Tortura y maltratos físicos a niños en Gaza están cerca de oficializarse como crímenes de guerra

NACIONES UNIDAS – El actual conflicto entre Israel y Palestina, que comenzó en octubre de 2023, se ha cobrado la vida de más de 73 600 palestinos y unos 1195 israelíes. Pero hay acusaciones generalizadas que imputan a Israel crímenes de guerra, genocidio, tortura y maltrato de los detenidos palestinos en las cárceles israelíes.
Sin embargo, estos crímenes continúan a pesar de las advertencias y condenas de organismos internacionales —entre ellos las Naciones Unidas, la Corte Penal Internacional (CPI) y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas—, ninguno de los cuales tiene poder para hacer cumplir la ley.
Una pregunta formulada en la habitual rueda de prensa con el portavoz de la ONU, el 24 de marzo, puso de relieve que con los niños palestinos se está cometiendo un crimen horrible sin precedentes en ningún conflicto reciente.
«Pregunta: Varios medios de comunicación informaron de que soldados israelíes torturaron a un niño palestino de un año llamado Karim Abu Nasr en Gaza para presionar a su padre. Según los informes, el niño sufrió quemaduras de cigarrillos, marcas y heridas de uñas. ¿Ha visto usted este informe?
Stephane Dujarric, portavoz de la ONU: He visto la horrible descripción de ese informe, que claramente debe ser investigado, y leer el informe en sí es simplemente espantoso».
Alon Ben-Meir, profesor jubilado de relaciones internacionales, que hasta hace poco trabajaba en el Centro de Asuntos Globales de la Universidad de Nueva York y que impartía cursos sobre negociación internacional y estudios sobre Medio Oriente, dijo a IPS que la noticia sobre el niño de un año (a menudo descrito como de 18 meses) Karim Abu Nassar torturado por soldados israelíes en Gaza está siendo ampliamente difundido por medios propalestinos y regionales, y se atribuye a un periodista concreto y a Palestine TV.
Sin embargo, múltiples medios, entre ellos TRT World, Daily Sabah, la agencia Anadolu y redes de defensa o solidaridad, informan de una narrativa muy similar, dijo Ben-Meir.
El niño, identificado como Karim (o Jawad) Abu Nassar, fue detenido junto a su padre cerca de Al Maghazi, en el centro de Gaza. Palestine TV, citando a un periodista con sede en Gaza, Osama al Kahlout, afirma que los soldados israelíes torturaron al niño durante el interrogatorio de su padre, lo que incluyó apagar cigarrillos en su pierna, pincharlo e insertarle un clavo de metal en la pierna.
Un informe médico confirmó las marcas de quemaduras de cigarrillos y las heridas punzantes causadas por un clavo. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) facilitó su liberación unas 10 horas más tarde, mientras que el padre sigue detenido, afirmó.
«Las publicaciones con imágenes en las redes sociales muestran a un niño pequeño con las piernas vendadas o visiblemente heridas, identificado como Karim, lo que concuerda con las denuncias de fuentes locales citadas y de los medios de comunicación oficiales palestinos», estableció la CICR.
Tortura y malos tratos documentados contra niños palestinos
«Existe una documentación sustancial y creciente de que las fuerzas israelíes han torturado, maltratado gravemente o hecho desaparecer sistemáticamente a niños palestinos, incluso en Gaza desde el 7 de octubre de 2023», afirmó Ben-Meir.
Por su parte, el informe del secretario general de la ONU sobre los niños y los conflictos armados documenta más de 8000 violaciones graves contra niños en Israel y los territorios palestinos ocupados por Tel Aviv, incluidos casos verificados de detención y malos tratos a niños palestinos por parte de las fuerzas armadas y de seguridad israelíes.
El mismo informe señala que 906 niños palestinos fueron detenidos en 2023, y que 84 niños denunciaron haber sufrido malos tratos durante la detención, junto con informes de detenciones y violencia sexual contra niños en Gaza.
Ramzy Baroud, editor de Palestine Chronicle y antiguo director editorial de Middle East Eye, con sede en Londres, declaró a IPS: «Dujarric tiene razón. Esto es horrible. De hecho, es más que horrible. Igualmente aterrador es lo que le ha ocurrido a este niño, Karim, y su familia no es un incidente aislado, sino una realidad repetida que se ha manifestado de innumerables formas a lo largo del genocidio».
