La capital aragonesa multiplica por siete el número de rodajes audiovisuales en apenas cuatro años

ZARAGOZA 9 May. Agencias –
El concepto de Zaragoza Ciudad de Cine ha pasado a convertirse en una realidad en crecimiento y abriéndose hueco entre los lugares de referencia para la industria audiovisual en España y, ahora también, dentro del panorama internacional. De hecho, el Ayuntamiento de Zaragoza ha logrado, a través de la Film Office, multiplicar por siete el número de rodajes gestionados en apenas cuatro años combinando localizaciones singulares, una posición estratégica entre Madrid y Barcelona.
La Zaragoza Film Office ha gestionado ya más de 750 expedientes de rodajes audiovisuales de todo tipo desde que pusimos en marcha este servicio en 2021. Eso supone más de 6 millones de euros de impacto económico para la ciudad, donde los profesionales ya conocen las facilidades burocráticas ofrecidas por el Ayuntamiento de Zaragoza y la confianza que despierta el tejido empresarial y de trabajadores locales de este ámbito. Además, otros muchos proyectos, que también son positivos en la economía de la ciudad se realizan en escenarios privados y, por lo tanto, ajenos a la estadística del consistorio.
La estrategia de atracción de rodajes mantiene su ambición y está demostrando que ha conseguido cumplir los estándares que piden las grandes producciones internacionales. Además, Distrito 7 va a proporcionar un salto cualitativo histórico para la ciudad y, por otro lado, también seguirá siendo sede del encuentro nacional de festivales que nació en Zaragoza.
El impacto del audiovisual va mucho más allá de los datos directos. El estudio elaborado por Olsberg SPI para Spain Film Commission concluye que por cada euro invertido mediante incentivos fiscales se generan nueve euros adicionales en la economía. Una cadena de actividad que se extiende a hoteles, restaurantes, transporte, comercio, proveedores técnicos y servicios auxiliares, además del valor reputacional que supone situar a Zaragoza en el mapa internacional de la producción audiovisual.
DISEÑADA PARA RODAR
Parte del atractivo de Zaragoza está en sus escenarios. Pocas ciudades de su tamaño reúnen una variedad visual tan amplia: los paisajes áridos que demanda cada vez más el mercado internacional, la arquitectura futurista del entorno Expo, el casco histórico o el Ebro permiten recrear desde ambientes distópicos hasta producciones de época o grandes ficciones contemporáneas.
A ello se suma otro factor determinante, como es su posición geográfica como hub secundario natural para producciones que buscan reducir costes y escapar de la saturación de las grandes capitales sin renunciar a infraestructuras, conexiones y servicios técnicos. La ciudad empieza además a consolidarse como un territorio atractivo tanto para grandes producciones nacionales como internacionales.
En los últimos meses, varias series y largometrajes han elegido Zaragoza y Aragón como escenario de rodaje, reforzando una tendencia que el sector considera ya estructural. Entre ellas destaca Por cien millones, la miniserie de Movistar+ creada y dirigida por el zaragozano Nacho G. Velilla y presentada en el Festival de Málaga. La producción recrea el secuestro de Quini utilizando escenarios reales de Zaragoza y ha servido, según reconoció su propio director de producción, para descubrir espacios «infrautilizados por el audiovisual» dentro de la ciudad.
También ‘La Ahorcada’, el nuevo largometraje de Miguel Ángel Lamata protagonizado por Amaia Salamanca y Eduardo Noriega y rodado entre Zaragoza y Teruel, eligió los cines Palafox para celebrar su preestreno mundial como una significativa reivindicación del talento audiovisual aragonés.
INFRAESTRUCTURAS
El siguiente paso de Zaragoza pasa ahora por consolidar una estructura industrial permanente. Ahí entra en juego Distrito 7, el gran proyecto estratégico del sector audiovisual aragonés. Con una inversión prevista de 20,5 millones de euros, el complejo incorporará tres platós de rodaje, producción virtual con tecnología LED, captura de movimiento, espacios de investigación, formación y tecnología inmersiva.
La existencia de platós permite la aparición de una industria propia, supone atraer proyectos de larga duración, generar continuidad laboral para equipos técnicos y favorecer empleo estable para los profesionales audiovisuales que ya trabajan en Aragón. Así lo percibe el sector: Zaragoza ha alcanzado un punto de inflexión con la apuesta municipal por explorar este negocio audiovisual.
La capital aragonesa reúne localizaciones, conectividad, costes competitivos y una creciente red profesional.
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