Los supermercados invierten cerca de 1.300 millones en abrir 860 tiendas en España en 2025, récord desde 2022

MADRID 26 May. Agencias –
Las cadenas de supermercados han invertido en obra nueva de unos 1.300 millones de euros en la apertura de 860 aperturas de nuevas tiendas, lo que supone un 10% más frente al año anterior, que sumó 782, y marca un récord desde 2022, así como la creación de 10.000 nuevos empleos, según los datos del V Informe de Distribución Alimentaria de Proximidad en España, elaborado por Retail Data para Asedas.
En concreto, de cara a este 2026, y con los datos hasta abril se han abierto un total de 221 tiendas, lo que arroja una previsión para acabar este ejercicio con cerca de 800 aperturas.
En total, el 2025 ha cerrado con 26.068 autoservicios, supermercados e hipermercados, un crecimiento neto de casi 600 tiendas sobre 2024, que se reparten mayoritariamente en los formatos de proximidad representados por el autoservicio y el supermercado.
De esta forma, la superficie comercial también se incrementa hasta los 15,6 millones de metros cuadrados, por lo que la red de distribución alimentaria crece a nivel nacional a un ritmo del 8,9% entre 2020 y 2025.
Este dato arroja una densidad comercial de 317 metros cuadrados por cada 1.000 habitantes, es decir, de una tienda de alimentación por cada 1.884 personas. Además, la renovación de la red continúa a buen ritmo, con más de 10.500 tiendas en las que se han realizado mejoras en eficiencia energética y en arquitectura en los últimos cinco años, lo que supone el 40% del total.
La inversión anual en la modernización de la red comercial y estructuras logísticas alcanza los 3.000 millones de euros, con un crecimiento interanual del 10%.
El informe revela que el conjunto de las compañías más representativas del sector obtuvo un beneficio de 3.100 millones de euros en 2024, que es el último ejercicio auditado de forma completa. Esta cifra alcanza una media de 2,9% en los márgenes empresariales. En esta mejora ha sido determinante la contención de gastos de explotación, especialmente ligada al esfuerzo inversor en eficiencia energética y permite recuperar el descenso de los márgenes que se produjo en 2022, momento de mayor impacto de la inflación.
Por otro lado, el informe analiza la correlación entre inflación y rentabilidad de las empresas de distribución alimentaria entre 2019 y 2024 y destaca que en el punto más crítico de la crisis inflacionista -año 2022-, con un IPC alimentario del 15,7%, el margen de beneficio de las empresas de distribución alimentaria descendió al 1,85%.
En 2024, un 34% de los operadores superó el 3% de rentabilidad neta sobre ventas, mientras que el 54% se sitúo por encima del 2%. De esta forma, la aportación al sistema público a través del impuesto sobre beneficios superó los 800 millones de euros, lo que supone un 45% por más que el año anterior.
MOTOR DEL EMPLEO
Por otro lado, la fuerza laboral del sector roza ya el medio millón de empleos consolidados, 494.000, lo que supone un crecimiento del 1,7% respecto al año anterior. En este sentido, cabe destacar la aportación de las empresas asociadas a centrales de compra, que representan el 34% del tejido laboral, con unos 166.000 empleos.
De esta forma, el dinamismo de la distribución española se refleja especialmente en el comercio asociativo -franquicias y cooperativas-, que agrupó el 61% de las aperturas en 2025. Éstas tienen un gran impacto en el mundo rural, ya que el 26% de estas inauguraciones se produjeron en municipios con menos de 10.000 habitantes, aportando servicios, empleo, fijación de población y equilibrio social puesto que la franquicia-cooperativa generó más de 2.200 empleos, ocupados en gran media por mujeres y también por población inmigrante.
Otros ámbitos de crecimiento tienen que ver con los llamados ‘líderes regionales’ y con el dinamismo de las pequeñas empresas. Los primeros elevan su superficie comercial casi un 15% desde 2021 y triplican la media de crecimiento del sector, que es de un 4,6%. Estos operadores garantizan la competencia al evitar posiciones de dominio y gestionan más de 10.000 tiendas, entre las que nutren a las franquicias.
Por su parte, las pequeñas empresas suman la cifra de 216 operadores con 10 o menos tiendas y 48 con entre 11 y 50. Su papel está principalmente enfocado hacia la cobertura en pueblos y barrios, el mantenimiento de pymes familiares y el producto ‘hiper-local’.
Respecto a la distribución mayorista, actividad que realizan en alguna medida cuatro de cada 10 operadores del ‘retail’ alimentario hasta un total de 172 compañías. De ellas, 104 son ‘mayoritariamente mayoristas’ y alcanzaron unas ventas de 10.150 millones de euros en 2024, último ejercicio auditado. Asimismo, gestionan tres cuartas partes de la red de cash & carry, compuesta por 623 unidades con un crecimiento lento, pero sostenido.
El informe confirma que el ‘retail alimentario’ es un elemento clave en las zonas rurales, donde se siguen registrando más aperturas que cierres, es de vital importancia para el equilibrio territorial. Los pueblos de menos de 10.000 habitantes siguen arrojando un balance positivo de aperturas, con 1.167 en 2025 frente a los 913 cierres, mientras que si se amplía el foco al total de las nuevas tiendas, los entornos rurales aportaron el 19 por ciento de las mismas. Estos establecimientos aseguran el acceso a un surtido alimentario completo de forma continuada en cualquier lugar de la geografía española, el 96,8% de la población tiene, al menos, un establecimiento donde hacer una compra de alimentación completa en su propio municipio.
De esta forma, las 19 empresas que forman parte de Asedas, entre las que figuran Mercadona, Aldi, Lidl, Dia o Ahorramas, entre otras, agrupan más de 11 millones de metros cuadrados de superficie comercial, suman 350.000 trabajadores y reúnen a cerca de 20.000 establecimientos en formato supermercado, autoservicio y mayoristas de alimentación, además, de las dos grandes centrales de compra.
Además, su representatividad es las zonas rurales las hace garantes de la distribución alimentaria de cercanía, ya que su presencia se eleva al 83% en pueblos de menos de 10.000 habitantes y al 88% en localidades de menos de 2.000 habitantes.
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