo hambre cada año.
Y los expertos han advertido de que el cambio climático, incluido un fenómeno de El Niño previsto para mediados de 2026, podría empujar a otros 132 millones de personas en contextos vulnerables a la inseguridad alimentaria y nutricional en un plazo de cinco años debido a los efectos del aumento de las temperaturas en el rendimiento de los cultivos.
«Sería fácil observar el estado del mundo y concluir que la cooperación internacional está en retroceso. Pero la industria de las semillas cuenta una historia diferente», afirma Michael Keller, secretario general de la ISF.
«Estamos aquí en Lisboa en un número récord en este año crítico porque sabemos que la colaboración, la innovación y las acciones conjuntas son respuestas prácticas y adecuadas a la magnitud de los retos verdaderamente globales a los que nos enfrentamos ahora y en el futuro», aseguró.
Y añadió: «Lamentablemente, en África, los marcos legales y normativos poco flexibles siguen obstaculizando la innovación de las empresas privadas de semillas».
Mientras, a unos 2000 kilómtros de distancia, en Ginebra, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, transmitió un mensaje similar, centrado en el tema «Remodelar la salud mundial: una responsabilidad compartida», reforzando enérgicamente la naturaleza interconectada de la salud mundial y la resiliencia al cambio climático con varios determinantes sociales importantes de la salud, incluidos los sistemas alimentarios y la nutrición.
Tedros destacó la importancia de no tratar la salud como un sector aislado, sino de garantizar que todos los determinantes sociales de la salud funcionen correctamente para apoyar la resiliencia, la soberanía y la protección de las comunidades frente a las crisis.
La cadena es sencilla: el cambio climático amenaza la producción agrícola, los sistemas alimentarios y el acceso a alimentos nutritivos, lo que conduce a la malnutrición; a su vez, la malnutrición aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas y a las emergencias de salud pública.

El papel de las innovaciones en el fitomejoramiento para la salud
Las innovaciones en semillas representan por sí solas 74 % de los aumentos de rendimiento observados en los cultivos de la Unión Europea (UE), según S&P Global Commodity Insights.
Sin embargo, el sistema mundial de desarrollo de variedades de cultivos depende en gran medida del comercio transfronterizo, ya que las variedades nuevas típicas se mejoran, prueban, producen y distribuyen en múltiples países antes de llegar a manos de los agricultores.
«Las empresas de semillas invierten hasta 30 % de su facturación en investigación y desarrollo porque creemos que la innovación es clave para resolver problemas a gran escala y para las generaciones venideras», afirmó Arthur Santosh Attavar, presidente de la ISF y presidente ejecutivo de la empresa internacional de semillas Indo-American Hybrid Seeds.
Recordó que «La ISF sigue colaborando con asociaciones de semillas nacionales y regionales, así como con los gobiernos, para crear entornos normativos propicios que ayuden a garantizar que las innovaciones lleguen a los agricultores rápidamente y sin retrasos ni restricciones innecesarias».
A raíz del aumento de los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el clima, una de las innovaciones clave en el fitomejoramiento de semillas ha sido la «semilla resistente al clima», capaz de soportar no solo sequías más intensas, sino también la mayor prevalencia de plagas y enfermedades relacionadas con las condiciones de sequía.
Pero el Banco Mundial cree que el fitomejoramiento de semillas que vayan más allá de la tolerancia a la sequía y alcancen un alto valor nutricional podría suponer un cambio revolucionario.
«Hasta ahora, hemos abordado la resiliencia climática principalmente desde la perspectiva de la sequía y, en ocasiones, del exceso de precipitaciones, pero ¿podemos empezar también a plantearnos el desarrollo de variedades de semillas incorporando aspectos nutricionales adicionales, como un alto contenido en proteínas?», afirmó Anup Jangwani, director global de Agricultura y Agroindustria del Grupo del Banco Mundial.
En el Banco Mundial, añadió, «estamos estudiando diferentes formas de fomentar la resiliencia de los sistemas alimentarios de manera holística, abarcando toda la cadena de valor, desde las semillas, la infraestructura y los mercados hasta todos los eslabones intermedios, con un claro enfoque en la sostenibilidad».
La concienciación constante es clave para la sostenibilidad
La sostenibilidad medioambiental se ha convertido en los últimos años en una palabra de moda a raíz del aumento de los impactos climáticos. Lamentablemente, se han dado algunos casos de «greenwashing» (maquillaje verde) vinculados a la sostenibilidad medioambiental: la promoción de soluciones falsas a la crisis climática que distraen y retrasan la adopción de medidas concretas y creíbles.
Sin embargo, en Companhia das Lezírias, el mayor holding agrícola y forestal de Portugal, «la sostenibilidad medioambiental es una realidad vivida», afirma Sandra Alcobia, bióloga y responsable de turismo y visitas.
«Aquí vivimos y practicamos la sostenibilidad medioambiental en la realidad; nuestra producción es orgánica en todos los sentidos. En 2015, las condiciones de sequía que sufrimos nos hicieron tomar conciencia de la necesidad de un cambio drástico, y no hemos mirado atrás. Estamos orgullosos de ser un establecimiento certificado como neutro en carbono», destaca.
Fundada en 1836, la finca cuenta con 20 000 hectáreas de terreno dedicadas al cultivo, la ganadería y la silvicultura, todo ello basado en los principios de la sostenibilidad y haciendo hincapié en las prácticas ecológicas.
Pero Antonio Farrim, veterinario y director de producción agrícola de Companhia das Lezírias, cree que la concienciación pública es clave para la agenda climáticamente resiliente y sostenible.