Hay 21 000 «Karims» que han sido asesinados de las formas más brutales, afirmó. «Decenas de miles más han resultado heridos, mutilados o yacen sin vida bajo los escombros de una Gaza totalmente destruida», añadió.
También es espantoso que quienes torturaron a este niño de un año sigan en libertad para cometer nuevos crímenes. Los responsables de matar, torturar y mutilar a los niños de Gaza —y a sus padres— siguen sin rendir cuentas.
Igualmente inquietante, dijo Baroud, es que las Naciones Unidas, en el mejor de los casos, pueden reconocer el horror, pero no logran detenerlo, lo que hace que el derecho internacional carezca de relevancia práctica para los palestinos.
«¿De qué sirven las palabras para quienes han perecido en el genocidio israelí de Gaza? ¿De qué sirven los informes, los debates, las investigaciones y los lamentos si no se exige responsabilidades a los autores?», inquirió.
Y añadió: «Conozco el informe y, por devastador que sea, no hace más que reflejar otros innumerables relatos de niños que han sufrido destinos similares, y peores».
Los palestinos exigen medidas. Sin ellas, el horror continuará, por muchas palabras que se escriban o informes que se elaboren para reconocerlo, afirmó Baroud.
Mientras tanto, la relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, ha pedido a la Corte Penal Internacional (CPI) que solicite órdenes de detención contra tres ministros israelíes a los que acusa de ser responsables de «tortura sistemática» que equivale a genocidio.
En un nuevo informe presentado esta semana ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Albanese señala al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y al ministro de Defensa, Israel Katz, como las principales figuras políticas implicadas en la elaboración de las sistemas que permitieron la tortura de palestinos tras el 7 de octubre de 2023
Ampliando aún más la información, Ben-Meir recordó que Defensa de los Niños Internacional-Palestina (DCIP), en un informe de 2025, afirma que «las fuerzas israelíes mataron, mutilaron, torturaron, privaron de alimentos, secuestraron y desplazaron a niños palestinos todos y cada uno de los días de 2025″, y describe la tortura y los malos tratos generalizados a los niños en todas las etapas de la detención.
Los niños de Gaza fueron detenidos y trasladados a instalaciones como Sde Teiman, donde denuncian haber sido desnudados, privados de comida, golpeados, confinados en jaulas, sometidos a descargas eléctricas, golpeados con palos y expuestos a una «sala de discoteca» con música ensordecedora y agresiones aleatorias —actos que se ajustan a las definiciones legales estándar de tortura y trato cruel, inhumano o degradante—, afirmó.
Estos relatos se basan en múltiples testimonios de niños y en documentación jurídica, y se presentan como pruebas de conducta delictiva y crímenes de guerra.
«Este informe también lo confirman los soldados israelíes que prestaron servicio en Gaza durante la guerra, con quienes hablé», dijo Ben-Meir.
Uso de niños como escudos humanos y abusos relacionados
Los análisis jurídicos y revisados por pares, señaló Ben-Meir, también documentan episodios en los que las fuerzas israelíes utilizaron a niños palestinos como escudos humanos, lo que constituye en sí mismo un crimen de guerra y suele ir acompañado de abusos físicos y psicológicos.
Dadas las amenazas y el daño que implican, tales prácticas constituyen tortura según el derecho internacional. Trágicamente, se trata de un patrón de abuso de larga data contra los palestinos, con niños entre las víctimas, por parte de las fuerzas israelíes.
Cómo calificar esto como crímenes de guerra
En virtud de la Convención contra la Tortura y el Estatuto de Roma, infligir intencionadamente dolor físico o mental intenso con fines tales como obtener información o confesiones, castigar, intimidar o coaccionar, cuando lo llevan a cabo agentes del Estado en un conflicto armado, constituye tortura y un crimen de guerra, y cuando es generalizado o sistemático, puede constituir un crimen contra la humanidad.
Las prácticas de Sde Teiman —descargas eléctricas, privación de alimentos, palizas severas, tortura sensorial— claramente alcanzan ese umbral a gran escala. A ello se suman los patrones de detención y maltrato infantil verificados por la ONU, y el uso documentado de niños como escudos humanos.
El caso de Karim, tal y como se ha informado, encaja casi a la perfección en esa definición: un agente estatal inflige intencionadamente un dolor intenso a un niño pequeño delante de su padre, específicamente para forzar una confesión, según afirmó.
«Las pruebas respaldan firmemente el argumento de que Israel ha cometido crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad que involucran a niños», aseguró Ben-Meir.
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