El Congreso Nacional FSED aborda el tratamiento de la diabetes en la multiculturalidad

SEVILLA 16 Abr. –
El XXXVII Congreso Nacional de la Fundación Sociedad Española de Diabetes ha presentado este jueves unas jornadas dedicadas al tratamiento y diagnóstico de la diabetes, donde han informado varios expertos que, en muchos casos, las personas migrantes que tienen esta enfermedad se enfrentan a barreras adicionales que dificultan su acceso a un diagnóstico temprano, a tratamientos adecuados o, simplemente, a una educación sanitaria básica.
«Cuidar bien la diabetes no es solo ajustar una pauta o indicar una dieta; también implica comprender a la persona que tenemos delante, su historia, sus creencias, sus miedos, sus posibilidades reales y sus barreras cotidianas. De ahí la necesidad de tener muy en cuenta la multiculturalidad en nuestra práctica clínica diaria», según defiende la enfermera y coordinadora de un grupo de trabajo creado recientemente en el seno de la Sociedad Española de Diabetes (SED), Ana Belén Ruiz Jiménez.
Aunque muchas veces se habla de ‘personas migrantes’, en realidad el reto es más amplio y tiene que ver con la diversidad cultural y social de la población que se atiende en las consultas. Para Ruiz Jiménez, «claramente existen necesidades aún no suficientemente cubiertas. Si queremos una atención de calidad, tenemos que avanzar hacia una educación terapéutica más flexible, más accesible y más humana».
Entre los déficits más habituales se encuentran las barreras idiomáticas; las dificultades para comprender el funcionamiento del sistema sanitario; las diferencias culturales en torno a la alimentación, la enfermedad o los tratamientos; la baja accesibilidad de muchos materiales educativos; o la escasa adaptación de algunos mensajes terapéuticos a la realidad del paciente.
A esto se suma, en ocasiones, una falta de formación específica en competencias interculturales por parte de los profesionales. También influyen factores como la precariedad, la soledad, la inestabilidad laboral o administrativa, así como la dificultad para mantener hábitos saludables cuando las condiciones de vida no lo facilitan.
Todo esto, en palabras de la coordinadora del grupo de trabajo ‘Multiculturalidad y Diabetes’ y enfermera del Centro de Salud de Valterra (Lanzarote), «puede traducirse en peor control glucémico, menor adherencia terapéutica, retrasos en el diagnóstico, más complicaciones, más ingresos hospitalarios y más inequidad en salud.
Pero, además, tiene otra consecuencia importante: cuando el sistema no logra entender el contexto de la persona, aumenta el riesgo de etiquetar injustamente como ‘poco adherente’ o ‘desmotivado’ a alguien que en realidad está afrontando barreras muy complejas».
Por todo ello, afirma Ana Belén Ruiz Jiménez, «se han dado pasos importantes, pero aún estamos lejos de una atención plenamente equitativa e inclusiva». A su juicio, la equidad no significa ofrecer lo mismo a todos, sino en adaptar la atención para que cada persona tenga verdaderas oportunidades de comprender su enfermedad, participar en las decisiones y llevar a cabo el tratamiento en su vida real.
«Y para eso necesitamos tiempo, formación, recursos, materiales culturalmente adaptados y una mirada más amplia de la diabetes, que incluya también los determinantes sociales de la salud», ha aclarado la experta.
Además, continúa, «lograr una atención inclusiva implica escuchar más, juzgar menos y comprender que muchas dificultades no dependen de la ‘voluntad’ del paciente, sino del contexto en el que vive».
A juicio de esta experta, «la multiculturalidad no debe verse como una dificultad añadida, sino como una realidad que el sistema sanitario tiene que aprender a integrar mejor».
NUEVA GUÍA SOBRE DIABETES Y RAMADÁN
Otro de los puntos ha destacar durante el Congrso ha sido que una muestra del creciente interés que se le está concediendo a esta realidad, y que ha asumido la SED, es la elaboración de una guía práctica para ayudar a las personas con diabetes que hacen el ayuno de Ramadán.
En el XXXVII Congreso Nacional de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (FSED) se ha presentado esta guía, con la participación de los doctores Francisco Javier Ampudia Blasco, (presidente de la SED) y Mohamed Hassanein (profesor de Medicina en la Universidad Mohamed Bin-Rashid de Dubai y consultor sénior en Endocrinología y Diabetes en el Hospital de Dubai).
Esta iniciativa es fruto de la colaboración entre la Sociedad Española de Diabetes y The Diabetes and Ramadan International Alliance (DaR). Como resalta el presidente de la SED, «en España hay más de 2,4 millones de personas que son musulmanas (entre un 4,5 % y un 5 % de la población), muchas de ellas con diabetes (una gran parte proceden de países con tasas más altas de esta enfermedad).
Además, una parte importante de esta población decide realizar el ayuno durante el Ramadán. e ahí la importancia de disponer de guías basadas en la evidencia, algo clave para garantizar su seguridad». Pero además de seguridad, «estas guías aportan individualización y sensibilidad cultural», apostilla Ana Belén Ruiz Jiménez.
El Ramadán forma parte de la vida y de las creencias de muchas personas con diabetes, y desde la SED se considera que no es posible abordarlo únicamente desde la prohibición o mediante mensajes generales. Se apuesta por ofrecer una atención basada en la evidencia, pero también respetuosa con la dimensión cultural y religiosa de cada paciente.
Durante el ayuno del Ramadán no se pueden ingerir alimentos ni bebidas, ni tampoco tomar medicación oral durante las horas de ayuno, lo que puede aumentar el riesgo de hipoglucemia, deshidratación o hiperglucemia.
Según indica el Dr.Ampudia Blasco, «abordar cuestiones transculturales como el ayuno en Ramadán es esencial. Sin duda, esto es fundamental para mejorar la adherencia al tratamiento, fomentar el autocuidado y, en última instancia, optimizar el manejo de la diabetes también en colectivos minoritarios».
«Estas guías ayudan a los profesionales a anticiparse, estratificar el riesgo, planificar ajustes terapéuticos, reforzar la educación diabetológica y acompañar la toma de decisiones de manera compartida. Es decir, no solo orientan sobre qué hacer desde el punto de vista clínico, sino también sobre cómo hacerlo con respeto, diálogo y realismo», explica la coordinadora del grupo de trabajo.
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