El 70% de pymes ve en la regulación una barrera para su crecimiento y pide ventanillas únicas para trámites

MADRID, 10 May. –
Siete de cada diez pymes consideran que las regulaciones actuales suponen barreras para el desarrollo normal de su negocio, siendo el ámbito estatal el que genera mayor sensación de exceso normativo, seguido del autonómico.
Así lo refleja el informe publicado por la Cámara de España «Crecimiento empresarial y buenas prácticas regulatorias para la mejora del entorno de las pymes españolas», promovido por la Comisión de pymes.
De acuerdo con el informe, la mayoría de las pymes perciben una sobrecarga normativa y burocrática que dificulta su actividad diaria. Además, la preocupación por el cumplimiento de la normativa es generalizada, especialmente en materias medioambientales, sociales, de morosidad y fiscales.
«Muchas empresas también señalan la falta de coordinación entre administraciones y la duplicidad de trámites como problemas recurrentes», apunta una de las conclusiones del informe, elaborado a partir de los datos del Directorio Central de Empresas del INE, y la realización de un trabajo de campo entre más de 1.000 pymes.
Como propuestas de mejora, las empresas reclaman adaptar la regulación al tamaño de la empresa, eliminar normativas obsoletas o duplicadas y crear ventanillas únicas que simplifiquen los trámites. También se valora la digitalización de procesos administrativos, pero se insiste en la necesidad de mantener atención personalizada para resolver dudas.
«Necesitamos políticas que puedan crear un entorno regulatorio favorable a la empresa y su crecimiento. España arrastra desde hace años este mal endémico que limita la competitividad, la innovación, la internacionalización y, en definitiva, la productividad del país», ha señalado el presidente de Cámara de España, José Luis Bonet.
En este sentido, el informe advierte de que estas obligaciones regulatorias y administrativas disuaden a las pymes de aumentar plantilla y llegan a provocar retrasos en inversiones o fragmentación de su estructura para evitar cargas adicionales, paralizando el crecimiento.
Según la Cámara de España, mas del 94% de las empresas españolas son microempresas con menos de 10 empleados y autónomos. «La existencia de un número elevado de empresas muy pequeñas no es casualidad, es el síntoma de un entorno que dificulta el crecimiento, y es un problema que nos tiene que ocupar y preocupar a todos porque cuando las pymes encuentran barreras para ampliar su plantilla o su estructura, el conjunto de la economía y la sociedad se resienten», ha remarcado Bonet.
FALTA DE APOYO DIRECTO PARA LA INTERNACIONALIZACIÓN
Según el estudio, un porcentaje importante de pymes no exporta de manera regular, y entre quienes lo hacen, los principales obstáculos internos son la falta de apoyos directos, la dificultad para obtener información sobre mercados exteriores y la escasez de personal cualificado.
Externamente, destacan el elevado coste de vender a terceros países y la complejidad de los trámites y la burocracia, tanto en origen como en destino. Además, existe una clara diferencia entre las empresas exportadoras habituales y las que exportan de forma esporádica, siendo el tamaño de la empresa y la falta de recursos factores especialmente limitantes para estas últimas.
Como propuestas de mejora, las empresas valoran la existencia de acuerdos de libre comercio, el asesoramiento especializado y las acciones de promoción como herramientas clave para facilitar la exportación. También se subraya la importancia de la cooperación empresarial y el acceso a información fiable sobre mercados internacionales.
FINANCIACIÓN: MAYORITARIAMENTE DE BANCA TRADICIONAL
En cuanto a la financiación en las empresas, la mayoría de las pymes sigue dependiendo casi exclusivamente de la banca tradicional, mientras que las alternativas como el crowdfunding o el capital riesgo apenas se conocen o utilizan.
Las principales barreras para acceder a financiación bancaria son los altos tipos de interés, la exigencia de avales y garantías, y la dureza de las condiciones. En el caso de la financiación no bancaria, el desconocimiento y la complejidad de los procesos son los mayores obstáculos.
Además, las empresas muestran cierto escepticismo hacia la financiación pública y consideran que la abundancia de mecanismos alternativos genera confusión, lo que a menudo obliga a recurrir a asesoramiento externo.
Como propuestas de mejora, se destaca la necesidad de una ventanilla única que centralice la información sobre todas las modalidades de financiación, así como la importancia de una planificación interna rigurosa antes de recurrir a financiación externa.
También se recomienda en el informe adaptar los instrumentos de apoyo a las características específicas de cada empresa y fomentar la internacionalización como vía para diversificar riesgos y facilitar el acceso a recursos financieros.
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