Hígado graso y riesgo cardíaco: el preocupante vínculo con la placa arterial inestable

Hígado graso y riesgo cardíaco: el preocupante vínculo con la placa arterial inestable
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   MADRID, 25 May. (Agencias) –

El hígado graso podría estar enviando una señal silenciosa sobre el estado del corazón. Un nuevo estudio relaciona esta enfermedad, cada vez más frecuente, con cambios peligrosos en las arterias coronarias y un mayor riesgo de sufrir infartos y otros eventos cardiovasculares graves.

   Investigadores del Instituto Cardiovascular Mass General Brigham (Estados Unidos) han descubierto que las personas con esteatosis hepática, comúnmente conocida como «enfermedad del hígado graso», presentan una mayor cantidad de placa coronaria no calcificada y propensa a la ruptura, y tienen casi el doble de probabilidades de sufrir eventos cardiovasculares en comparación con quienes no padecen esteatosis.

   Los hallazgos, publicados en ‘Clinical Gastroenterology and Hepatology’, sugieren que las tomografías computarizadas cardíacas podrían ser útiles para identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de estrategias de prevención más intensivas.

   «Nuestros hallazgos resaltan que la enfermedad del hígado graso no es solo una afección hepática, sino también un importante indicador de riesgo de enfermedad cardíaca», destaca el doctor Jan Brendel, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el Centro de Investigación de Imágenes Cardiovasculares del Instituto Cardiovascular Brigham de Mass General.

    «La enfermedad del hígado graso se puede detectar mediante tomografías computarizadas cardíacas de rutina y podría ayudar a orientar un tratamiento preventivo más temprano», afirma.

   Para investigar la relación entre la esteatosis hepática, que afecta a un estimado del 30-40% de los adultos estadounidenses, y la salud cardiovascular, los investigadores analizaron datos de 3.637 participantes del ensayo PROMISE, un amplio estudio multicéntrico de pacientes evaluados por dolor torácico.

    Mediante tomografías computarizadas cardíacas, el equipo midió el volumen y la composición de la placa coronaria y también evaluó la esteatosis hepática, ya que a menudo se observan porciones del hígado dentro del campo de exploración. Los resultados de la tomografía computarizada mostraron que poco más del 25% de los participantes presentaban esteatosis hepática.

QUÉ REVELARON LAS PRUEBAS DE IMAGEN

   Las pruebas de imagen revelaron que los pacientes con esteatosis hepática presentaban un aumento del 24% en el volumen de placa no calcificada y un aumento del 15% en la carga total de placa, incluyendo la no calcificada, en comparación con las personas sin esteatosis hepática. La placa no calcificada es una forma más blanda de placa que tiene mayor probabilidad de romperse y provocar un coágulo sanguíneo que la placa calcificada.

   Durante un seguimiento medio de 25 meses, los pacientes con esteatosis hepática presentaron una mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares adversos mayores, como muerte, infarto de miocardio u hospitalización por angina inestable, en comparación con aquellos sin esteatosis (4,1% frente a 2,5%). Incluso tras ajustar por factores de riesgo cardiovascular, la esteatosis hepática se mantuvo asociada a un riesgo un 69% mayor de sufrir eventos cardiovasculares adversos mayores.

La carga de placa no calcificada representó el 11% del aumento del riesgo cardiovascular asociado a la esteatosis hepática. Estos hallazgos sugieren que la placa de alto riesgo podría ser un vínculo importante entre la enfermedad hepática y la enfermedad cardíaca.

   Los investigadores afirman que los estudios futuros deberían examinar si terapias como las estatinas de alta intensidad o los agonistas del receptor GLP-1 pueden reducir la carga de placa de alto riesgo en pacientes con esteatosis hepática.

CL11