Powell deja la presidencia de la Fed: cronología, batalla con Trump y claves para la economía

Powell deja la presidencia de la Fed: cronología, batalla con Trump y claves para la economía
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MADRID 15 May. (Agencias) –

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, dejará este viernes su cargo al frente de la institución, aunque continuará como miembro de la Junta de Gobernadores. Con ello pone fin a su segundo mandato, marcado por tensiones con el presidente estadounidense, Donald Trump, en defensa de la independencia del banco central.

Por su parte, Kevin Warsh ha sido designado oficialmente como presidente de la Fed con el aval del Senado del país y del presidente norteamericano, quien espera un cambio en la política monetaria y una rebaja de los tipos de interés.

Powell, el primer presidente de la Fed sin título en economía en cuatro décadas, asumió el cargo el 5 de febrero de 2018 como candidato respaldado por el propio Trump y fue renovado en 2022. Durante su etapa al frente de la Fed ha afrontado desafíos como la crisis económica derivada de la pandemia de Covid-19, el repunte inflacionario tras la guerra en Ucrania y los choques políticos con la Administración republicana durante el segundo mandato de Trump.

A continuación, repasamos las decisiones monetarias más relevantes tomadas por la Fed con Powell al frente de la institución y la cronología de su enfrentamiento con el mandatario estadounidense.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA FED PARA LA ECONOMÍA?

La Reserva Federal, como banco central de Estados Unidos, tiene un papel esencial en la estabilidad de la economía desde su creación en 1913. Su misión principal es mantener la inflación bajo control, apoyar el máximo empleo posible y velar por la estabilidad del sistema financiero.

La Fed cuenta con una Junta de siete Gobernadores y con el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), formado por doce miembros con derecho a voto, que son quienes deciden la orientación de la política monetaria del país. A través de estas decisiones, la Fed fija el rango objetivo de los tipos de interés oficiales con el fin de mantener la inflación cerca del 2%.

Al igual que el Banco Central Europeo (BCE), cuando la Fed sube los tipos de interés encarece el crédito, enfría el consumo y la inversión y, con ello, ayuda a moderar la inflación. En cambio, cuando recorta los tipos abarata la financiación, impulsa el crédito y la actividad económica, pero suele aumentar las presiones inflacionistas. Por eso, los bancos centrales tratan de encontrar un equilibrio, ajustando gradualmente los tipos para sostener el crecimiento sin permitir que la inflación se descontrole.

¿POWELL HA LOGRADO CONTROLAR LA INFLACIÓN?

Powell, nacido en Washington en 1953, se licenció en Ciencias Políticas por la Universidad de Princeton en 1975 y en Derecho por la Universidad de Georgetown en 1979. Bajo la presidencia de George H.W. Bush, ejerció como subsecretario del Tesoro de Estados Unidos. En mayo de 2012, a propuesta del presidente Barack Obama, entró a formar parte de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal.

Ahora bien, el presidente de la entidad deja el cargo con una inflación del 3,8%, en máximos de casi tres años, como consecuencia del impacto en los precios de la energía del conflicto en Oriente Próximo.

Ante los últimos repuntes inflacionarios, la Fed no ha modificado los tipos y los mantiene en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%, optando por esperar la evolución de la guerra en Irán. Esta es la tercera vez consecutiva en que el banco central deja intactos los tipos tras una racha de tres bajadas de 25 puntos básicos desde septiembre.

CRONOLOGÍA DE POWELL EN LA FED

La Reserva Federal elevó los tipos de interés en cuatro ocasiones durante el primer año de Jerome Powell al frente del organismo. En paralelo, la Administración Trump impulsaba estímulos fiscales mediante recortes de impuestos para acelerar el crecimiento.

En 2018, la tasa de desempleo cayó por primera vez por debajo del 4% y continuó descendiendo hasta mínimos históricos, mientras la inflación se mantenía cerca del objetivo del 2%. Con este escenario, la Fed apuntaba a seguir normalizando su política monetaria. Sin embargo, la irrupción de la pandemia en 2020 alteró el rumbo económico global.

