Fedea avisa de que el peso de las renovables en España sólo mitigará «muy modestamente» el shock energético
MADRID 27 Abr. –
La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha señalado en un informe sobre la actual situación económica que las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo son «potencialmente más graves» que las causadas por los aranceles impuestos por Estados Unidos y ha advertido de que el peso de las energías renovables en España y en la UE mitigarán el shock energético provocado por la guerra en Irán, pero «sólo muy modestamente».
El organismo recuerda en este informe que Oriente Próximo es el principal suministrador neto de energía del mundo, cubriendo un tercio de la demanda neta mundial. Las consecuencias de la guerra en Irán, explica Fedea, dependerán de la duración de la guerra y de los daños que pueda sufrir la capacidad de producción de la región.
«El creciente peso de las energías renovables en las economías avanzadas puede mitigar los efectos del shock, pero sólo muy modestamente, pues el peso de las energías fósiles en el consumo total de energía sigue siendo dominante, situándose en casi el 90% a nivel mundial y en torno al 80% tanto en la UE como en España», ha apuntado.
Respecto al otro conflicto generado por Estados Unidos, «una guerra arancelaria como no se había visto en décadas», Fedea ha indicado que, aunque la exposición directa de España y, en menor medida, la de la UE a la subida de los aranceles americanos es en principio «reducida», el primer año de su aplicación se ha cerrado con una reducción del 8% de las exportaciones españolas de bienes a EEUU y un incremento de más del 50% del déficit comercial de España con EEUU.
«Aunque es demasiado pronto para alcanzar conclusiones claras, incluso sobre el nivel al que se estabilizarán las tasas sobre las importaciones, la subida de los aranceles americanos parece estar teniendo un efecto negativo apreciable sobre los saldos comerciales de muchos de sus socios, que implicaría pérdidas modestas de PIB», apunta Fedea.
No obstante, precisa que, al menos por el momento, parece haberse evitado el peor escenario posible, el de una guerra comercial generalizada con sucesivas rondas de medidas, «que podrían tener efectos desastrosos, como los de la que hace un siglo contribuyó a agravar la Gran Depresión tras la aprobación del arancel americano de Smoot-Hawley en 1930», subraya Fedea.
CUESTIONA LAS MEDIDAS ANTICRISIS POR SU COSTE «INNECESARIAMENTE» ALTO
El organismo señala que el Gobierno español ha ido respondiendo a estas crisis, así como a la causada por la guerra en Ucrania, con una serie de medidas paliativas que se han centrado en aliviar los efectos de las subidas de precios de bienes esenciales sobre los hogares y los sectores productivos más directamente afectados.
En el caso de los aranceles, Fedea recuerda que las medidas más importantes han sido el establecimiento de una línea de avales del ICO y el reforzamiento del sistema de seguros de crédito a la exportación, buscando ayudar a las empresas más afectadas a afrontar posibles problemas de liquidez o a financiar proyectos de diversificación y búsqueda de nuevos mercados.
En cuanto a la guerra en Irán, Fedea apunta que España ha tomado medidas similares a las adoptadas al inicio de la guerra de Ucrania, con ayudas temporales a los sectores más afectados (transporte, agricultura y pesca), rebajas transitorias de la fiscalidad energética y ayudas a familias de renta baja a través del aumento del bono social eléctrico y térmico y la prohibición de corte de suministros básicos.
Fedea defiende que algunas de estas medidas son «cuestionables» por su coste «innecesariamente elevado al no concentrarse las ayudas en los que realmente las necesitan, por su falta de transparencia y porque debilitan las señales de precios que incentivarían el deseable ajuste a la baja de la demanda energética».
«PRECAUCIÓN» ANTE EL BUEN DESEMPEÑO DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA
Fedea reconoce en este informe que la economía española está entre las economías europeas que mejor se han comportado durante los últimos años, con un crecimiento del PIB real entre 2022 y 2025 del 2,87% en tasa media anual, frente al 1,01% del conjunto de la UE, situándose a la cabeza de los Veintisiete, por delante de Bulgaria, Portugal y Dinamarca, con más de punto y medio de ventaja sobre Francia e Italia, y con más de tres puntos sobre Alemania, que vio decrecer su nivel de renta en términos absolutos en estos años por su especial dependencia del gas ruso.
En términos del crecimiento del PIB per cápita, Fedea ve la situación menos favorable, aunque España se mantiene en el grupo de cabeza, con un crecimiento medio del 1,81% que la sitúa en cuarto lugar, por detrás sólo de Bulgaria, Polonia y Grecia.
Durante estos años, Fedea indica que la evolución de los principales indicadores de empleo, salarios e inflación ha sido generalmente positiva en España, «aunque con algunos matices que aconsejan una cierta prudencia en su valoración, incluyendo la importante subida del número de demandantes de empleo con relación laboral, que distorsiona las estadísticas de paro registrado, y la resistencia a la baja de los precios de los alimentos tras la normalización de la mayor parte de los componentes de la inflación, incluyendo el energético, hasta el inicio del nuevo conflicto» en Irán.
Este buen desempeño macroeconómico general, prosigue Fedea, ha permitido reducir «apreciablemente» el déficit público y el peso de la deuda pública en el PIB, pero «no tanto como sería deseable» y sin que se haya alterado «la deriva al alza de la presión fiscal» y del peso del gasto público en el PIB, que ha aumentado en casi cuatro puntos entre 2018 y 2025.
Así, señala el organismo, el déficit se está manteniendo por encima del 2% del PIB durante la parte alta del ciclo, lo que apunta, en su opinión, a la existencia «de un sustancial déficit estructural» que tiene su origen fundamental en el déficit contributivo del sistema de Seguridad Social.
Para Fedea, el buen desempeño relativo de España en los últimos años debería verse «con una cierta precaución» y como un fenómeno «posiblemente coyuntural», debido en buena parte al efecto de «fuertes vientos de cola» en España y del negativo impacto de la crisis de Ucrania en otras partes de Europa, pero no debería contemplarse «necesariamente» como el fruto de un cambio estructural que marque una ruptura de la tendencia de medio plazo hacia la pérdida de renta relativa con respecto al promedio de la OCDE iniciada en torno al año 2000.
Entre esos vientos de cola, Fedea menciona el buen comportamiento del turismo, que, para Fedea, debe mucho a factores exógenos, incluyendo la elevada inseguridad de algunos de los potenciales competidores de España en este ámbito, el rápido crecimiento de la población como resultado de fuertes influjos migratorios, la entrada de un volumen importante de fondos europeos para la recuperación del Covid, la relativa lejanía, tanto física como comercial, de Rusia y Ucrania, y la limitada exposición al mercado norteamericano, que absorbe una parte muy reducida de las exportaciones españolas.
CL8
