La guardia forense del Imlcfc: La atención inmediata es «el caballo de batalla» en violencias sexuales

BARCELONA, 21 May. Agencias –
La guardia forense especializada en casos de violencia sexual, única y pionera en España, del Institut de Medicina Legal i Ciències Forenses de Catalunya (Imlcfc), recuerda la importancia de que las víctimas acudan a un centro hospitalario lo antes posible: «El caballo de batalla de las agresiones sexuales es que a veces no se va al hospital inmediatamente».
Así lo manifiesta la jefa del servicio del laboratorio forense del Imlcfc, la doctora Geli Gallego, en una entrevista a los medios, en la que sostiene que para la recogida de muestras de tóxicos y de biología, el tiempo juega en contra de la detección, aunque aclara que «la víctima va al hospital cuando puede, porque son situaciones emocionales y psicológicamente muy duras».
En la misma línea, una de los médicos forenses que presta servicio en esta guardia, la doctora María Martín, subraya que es básico que las víctimas acudan a urgencias de manera rápida, porque la recogida de muestras, independientemente de si después deciden o no denunciar, es muy importante; en el caso de las biológicas, a partir de los 10 días desde la agresión «ya no se encontrarán» o será muy difícil hacerlo.
Por todo ello, lo idóneo de cara a un procedimiento judicial sería que la víctima no se duchase, no se cambiase de ropa e intentase realizar las micciones mínimas antes de ser atendida para facilitar la detección de posibles tóxicos en la orina.
LA GUARDIA
En total son 25 los profesionales que se dedican de manera prioritaria a esta guardia, que da servicio a Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat, lo que ha permitido una mayor especialización.
Las guardias se realizan en turnos de 24 horas, en las que los médicos forenses pueden ser requeridos por un hospital o un juzgado para que acudan a evaluar a una víctima que haya sufrido una agresión sexual reciente.
La creación de esta guardia, que entró en funcionamiento en febrero de 2025, ha permitido reducir la revictimización porque el tiempo de espera de las víctimas en el hospital es ahora menor, ya que antes, al haber una única guardia de incidencias, las intervenciones se podían solapar.
Una vez en el hospital, junto con el servicio de guardia de ginecología (en el caso de víctimas mujeres), cirugía general (en el de hombres) y pediatría (en el de menores), realizan una valoración de los antecedentes médicos relevantes para el caso y dejan que la víctima les explique «lo que ella quiera y considere, con los tiempos y las pausas que necesite», asegura Martín.
A continuación, pasan a la exploración, con la víctima totalmente desnuda, pero que se realiza por partes para no incomodarla, pues «está en un momento muy vulnerable y por tanto hay que protegerla y que se sienta lo más cómoda posible en un entorno adecuado, con las mínimas personas», de forma coordinada, evitando la revictimización y la duplicidad del relato y las exploraciones.
Al tratarse de agresiones sexuales, la exploración es también genital, y además de constatar las lesiones –si las hubiera–, se hace una toma de muestras.
Una vez finalizado este proceso, los médicos forenses regresan a la Ciutat de la Justícia y proceden a la elaboración del informe que posteriormente se remitirá al juzgado y la tramitación de las muestras, y se preparan por si surgiese otro aviso: «Ha habido guardias muy duras, con más de 6 actuaciones» en 24 horas.
LABORATORIO
El Imlcfc cuenta en su laboratorio con equipos analíticos de última generación para la realización de estudios bioquímicos, biológicos y toxicológicos que realizan los médicos forenses a petición de un juez y que permiten detectar y cuantificar drogas, tanto de consumo habitual como emergentes, en muestras de sangre y orina, incluso cuando la concentración es muy baja, explica el facultativo químico, Jordi Rull.
El año pasado el laboratorio del Imlcfc recibió 6.733 casos –no sólo de agresiones sexuales, sino también por muertes violentas y otros sucesos– de los que se conservan muestras por si fuese necesario realizar en un futuro un análisis complementario: «Son potenciales pruebas», explica Gallego.
Los equipos con los que trabajan son capaces de detectar más de 2.000 sustancias tóxicas, aunque se detecta «lo más habitual»: entre las drogas de abuso, lo más frecuentes es el alcohol, la cocaína, el cannabis y algunas anfetaminas y, respecto a psicofármacos, benzodiacepinas y antidepresivos.
«Como laboratorio debes estar preparado para sustancias extrañas, de las que salen en las noticias, pero el día a día es el alcohol, que es un problema toxicológico, social y médico», subraya Gallego.
En los casos de agresiones sexuales, la mayoría se corresponde a «situaciones de vulnerabilidad», en los que la víctima ha consumido voluntariamente tóxicos que le ha provocado una afectación, y de la que el agresor se ha aprovechado, frente a la sumisión química que, aunque existe, «no está a la orden del día toxicológicamente».
EL PERFIL
El perfil de las víctims es «amplio», desde menores de edad, a personas mayores, aunque el más habitual es el de una mujer de unos 30 años (28,2 años de media).
El año pasado esta guardia forense atendió a 573 víctimas mujeres y 88 hombres: 1 de cada 7 personas atendidas son varones, aunque la proporción aumentó a un 13,9% del total, frente al 11,9% de 2024.
Las asistencias se mantienen estables en todas las estaciones del año; en cuanto a los días de la semana, la variación es mínimamente significativa, con una incidencia un poco mayor en fines de semana y los lunes; en cuanto a la franja horaria, hay un incremento por la tarde, aunque tampoco altamente relevante, explica Martín.
IMPLEMENTACIÓN
Por su parte, el director del Imlcfc, Eneko Barbería, ha subrayado que las intervenciones médico-forenses a víctimas de agresión sexual se mantienen estables, con 203 casos hasta el 30 de abril de este año, frente a los 204 en el mismo periodo del año anterior.
El año pasado, de los 1.819 reconocimientos forenses a víctimas de agresiones sexuales en Catalunya, 611 se efectuaron en esta guardia especializada, lo que supone 1 de cada 3.
«Estamos en los dos municipios más poblados de toda Catalunya, que son Barcelona y L’Hospitalet» y esa acumulación de densidad poblacional hace que haya mucha más actividad, no sólo de violencias sexuales, sino de cualquier circunstancia, ya sea judicial o sea extrajudicial, explica Barbería.
Además, en esta zona los hospitales de referencia están perfectamente definidos, con el Clínic para adultos y menores que tengan más de 16 años, el Vall d’Hebron para menores de 16 años, Bellvitge y el Hospital General de L’Hospitalet.
La creación de esta guardia ha permitido ofrecer una respuesta más inmediata, más protocolizada, más especializada y exclusiva, dando un espacio propio a las víctimas, ayudándolas a comenzar un proceso de recuperación.
PREMIO
Por todo esto, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha reconocido esta labor con el Premio Calidad de la Justicia en la modalidad de entidades y organismos relacionados con la Administración de Justicia, un galardón que en el Imlcfc han recibido con mucha «satisfacción» y que Barbería ha trasladado a todas las personas dentro y fuera del Instituto que, de una forma u otra, han hecho posible la implementación de esta guardia.
La impresión, tras un año funcionando, es «positiva» y, más adelante, no se descarta valorar ampliar este servicio a otras áreas metropolitanas, donde hay mucha densidad de población, mucha actividad y donde las distancias a los hospitales son cortas.
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