Largas jornadas y carga de cuidados ahondan desigualdades en América Latina

SANTIAGO – Las largas jornadas laborales, el tiempo empleado en los traslados y la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, afectan la calidad de vida y profundizan las desigualdades en América Latina, señaló un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“El tiempo es un recurso limitado y su distribución tiene efectos directos en la calidad de vida. Cuando aumentan las horas de trabajo remunerado, disminuye el tiempo disponible para el descanso, el cuidado y la vida personal”, afirmó Sonia Gontero, especialista en salarios y tiempo de trabajo de la OIT en el Cono Sur.
El estudio de la OIT Cono Sur utilizó las encuestas sobre uso del tiempo que se han realizado en 24 países de América Latina, y en particular los datos más recientes recogidos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay y Uruguay.
Su informe muestra cómo estas encuestas permiten comprender no solo cuánto se trabaja, sino también cómo se distribuye el tiempo entre empleo, tareas domésticas, cuidados, traslados y ocio según características demográficas y socioeconómicas.
En América Latina el tiempo destinado al trabajo remunerado sigue siendo elevado, especialmente entre los hombres.
A eso se suman largos tiempos de traslado en las grandes ciudades, que reducen aún más el tiempo disponible para otras actividades, y afectan el bienestar físico y emocional de las personas trabajadoras.
“En la región no solo trabajamos muchas horas, sino que además dedicamos largos períodos a trasladarnos. Eso tiene impactos en salud, productividad y conciliación. La organización del tiempo de trabajo y la mejora de los servicios públicos de transporte, son elementos clave del debate sobre trabajo decente”, dijo Gontero.
El informe dedica largos pasajes a considerar el tiempo de traslados, fundamental en la región donde ya 80 % de la población vive en ciudades y en la que la combinación de grandes áreas metropolitanas y alta densidad urbana se traduce en extensos tiempos dedicados a los traslados al lugar de trabajo.
Entre los factores que inciden se destacan la calidad del transporte público (frecuencia, confiabilidad, seguridad), la infraestructura vial y su gestión, el uso intensivo del automóvil, y los patrones de desigualdad territorial.
Ya en 2016 una encuesta del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) mostró que en la región un trabajador invertía, en promedio, 40 minutos en un solo trayecto de su residencia al trabajo.
Es decir, el trabajador latinoamericano promedio dedicaba aproximadamente una hora y 20 minutos al día a desplazarse entre su hogar y el empleo, con valores superiores en ciudades como Bogotá, Panamá, Ciudad de México y Sao Paulo.
En la región, a diferencia de países de altos ingresos, los sistemas de transporte público han progresivamente perdido atractivo frente al transporte privado individual. Así, el tiempo destinado a traslado resulta mayor para las personas de hogares más pobres que tienden a vivir alejadas de los lugares de trabajo.
Un hallazgo del estudio es la persistencia de brechas de género en el uso del tiempo. Las mujeres continúan asumiendo una proporción significativamente mayor del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.
“La evidencia es clara: incluso las mujeres que trabajan a jornada completa dedican muchas más horas al trabajo no remunerado, lo que a su vez limita sus oportunidades laborales, la disponibilidad de tiempo para formación y desarrollo profesional y profundiza desigualdades”, expuso Gontero.
El documento también aborda el concepto de “pobreza de tiempo”, es decir, la falta de horas suficientes para el descanso, el ocio o el autocuidado debido a cargas excesivas de trabajo.
Esta situación afecta con mayor intensidad a mujeres y a hogares de menores ingresos, lo que resalta la necesidad de coordinar políticas de organización del tiempo de trabajo y de cuidados para redistribuir el tiempo y reducir desigualdades.
Además, el análisis incorpora información sobre satisfacción con el uso del tiempo y conciliación entre vida laboral y personal, evidenciando que extensas jornadas laborales reducen la percepción de bienestar.
“El equilibrio entre el tiempo dedicado a distintas actividades es un determinante esencial del bienestar integral de los trabajadores y, por ende, de su rendimiento en el ámbito laboral, un aspecto de suma importancia para la competitividad de las empresas”, asienta el informe.
Y concluye que “la región debería avanzar en el debate de políticas que favorezcan una distribución equilibrada del tiempo de las personas. Esto permitirá mejorar las condiciones de trabajo, la reducción de desigualdad y una mejora de la cohesión social”.
A-E/HM
CL14
