Los mercados no prevén cambios ni en el BCE ni en la Fed en su próxima decisión sobre política monetaria
Jerome Powell lidera su última reunión al frente de la Reserva Federal
Varios miembros del BCE ya han mostrado su preferencia por que la entidad no modifique los tipos de interés
MADRID, 28 Abr. Agencias –
La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) afrontan esta semana su segunda reunión tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo con la mirada puesta en el incremento de la inflación, presionada al alza por los precios energéticos, aunque la mayoría de los analistas prevén que ambos bancos centrales mantengan por el momento los tipos de interés ante la incertidumbre sobre el alcance de los efectos de la guerra en la economía.
La Fed optó por continuar con los tipos en el rango objetivo del 3,50% al 3,75% el pasado mes de marzo y, en la que será la última reunión con Jerome Powell al frente del instituto emisor –el miércoles 29 de abril–, los mercados no esperan cambios por ahora en la política monetaria.
Por otro lado, la institución liderada por Christine Lagarde, que se reúne este jueves 30 de abril, ya mantuvo los tipos en torno al 2,15% en su anterior reunión –tal y como lleva haciendo desde junio de 2025–, pero alertó sobre el incremento de la inflación que podría soportar la zona euro durante los próximos meses a causa de la presión de los precios energéticos por la guerra.
«La visión general es cautela sobre la inflación tanto en Europa como en Estados Unidos, ya que los factores que impulsan la inflación desde la Covid-19 son más estructurales de lo que anticipa el mercado», ha explicado el director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, Raphaël Thuin.
LAS PREVISIONES NO VATICINAN CAMBIOS DE LA FED
La Reserva Federal se encuentra en un momento complejo con unos datos macroeconómicos en Estados Unidos marcados por la tensión entre el desempeño del mercado laboral y la presión inflacionaria, que por el momento parece alejar un posible bajada de los tipos. Además, la cita de la Fed será posiblemente la última con Jerome Powell al frente, mientras que la llegada de Kevin Warsh –nominado por Trump y que ha abogado en ocasiones por bajar los tipos– parece inminente.
En esta línea, los analistas sostienen que lo más probable es que la Fed mantenga una estrategia de «esperar y ver», evitando por el momento alterar la tasa de interés hasta que las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo estén más claras.
«Por ahora, el escenario teórico parece confirmarse, lo que debería permitir a la Reserva Federal hacer caso omiso del caos y mantener los tipos de interés sin cambios en su reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de abril», ha aseverado el economista jefe de DWS para Estados Unidos, Christian Scherrmann.
Sin embargo, las perspectivas para que el banco central de Estados Unidos acometa alguna bajada de tipos en los próximos meses se vuelven cada vez más probables, sobre todo con la llegada de Warsh. «Si Kevin Warsh es confirmado como próximo presidente de la Reserva Federal, es probable que abogue por una bajada de los tipos de interés basándose en su opinión de que el crecimiento impulsado por la IA no provocará inflación», ha descrito el director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, Eiko Sievert.
Todavía no están del todo claras las intenciones de próximo ‘guardián del dólar’, pero «independientemente de quién ocupe la presidencia, es probable que la principal tarea de la Fed a corto plazo siga siendo vigilar si los efectos de segunda ronda derivados de los precios del petróleo no se reflejan en la inflación subyacente y si las presiones sobre los precios provocadas por los aranceles han alcanzado su punto álgido», ha destacado Christian Scherrmann.
MIEMBROS DEL BCE ABOGAN POR MANTENER TIPOS
En las últimas semanas, varios miembros del BCE han considerado que la mejor opción para el banco central sería mantener los tipos en el nivel actual. En concreto, el gobernador del banco central de Grecia, Yannis Stournaras, considera que la institución «debería esperar» ante la posibilidad de que las negociaciones para acabar la guerra puedan fructiferar pronto.
«Tenemos mucha experiencia de crisis anteriores. Así que, si es necesario, actuaremos de inmediato. Pero por el momento, todas las estimaciones que tenemos indican que la inflación, por el momento, repito, podría ser menor que en nuestro escenario base este año, dadas las circunstancias actuales y si la guerra termina pronto», defendió el banquero central griego en el Foro Económico de Delfos.
En esta misma línea se expresó el gobernador del banco central de Lituania, Gediminas Simkus, quien afirmó: «No deberíamos aumentar los tipos de interés en la próxima reunión de política monetaria».
Algo menos explícitas han sido las declaraciones de otros miembros del BCE, como la propia Lagarde, que ha anticipado que necesitarán «recopilar más datos» antes de tomar la decisión en política monetaria debido a la doble incertidumbre sobre la guerra: su duración y la amplitud de sus consecuencias.
Aún así, la presidenta del BCE afirmó que no se comprometía «de antemano» con una trayectoria específica de los tipos de interés, pero que están «decididos a garantizar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2% a medio plazo».
«Nadie sabe con certeza cuánto durará la situación y dudo que para la próxima semana tengamos claridad al respecto», declaró en Frankfurt este miércoles el economista jefe del BCE, Philip Lane, tras lo que argumentó que el nivel de impacto de la guerra sobre la economía europea todavía es complicada de prever.
Por su parte, el jefe del banco central de Letonia, Martins Kazaks, indicó en una entrevista al ‘Financial Times’ que el BCE tiene el «lujo» de poder esperar antes de apresurase a subir los tipos de interés. «No tenemos prisa. Todavía tenemos el gran lujo de recopilar datos y formarnos nuestra propia opinión», aseveró.
LOS ANALISTAS COINCIDEN QUE EL BCE MANTENDRÁ TIPOS
Gran parte de los analistas de mercados han coincidido en señalar que la próxima reunión del BCE no modificará los tipos de interés, aunque sí valoran la posibilidad de que la entidad europea pueda acometer una subida de la tasa de referencia en el mes de junio, en función de la evolución de los precios.
El gestor de Carteras de Renta Fija en Mediolanum, Niall Scanlon, ha señalado también que el BCE todavía no cuenta con los suficientes datos como para tomar la decisión de subir los tipos y ha remarcado que la incertidumbre caracteriza el futuro cercano sobre el que el BCE tendrá que aplicar su política monetaria.
«Dado que los mercados descuentan actualmente alrededor de dos subidas de tipos del BCE durante el resto de 2026, creemos que es poco probable que el BCE transmita en esta reunión un mensaje que refuerce las expectativas de un endurecimiento más allá de este horizonte», ha explicado Scanlon.
Igualmente, el economista jefe de Bank of America para Europa, Rubén Segura-Cayuela, ha repetido que lo más probable es que el BCE dejé sin cambios los tipos ante la no existencia de más datos que alumbren sobre las consecuencias de la crisis. También ha declarado que Lagarde mantendrá un perfil bajo en sus comunicaciones sobre la decisión de junio, pero que va cobrando fuerza esa posibilidad.
«Esperamos pocos cambios en las perspectivas o en la comunicación escrita, y que el BCE mantenga un sesgo implícito a la subida, dado que las previsiones de marzo incluían casi dos subidas a partir de junio. Y aunque Lagarde no dará orientaciones explícitas sobre junio, es probable que nos recuerde esas hipótesis en el ejercicio de previsión, un reconocimiento implícito de una posible subida en junio, salvo que surjan otras sorpresas», ha señalado Segura-Cayuela.
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