De floribundas a rosales en miniatura: el Parque del Oeste invita a descubrir la Rosaleda y su gran explosión de color

De floribundas a rosales en miniatura: el Parque del Oeste invita a descubrir la Rosaleda y su gran explosión de color
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MADRID 23 May. (Agencias) –

La Rosaleda del Parque del Oeste vive estos días uno de sus momentos más espectaculares del año, con sus rosales que tiñen de color este jardín histórico de la capital y lo convierten en una invitación para pasear, detenerse a mirar de cerca y descubrir desde las variedades floribundas, que florecen en ramillete, hasta delicados rosales en miniatura con flores tan pequeñas como un garbanzo.

El jardín, también conocido como Rosaleda Ramón Ortiz, explota en color en plena celebración de la 70ª edición del Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid, en la que un rosal alemán de tipo floribunda ha obtenido la medalla de oro. En palabras de la obtentora Matilde Ferrer, una de las grandes voces del mundo de la rosa, la floribunda, que florece en ramillete, es precisamente una de las familias más agradecidas y vistosas del recinto.

«Siempre aconsejamos floribundas porque son muy fáciles de mantener», explica Ferrer a los medios durante un recorrido por estos parterres. «Son vistosas porque siempre tienen rosas», añade.

Ferrer se detiene ante uno de estos rosales y señala su secreto: no todas las flores se abren a la vez. Primero destaca una, después van apareciendo las demás y el ramillete cambia día a día. «No florecen todos al mismo tiempo, sino que siempre hay uno que destaca y luego empiezan a florecer», detalla. Por eso, defiende, son ideales para jardines urbanos, casas particulares o «cualquier rinconcito» donde se quiera introducir color.

La floribunda premiada en esta edición, la número 39 del obtentor W. Kordes, conecta así con una idea que Ferrer repite con convicción: la rosa actual no debe limitarse a deslumbrar. Tiene que ser bonita, sí, pero también resistente, sana, funcional y sostenible. «No se trata tanto de deslumbrar, sino de obtener un producto funcional, eficaz y sostenible», afirma.

El paseo por la Rosaleda permite comprobarlo a simple vista. Hay rosales trepadores que cubren estructuras, híbridos de té con flores grandes y llamativas, grandifloras, floribundas cargadas de capullos y pequeñas miniaturas que obligan al visitante a acercarse.

Para esta obtentora valenciana, su pasión por las rosas nació precisamente en La Rosaleda del Parque Oeste. Relata que tenía seis años cuando acudió por primera vez al Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid con su familia. Recuerda que su padre formaba parte del jurado internacional y cada año la familia viajaba a Madrid para encontrarse con otros profesionales y amigos unidos por la misma pasión.

Décadas después, Ferrer sigue vinculada a este espacio, ahora como obtentora y presidenta de la Asociación Española de la Rosa. «Aquí empecé mis pinitos como obtentora», rememora.

Construida entre 1955 y 1956 bajo el impulso de Ramón Ortiz Ferré, jardinero mayor de Madrid, la Rosaleda nació inspirada en grandes jardines europeos dedicados a la rosa, como Bagatelle, en París, Roma o Ginebra. En 2006 fue reconocida como Jardín de Mérito Internacional por la Federación Mundial de Sociedades de Rosas.

En sus parterres se exhiben variedades españolas e internacionales, se prueban rosales en el clima de Madrid y se muestra al visitante la enorme diversidad de una planta que se atreve a florecer con colores y formas para todos los gustos.

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