Pocas semanas después del arranque de la pandemia, 22 millones de estadounideses perdieron sus empleos, lo que elevó la tasa de paro al 14,7% en abril de 2020, a los niveles más altos desde la Gran Depresión de la década de 1930. Asimismo, el repunte de la inflación obligó a la Fed a mantener los tipos alrededor del 0,25% hasta 2022, año en el que el IPC llegó a rozar el 9%, la peor inflación registrada en décadas.

La Reserva Federal implementó una serie de compras masivas de bonos y mecanismos de respaldo al mercado, incluyendo compras de deuda directamente a corporaciones y gobiernos municipales. Esta medida ayudó a reconducir la tasa de paro hasta situarla por debajo del 4% y ejerció presión sobre el dato de la inflación.

Para marzo de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania -que afectó a los mercados de alimentos y energía-, la Fed comenzó a subir los tipos de interés. A finales de año, había elevado la tasa de referencia en 4,25 puntos porcentuales, el endurecimiento de la política monetaria más drástico desde los ochenta.

CRISIS BANCARIA EN 2023

En marzo de 2023, la Reserva Federal se enfrentó a una crisis bancaria regional tras la quiebra de Silicon Valley Bank, provocada en parte por la rápida subida de los tipos de interés por encima del 5%, que erosionó el valor de sus activos y desencadenó una retirada masiva de depósitos.

El colapso se extendió a otras entidades como Signature Bank y puso en jaque la estabilidad del sistema financiero. Para contener el riesgo de contagio, la Fed activó medidas de emergencia, garantizando los depósitos y lanzando un programa extraordinario de liquidez.

Desde principios de 2021, la inflación nunca volvió al objetivo del 2% durante la gestión de Powell -aunque se aproximó desde 2024-, y volvió a repuntar con la guerra en Irán, poniendo en riesgo la credibilidad sobre el control de la Reserva Federal, especialmente ante la continua aparición de nuevas perturbaciones en los precios, como los aranceles de 2025 y los efectos derivados de la guerra en oriente medio.

LA GUERRA DE TRUMP Y LA FED

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha llevado a cabo una intensa campaña de desprestigio contra Powell en la que exigía a la Fed que bajara los tipos de interés.

En ese contexto, la Reserva Federal había recibido citaciones del Departamento de Justicia. El Gobierno de Estados Unidos abrió una investigación contra Powell relacionada con la renovación de la sede del banco central, una acción que el presidente de la Fed aseguró que se enmarcaba en «las amenazas y la presión constante» de la Casa Blanca. Trump señaló que el coste de las reformas había aumentado incluso más allá del precio oficial de 2.500 millones de dólares.

Asimismo, el mandatario estadounidense llegó a amenazar a Powell con destituirlo públicamente («Si no se va a tiempo, tendré que despedirlo. He querido despedirlo«) y lo calificó de «corrupto o incompetente» y «cabeza hueca», entre otros descalificativos.

No obstante, ante la presión ejercida por Trump, Powell sostuvo que la política monetaria del banco central estadounidense no debe estar influida por condicionantes políticos y recalcó que el control sobre la gestión de la institución depende del Congreso de Estados Unidos y no del Gobierno de Trump.

Durante el segundo mandato de Trump, Powell bajó los tipos en cuatro ocasiones. En su última reunión, el 29 de abril, la Fed optó por mantenerlos, señalando que la actividad económica se había expandido a un ritmo moderado y que el crecimiento del empleo se había ralentizado.

Con la marcha de Powell se cierra un ciclo de siete años marcado por crisis sin precedentes -la pandemia, el mayor repunte inflacionario en cuatro décadas y una crisis bancaria regional- y por una presión política sostenida sobre la independencia del banco central.

Su sucesor, Kevin Warsh, ha mostrado su intención de priorizar la herramienta de los tipos de interés frente a la variación del balance de la Fed en materia de política monetaria, el cual ha esgrimido que solo tiene consecuencias sobre quienes cuentan con activos financieros, mientras que los cambios en el precio del dinero «afectan a un sector mucho más amplio de la economía».

También ha criticado que los gobernadores hagan declaraciones previas a las reuniones sobre decisiones de tipos, algo que ha calificado como «bastante contraproducente» y que ha extendido al resto de previsiones, como las proyecciones sobre el rumbo de los tipos -denominado ‘dot plot’-.

 

CL4