«Los gobiernos deben asumir toda la responsabilidad de sensibilizar al público sobre los beneficios para la salud de los alimentos cultivados de forma sostenible», afirma.
«Por ejemplo, en la producción de carne de vacuno, el color de la carne producida de forma ecológica no suele resultar atractivo a la vista; es ligeramente oscura con grasa amarillenta. Sin embargo, en términos de nutrición, esta es la carne de vacuno más saludable que se puede obtener, y, sin embargo, la mayoría de los consumidores no comprenden este hecho», agrega.
Por lo tanto, dic Farrin, «corresponde a los gobiernos llevar a cabo una labor de sensibilización sostenida tanto sobre la sostenibilidad medioambiental como sobre la buena salud. Para nosotros aquí en Companihia, no solo producimos pensando en la sostenibilidad, sino también en la buena salud de los consumidores».
Dimitri Houtart, director de Comunicación Externa de Syngenta, una de las mayores empresas de innovación agrícola del mundo, coincide en la importancia de la narrativa de sensibilización pública.
Houtart afirma que el crecimiento de la población mundial plantea un reto, ya que la comunidad global se apresura a producir lo suficiente para todos, de forma sostenible, con una superficie de tierra limitada. Esto, afirma, solo puede lograrse mediante la innovación y una sensibilización pública sostenida para la adopción de tecnologías innovadoras que apoyen una alta productividad.
Sin embargo, señala: «La desinformación sobre la investigación y las innovaciones catalizadoras para mejorar la productividad al tiempo que se preserva la integridad medioambiental es uno de los inconvenientes».
«No se puede subestimar la necesidad de contar con un grupo de periodistas agrícolas bien informados. Para mí, el periodismo agrícola es la rama más importante de esta profesión porque las necesidades de información agrícola del público, especialmente en esta era de las redes sociales, son inmensas», concluye Houtart.
Innovaciones en la mejora genética para los retos únicos de África
Una búsqueda rápida sobre las pérdidas poscosecha en África revela que oscilan entre 20 % y 40 %, especialmente en cultivos como el maíz, la yuca, el caupí y el plátano, algunos de los cultivos básicos del continente
Las pérdidas se atribuyen en gran medida a plagas, enfermedades, un almacenamiento deficiente y el estrés climático. Si bien el avance tecnológico es un medio fundamental para aumentar la productividad agrícola y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional en muchos países de ingresos bajos y medios, su implantación en África ha sido lenta.
Por ello, una de las innovaciones que se están probando consiste en desarrollar variedades de cultivos que resistan los factores de estrés mencionados y reduzcan las pérdidas antes de que se produzcan.
Mohammed Ishiyaku, del Instituto de Investigación Agrícola de Nigeria, es uno de los científicos principales detrás del caupí resistente al barrenador de la vaina, una variedad desarrollada por científicos nigerianos a lo largo de tres décadas, que ya ha sido aprobada y se cultiva comercialmente en Nigeria, y cuya homologación está avanzando en toda la región.
«El barrenador de la vaina de las leguminosas (Maruca vitrata) es una de las plagas de insectos más dañinas que limitan la producción de caupí», afirma Ishiyaku.
«El daño causado por el barrenador de las vainas a las plantas de caupí reduce el tamaño y la calidad de la cosecha. Puede reducir el rendimiento de grano hasta en 80 %. Los agricultores suelen pulverizar pesticidas entre seis y 10 veces durante una temporada de siembra en un intento de controlar esta plaga, pero a menudo esto no resulta eficaz porque los productos químicos no llegan a las larvas de la plaga dentro de los tejidos de la planta»., detalla.
Además, plantea, «los productos químicos son caros, su disponibilidad para los agricultores es limitada y una formación inadecuada sobre su uso suele provocar efectos peligrosos e involuntarios para la salud y la seguridad humanas. Por lo tanto, un producto de caupí capaz de protegerse del daño causado por el barrenador de las vainas de las leguminosas facilita y abarata a los agricultores la producción de caupí en zonas donde esta plaga supone un problema».
Una asociación público-privada internacional, gestionada y coordinada por la Fundación Africana de Tecnología Agrícola (AATF, en inglés), está desarrollando frijoles de vaquita ( Phaseolus lunatus), que son resistentes al barrenador de las vainas.
Siguiendo con la innovación, Bruce Knight, de Legume Technology, con sede en el Reino Unido, ha estado llevando a cabo ensayos sobre cómo apoyar a los pequeños agricultores de África con medios asequibles para acceder a inoculantes para semillas de leguminosas.
Con recursos limitados, la mayoría de los pequeños agricultores del continente siguen utilizando semillas sin tratar, que suelen guardar de la cosecha anterior. Para ayudar a impulsar la productividad, Bruce Knight, con el apoyo de Gates Agricultural Innovations, ha desarrollado una solución inoculante asequible y a medida, en envases pequeños, capaz de tratar al menos una hectárea de semillas de leguminosas.
«Tras 10 años de ensayos, por fin lo hemos conseguido; hemos desarrollado una solución de inoculante asequible para los pequeños agricultores de África», afirma Knight. «Hasta ahora, nuestro producto ha superado a los de otros productores de inoculantes del continente, y estamos preparados para lanzar y apoyar a los pequeños agricultores con esta solución a medida», añade.
Una conocida frase sobre la salud, «Somos lo que comemos», implica que la alimentación es la base de una buena salud. Lo que comes determina tu bienestar general. Las semillas, de las que se cultiva la mayor parte de los alimentos, son, por lo tanto, la base de una salud óptima.
T: MF / ED: EG
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