Lo que nadie te había contado de los alisados: «Que un tratamiento sea sin formol no significa que no lo genere»

MADRID, 1 May. –
Queremos lo que no tenemos. Eso es así. ¿Pelo rizado? Para las que lo tienen liso, y a la inversa también. Vivimos una época de tendencias caprichosas que se instalan en nuestros hábitos, pero también en nuestros gustos y esto se refleja en la melena de muchas. Por eso, cada vez más personas salen de los salones de belleza con un mismo resultado: un cabello liso, brillante y aparentemente perfecto… pero ¿con o sin formol?
Siempre hemos escuchado que un alisado es seguro cuando no lleva formol, pero hay algo que cada nadie nos explica: en muchos casos la clave no solo está en la fórmula, está en lo que ocurre cuando se utiliza. Muchos de estos alisados utilizan el famoso ácido glioxílico como base y en la etiqueta, todo parece correcto: sin formaldehído, sin riesgo aparente… pero ¿qué ocurre en el proceso?
Cuando el producto se activa con calor extremo -planchas por encima de 200ºC- puede descomponerse y generar el temido formaldehído. No es un posibilidad remota, está descrito: no está en el envase, pero puede aparecer durante la aplicación y eso cambia completamente la visión de este tipo de tratamientos.
¿POR QUÉ ENTONCES YA NO HABLAMOS SOLO DE UN RESULTADO ESTÉTICO?
Se trata de lo que respiras, de lo que entra en contacto con tu cuero cabelludo y de cómo se comporta una fórmula cuando se somete a condiciones reales de uso. De hecho, distintas autoridades sanitarias internacionales han puesto el foco en este tipo de tratamientos, señalando los posibles riesgos asociados a ciertos ingredientes cuando se aplican con altas temperaturas.
Para entenderlo mejor, hemos hablado con Roger Nebot -farmacéutico y formulador especializado en piel y cabello, y fundador de la marca Gossyp– y nos ha explicado que «un tratamiento sea ‘sin formol’ no significa que no lo genere», un detalle que no todos tenemos en cuenta a la hora de demandarlo.
ROGER NEBOT: «NO ES LO MISMO TRATAR EL CABELLO QUE MODIFICARLO QUÍMICAMENTE»
Lo importante en este caso según nuestro experto es «entender qué ocurre cuando se aplica, no solo lo que pone en la etiqueta» y la idea clave está en saber que «no es lo mismo tratar el cabello que modificarlo químicamente y después recubrirlo para que parezca sano». Ahí está el verdadero punto de inflexión.
Muchos de estos tratamientos no reparan la fibra capilar, la transforman. Cambian su forma mediante una reacción química activada por calor y, después, la recubren para generar ese efecto suave y brillante que vemos. Es decir, ¿funciona? Sí, pero no necesariamente desde el cuidado. Esto provoca que empiece a abrirse una forma distinta de entender la cosmética capilar: más basada en la ciencia y menos en resultados inmediatos.
LO QUE NADIE TE HABÍA CONTADO DE LOS ALISADOS DE PELO QUE AHORA DEBES TENER EN CUENTA
Es por eso por lo que nos encontramos en una época en la que las fórmulas no buscan ‘dominar’ el cabello, sino trabajar sobre su estructura para mejorarla progresivamente. Hoy, el verdadero lujo no es sólo cómo se ve tú pelo al salir de la peluquería: es saber que lo que estás haciendo tiene sentido a largo plazo. Y tú, ¿eliges la ciencia o asumes un riesgo que nadie te había contado?
CL11
