Centenares de miles de niños desplazados de su hogar en el Líbano

GINEBRA – En tan solo tres semanas, más de 370 000 niños y niñas se han visto obligados a abandonar sus hogares en el Líbano, huyendo de la ofensiva militar israelí, afirmó el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en ese país vecino de Israel, Marcoluigi Corsi.
Más de un millón de personas, 20 % de la población libanesa, se han visto forzadas a desplazarse para huir de los bombardeos y metralla que castigan desde comienzos d marzo a pueblos y aldeas en el sur y este del país, y barrios de la capital, Beirut.
Israel se ha declarado decidido a liquidar a la milicia islamista chií libanesa, Hizbolá, aliada de Irán, en el contexto de la guerra que libra junto a Estados Unidos para acabar con sus enemigos en la región o al menos inutilizar a sus fuerzas.
Hizbolá ha impactado con algunos misiles de mediana calidad el norte de Israel y trata de contener a las fuerzas israelíes, las que se proponen despoblar el sur fronterizo y a la vez destruir todo espacio o edificación que albergue alguna actividad de la milicia libanesa.
La nueva guerra de Israel contra el Líbano ya cobró al menos 1094 vidas, entre ellas las de 121 niños, y más de 3000 heridos, de los cuales 395 niños, informó Unicef.
La huida forzada “afecta a un promedio de 19 000 niños cada día, lo que equivale a cientos de autobuses cargados con niños y niñas, cada 24 horas”, dijo Corsi.
“Se trata de un desplazamiento masivo repentino y caótico que destroza familias y devasta comunidades enteras, con consecuencias que se sentirán mucho después de que cese la violencia”, expuso en esta ciudad suiza el representante de Unicef.
Afirmó que “el agotamiento mental y emocional que sufren los niños del Líbano es devastador. Antes de tener un solo momento para recuperarse del trauma de la última escalada, ocurrida hace apenas 15 meses, vuelven a ser desarraigados violentamente”.
Líbano, y como ahora el sur del país de 10 450 kilómetros cuadrados y cinco millones de habitantes, sufrió a lo largo de 2024 otra ofensiva militar israelí, en esa ocasión para combatir a Hizbolá por el apoyo que prestaba a la milicia islamista Hamas en el territorio palestino de Gaza.
Para los niños libaneses “este ciclo implacable de bombardeos y desplazamientos agrava gravemente sus cicatrices psicológicas, sembrando un miedo profundo y amenazando con causarles un daño emocional profundo y duradero”, dijo Corsi.
Citó el caso de Zeinah, una niña libanesa de 11 años, que debió escapar con su familia de su casa en los suburbios del sur de Beirut a la misma escuela donde se refugiaron hace 18 meses.
“Me contó que jamás imaginó que volvería a vivir estos días, durmiendo rodeada de mucha gente y escuchando el sonido de los bombardeos casi todas las noches. Su único deseo es volver a casa, a la escuela y recuperar su vida normal”, narró Corsi.
En su huida hacia el norte del país, más de 135 000 desplazados, muchos de ellos niños, buscan refugio en unos 660 albergues colectivos, donde las condiciones de vida son cada vez más precarias.
Numerosas familias desplazadas se refugian en entornos informales, superpoblados e inseguros, como edificios sin terminar, espacios públicos y vehículos.
“La crisis económica del Líbano y el debilitamiento de su infraestructura ya limitaban la capacidad del país para responder a las necesidades básicas. Hoy, esa infraestructura está colapsando bajo la presión”, afirmó Corsi.
Agregó que en ciudades, pueblos y carreteras “vemos familias huyendo con lo puesto, obligadas a trasladarse varias veces en cuestión de días, debido a las repetidas órdenes de desplazamiento dictadas por el ejército israelí”.
En zonas como Bekaa y Baalbek, al este del país, los bombardeos han destruido importantes depósitos de agua y estaciones de bombeo, dejando a decenas de miles de personas sin acceso a agua potable.
Además, con unas 435 escuelas públicas funcionando ahora como refugios, la educación de más de 115 000 estudiantes se ha interrumpido abruptamente.
“Mientras tanto, la infraestructura civil esencial -incluidos hospitales, escuelas, puentes y sistemas de agua y saneamiento-, de la que dependen los niños para seguir adelante con sus vidas, ha sido atacada, dañada o destruida de forma sistemática”, deploró el representante.
Dijo que Unicef con su mecanismo de respuesta rápida ha podido llegar a más de 167 000 personas desplazadas, con artículos esenciales no alimentarios y kits de preparación para el invierno.
También ha entregado más de 140 toneladas de suministros médicos esenciales a hospitales, y brindado apoyo de emergencia en materia de agua y saneamiento a casi 190 albergues.
Sin embargo, Unicef sostiene que la ayuda humanitaria por sí sola no puede resolver esta crisis “y nuestra capacidad de respuesta ante emergencias se ve gravemente debilitada por los repetidos ataques contra paramédicos y trabajadores sanitarios”.
“Los niños están pagando el precio más alto de este conflicto. Hacemos un llamado urgente para que se garantice el acceso humanitario sin trabas a todas las personas necesitadas, y exigimos el cese inmediato de los ataques contra la infraestructura civil, incluyendo escuelas, hospitales y sistemas de agua”, concluyó Corsi.
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