Junts insta al Gobierno a protestar ante China por no respetar sus lenguas e identidades minoritarias

MADRID 10 May. –
Junts ha registrado en el Congreso una proposición no de ley para instar al Gobierno de Pedro Sánchez a trasladar a China su preocupación por la Ley de Promoción de la Unidad Étnica, al considerar que incentiva la asimilación forzosa de sus minorías nacionales y la supresión de identidades culturales distintas de la china.
La iniciativa, recogida por Europa Press y presentada para su debate en la Comisión de Asuntos Exteriores, reclama al Ejecutivo que, dadas las «excelentes relaciones» que mantiene con el Gobierno de la República Popular China, ponga de manifiesto su preocupación por la aprobación de esta norma.
En concreto, Junts le pide que advierta de que la aplicación de esta ley «viola el Derecho internacional» en materia de derechos humanos, especialmente en lo relativo a la protección de la libertad cultural, lingüística y religiosa de las minorías nacionales.
Asimismo, quiere que el Ejecutivo español defienda que las minorías nacionales tienen derecho a recibir educación en su lengua materna, a practicar su propia religión y a disfrutar de su cultura y tradiciones sin injerencias por parte del Estado.
QUE SE LO DIGAN AL EMBAJADOR CHINO
La proposición también reclama al Gobierno que exprese su rechazo al sistema educativo de internados de China para las minorías nacionales, especialmente en el caso de los niños tibetanos, al considerar que «contribuye a la desconexión de las nuevas generaciones respecto a su lengua materna y de su entorno cultural». Y que todo ello sea trasladado al embajador de la República en España.
En la exposición de motivos, la formación de Carles Puigdemont subraya que esta ley busca la homogeneización y asimilación cultural, religiosa y lingüística, así como «la eliminación de las identidades diversas en favor de una única identidad china basada en la mayoría han». Según apunta Junts, Naciones Unidas y distintos países ya han criticado la norma.
Los independentistas citan expresamente el caso de tibetanos y uigures, que a su juicio podrían ser objeto de genocidio cultural. Y ven «especialmente preocupante» tanto la creciente expansión del sistema de internados educativos para menores tibetanos, ya que cada año miles de estudiantes reciben su educación lejos de sus familias y la enseñanza se imparte mayoritaria o exclusivamente en mandarín, como los centros de reeducación de Xinjiang en los que se ha internado arbitrariamente a cientos de miles de uigures contra su voluntad.
