El Gobierno de Costa de Marfil disuelve la Comisión Electoral reconociendo «críticas» a la entidad

MADRID 7 May. –
El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, ha anunciado este miércoles la disolución de la Comisión Electoral Independiente (CEI), encargada de la organización y supervisión electoral durante casi 25 años, alegando que, pese a los «avances significativos», ha habido «críticas y reservas» respecto a la entidad, por lo que el Gobierno dirigido por Ouattara, en el poder desde 2010, establecerá «un nuevo mecanismo de gestión electoral».
«En un esfuerzo continuo por consolidar nuestra democracia y fortalecer la confianza de los actores políticos y de la ciudadanía, el Consejo de Ministros, que he presidido este miércoles, ha decidido disolver la Comisión Electoral Independiente para establecer un nuevo mecanismo de gestión electoral capaz de garantizar la organización a largo plazo de elecciones pacíficas en nuestro país», ha anunciado el presidente marfileño en redes sociales.
En su mensaje ha defendido que, «durante los últimos veinticinco años» en los que la CEI «ha organizado diversos ciclos electorales», «se han logrado avances significativos». Con todo, ha reconocido que «estos procesos han suscitado, en varias ocasiones, críticas y reservas respecto a esta institución», justificando así la decisión del Consejo de Ministros.
Tras el anuncio de la medida, el presidente de la Comisión, Ibrahume Coulibaly-Kuibiert ha afirmado que la institución ha «cumplido su misión» al finalizar el ciclo electoral 2019-2025, ensalzando la supervisión del registro electoral y la organización de las elecciones presidenciales, legislativas, senatoriales y locales celebradas en esos seis años.
«Hemos ayudado a Costa de Marfil a sentirse orgullosa de sí misma», ha defendido en declaraciones recogidas por la agencia marfileña AIP en las que también ha enfatizado que «el poder se ejerce mediante elecciones» y que «siempre habrá elecciones» en el país.
La CEI ha sido uno de los grandes blancos de las críticas con respecto a los últimos comicios, si bien no es el único debe del que se acusa al sistema político marfileño, dominado por Ouattara desde 2011 y reforzado en el Parlamento a finales de 2025, cuando su partido, la Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP, por sus siglas en francés), amplió su representación alcanzando la mayoría absoluta al obtener cerca del 77 por ciento de los escaños del Parlamento.
Esa victoria llegó apenas dos meses después de que Ouattara confirmara su cuarto mandato, al hacerse en octubre de 2025 con casi el 90 por ciento de los apoyos.
Su Presidencia presenta como gran polémica la promesa que el propio dirigente hizo en 2011 al prometer que solo gobernaría dos legislaturas, para luego dar marcha atrás en 2020, cuando se presentó tras la repentina muerte del entonces primer ministro y candidato gubernamental, Amadou Gon Coulibaly, obteniendo un tercer mandato con más del 94 por ciento de las papeletas después de que la oposición boicoteara la votación.
En cambio, Ouattara defendió su candidatura en 2025 como un segundo mandato, argumentando que la reforma constitucional aprobada en 2016 puso su contador a cero, un extremo criticado por la oposición, que denunció un incremento de la represión, con cientos de detenidos en los días previos a la celebración de las presidenciales.
CL11
