31 marzo 2026

El secreto de la felicidad en la tercera edad, según el psiquiatra español Luis Rojas Marcos

El secreto de la felicidad en la tercera edad, según el psiquiatra español Luis Rojas Marcos
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   MADRID, 31 Mar. –

   Durante décadas hemos asociado envejecer con palabras como «declive» o «decadencia», pero el psiquiatra español y profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York Luis Rojas Marcos desmonta este prejuicio con datos y experiencia clínica: «El bienestar emocional es la norma durante gran parte de la tercera etapa».

    En su último libro ‘El regalo de los años’ (HarperCollins), el experto revela que el cerebro se vuelve más optimista con la edad, prioriza los recuerdos positivos, y favorece una mayor satisfacción vital.

    Entonces, ¿por qué seguimos temiendo envejecer? La respuesta está en un estigma cultural que oculta una realidad cada vez más evidente: vivir más años también puede significar vivir mejor

   «A nivel anímico nos cuesta tanto envejecer porque equiparamos erróneamente el natural envejecimiento con el deterioro de las cualidades humanas más valiosas. No tenemos más que ir al diccionario. Sinónimos de envejecimiento: decrepitud, declive, decadencia, agotamiento, entre otros términos, por ejemplo. O bien, echarle un vistazo a las parodias burlescas que ridiculizan a personas longevas en la vida cotidiana. Este estigma cultural devalúa y margina a nuestros mayores», subraya este experto durante una entrevista con Agencias Salud Infosalus.

   En su opinión, la barrera principal que actualmente mantiene en secreto a las bondades de la tercera edad ha sido la tendencia colectiva, incluyendo las ciencias de la salud, a enterrar la evidencia que demuestra que «una longevidad larga, saludable, productiva, y dichosa, ya no es el privilegio de unos pocos, sino el destino de la mayoría».

EN LA TERCERA EDAD SE PUEDE SER FELIZ

   De hecho, reconoce que trabajando en el mundo de la salud ha podido comprobar repetidamente la base emocional positiva que conservan los hombres y las mujeres en la tercera etapa: «Con los años, el cerebro adquiere una predisposición natural a percibir más fácilmente los aspectos positivos que los negativos de las cosas. En el escenario de la longevidad, lo típico es la valoración positiva de la vida en su conjunto».

   Así, defiende el psiquiatra español que hoy en día la mejor técnica para averiguar el nivel de felicidad de las personas es, sencillamente, preguntar. Resalta en este punto que las encuestas internacionales de miles de personas sobre su sentimiento subjetivo de bienestar demuestran que la mayoría de los participantes de la tercera edad gozan de un alto nivel de satisfacción con la vida en general.

«Esto puede ser una novedad para quienes asocian la vejez con el desánimo y la soledad, pero encaja con los estudios que revelan que las emociones negativas como la tristeza, la ira, y el miedo se vuelven menos pronunciadas con los años», asevera este experto.

   Por eso, insiste en que «el bienestar emocional es la norma durante gran parte de la tercera etapa», una cualidad que tiene varios motivos, tal y como apunta: «Uno es el hecho demostrado de que a partir de los 65 años la percepción de lo que pasa y los recuerdos dan prioridad a la información positiva sobre la negativa. Por ejemplo, en las pruebas de memoria que muestran imágenes agradables y desagradables a un grupo de participantes, mientras que los más jóvenes recuerdan números similares de imágenes agradables y desagradables, los mayores de 65 evocan más imágenes agradables. Es como si lleváramos puestas unas gafas que favorecen la forma y el tono en que vemos el mundo y sus ocupantes».

LOS BACHES DE LA TERCERA EDAD

   En todo este escenario, comentamos con él que no hay que olvidar, tal y como refleja en su último libro, que durante la vejez también hay una serie de contratiempos que no siempre ponen fácil el ser feliz, como la pérdida de un ser querido, o por ejemplo, un problema de salud.

   «La vejez nos desafía con una serie de desgastes del cuerpo y de la mente, así como con las despedidas y pérdidas de seres queridos. La prolongación de la esperanza de vida ha ido acompañada de un aumento en el número de personas longevas que pierden capacidades cognitivas. Asimismo, el aislamiento y la soledad son enemigos de la vejez que requieren prevención y planificación», sostiene este psiquiatra.

ESTRATEGIAS PARA SER FELIZ EN LA SENECTUD

   Con ello, a la hora de vivir un envejecimiento «dinámico y satisfactorio» y con la idea de sacarle lo mejor a esta tercera etapa, el doctor Luis Rojas Marcos considera clave localizar el centro de control dentro de cada persona, tomar el timón, y activar las funciones ejecutivas para programarnos, fortalecer la resistencia, la capacidad de adaptación y, sobre todo, la confianza para luchar con ilusión y alcanzar las metas que cada uno se proponga.

   En cuanto a estrategias, recomienda empezar por enfocar la salud como el estado de completo bienestar físico, mental, y social, y no solamente la ausencia de enfermedades. «El paso siguiente es conocernos y establecer nuestras prioridades. Quienes se preparan y ejercen un control razonable sobre sus circunstancias se enfrentan mejor a los obstáculos que se cruzan en el camino», indica este experto.

   Pero también cree importante mantener activas las habilidades del cuerpo y las facultades de la mente: «Cuidar el sueño, la nutrición, y el ejercicio físico protegen el bienestar integral en la tercera etapa. No pasa un día sin que me maraville con el poder del habla. Gracias a las palabras, nos desahogamos, resolvemos conflictos y alimentamos la ilusión por vivir. La extroversión, una característica de la personalidad, nos mueve a la comunicabilidad y la sociabilidad. Las conexiones con otras personas promueven el entusiasmo vital y protegen la satisfacción con la vida».

   En última instancia, este psiquiatra aconseja no olvidar la importancia del sentido del humor ante las incongruencias de la vida. «El humor es un tema muy serio. Es uno de los mejores antídotos contra los miedos y sinsentidos cotidianos, por lo que conviene nutrirlo, protegerlo y practicarlo. Su función principal es calmar la tensión emocional, aliviar la inseguridad, liberarnos de preocupaciones e inyectarnos alegría», concluye.

CL11