18 marzo 2026
Se estanca la reducción de la mortalidad infantil en el mundo
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NACIONES UNIDAS – Millones de niños menores de cinco años perecen cada año en el mundo por enfermedades prevenibles, y el ritmo de reducción de esas muertes se ha desacelerado desde 2015, indicó un informe divulgado este miércoles 18 por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

“No debería morir ningún niño por enfermedades que sabemos cómo prevenir. Pero vemos señales preocupantes de que el progreso en la supervivencia infantil se ralentiza, en un momento en el que asistimos a nuevos recortes presupuestarios mundiales”, declaró Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.

En el año 2024 un total de 4,9 millones de niños murieron antes de cumplir los cinco años, de los cuales 2,3 millones eran recién nacidos, según el informe preparado por Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Grupo Banco Mundial y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.

El informe constata que, aunque las muertes de menores de cinco años se han reducido más de la mitad desde el año 2000, el ritmo de reducción se ha desacelerado más de 60 % desde 2015.

África subsahariana concentra 58 % de las muertes infantiles, mientras que son de nueve por ciento en Europa o América del Norte, o de seis por ciento en Australia y Nueva Zelanda.

La malnutrición, las enfermedades infecciosas y las complicaciones al nacer siguen entre las principales causas.

Por primera vez, el informe estima las muertes causadas directamente por la malnutrición aguda grave, y concluye que más de 100 000 niños de uno a 59 meses (cinco por ciento del total) fallecieron por esta causa en 2024.

El impacto es mucho mayor si se consideran los efectos indirectos, ya que la malnutrición debilita la inmunidad de los niños y aumenta su riesgo de morir por enfermedades infantiles comunes.

Por otra parte, “los niños que viven en medio de conflictos y crisis tienen casi tres veces más probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años”, advirtió el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Las muertes de recién nacidos representan cerca de la mitad de todas las defunciones de menores de cinco años, lo que refleja un progreso más lento en la prevención de muertes en el momento del parto.

Las principales causas entre los recién nacidos fueron las complicaciones derivadas del parto prematuro (36 %) y las complicaciones durante el trabajo de parto y el parto (21 %). Las infecciones, como la sepsis neonatal y las anomalías congénitas, también fueron causas importantes.

“Muchas muertes de niños menores de cinco años, por causas como el parto prematuro, las infecciones respiratorias bajas o los traumatismos, son evitables con intervenciones probadas y rentables”, observó Li Liu, profesora de la Escuela de Salud Pública Bloomberg en la universidad estadounidense Johns Hopkins.

Li señaló al respecto que “las inversiones específicas en atención primaria de salud, servicios de salud materna y neonatal, inmunización rutinaria, programas de nutrición y sistemas de datos de calidad, pueden salvar millones de vidas”.

Más allá del primer mes de vida, las enfermedades infecciosas como la malaria, la diarrea y la neumonía fueron los principales factores de mortalidad. La malaria (o paludismo) sigue siendo la primera causa de muerte en este grupo de edad (17 %), con la mayoría de los fallecimientos en zonas endémicas de África subsahariana.

Tras fuertes descensos entre 2000 y 2015, el progreso hacia la reducción de la mortalidad por paludismo se ha ralentizado en los últimos años.

Esas muertes siguen concentradas en un puñado de países como Chad, República Democrática del Congo, Níger y Nigeria, donde los conflictos, las crisis climáticas y la resistencia a los medicamentos afectan al acceso a la prevención y el tratamiento.

El informe advierte que la financiación de los programas de salud maternoinfantil está bajo presión, pese a que se trata de una de las inversiones más rentables: cada dólar destinado a la supervivencia infantil puede generar hasta 20 dólares en beneficios sociales y económicos futuros.

Los organismos internacionales piden considerar la supervivencia infantil una prioridad en materia política y financiera.

En ese sentido, plantean obtener el compromiso político de los países muy afectados para movilizar recursos nacionales y mejorar el acceso a servicios de calidad, basados en la evidencia y asequibles para toda la población.

Proponen centrarse en las personas más vulnerables, como las madres y los niños y niñas de África subsahariana y Asia meridional, así como en los entornos frágiles y de conflicto.

Asimismo, invertir en sistemas de atención primaria de salud para prevenir, diagnosticar y tratar las principales causas de mortalidad infantil. Esto incluye contar con la participación de personal sanitario comunitario y atención cualificada durante el parto.

A-E/HM

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