Cambiar de pareja aumenta el éxito reproductivo de los papamoscas cerrojillos, según el MNCN
MADRID, 12 Mar. Diario Dia –
Los papamoscas cerrojillos, Ficedula hypoleuca, logran tener más descendencia cuando cambian de pareja respecto a la temporada anterior. Así lo ha demostrado un estudio de un equipo de investigación liderado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Para llegar a esta conclusión, los expertos se han basado en los datos de seguimiento desde 1987 de una población de la sierra norte de Madrid. Por ejemplo, la fecha en la que empieza a poner huevos cada pareja, el tamaño de la puesta o el número de pollos que llegan a volar del nido.
Si el equipo ha podido determinar si una pareja se vuelve a juntar o no, ha sido gracias al anillamiento y exhaustivo seguimiento anual de la población. Y es que en cada temporada se marcan todos los individuos asociados a las casi 250 cajas nido que utiliza la población. Además, en cada año se anilla a todos los pollos que nacen en ellas y se capturan los adultos que están criando.
El investigador del MNCN Daniel R. Rodríguez-Solís ha explicado que cada ave tiene una anilla con un código individual, «lo que equivale a llevar el DNI encima» y permite identificarlo cuando vuelve a criar. «Teniendo en cuenta que normalmente nacen entre cuatro y seis pollos por caja, estamos hablamos de más de 1000 pollos anillados al año, además de los adultos reproductores que se capturan y marcan si no estaban previamente marcados», ha añadido la también experta del MNCN Iraida Redondo.
El estudio, publicado en la revista Ibis, señala que en casi cuatro décadas solo el 3,5% de las aves se mantuvieron juntas entre temporadas y que los individuos que criaron con una nueva pareja lograron sacar adelante más volantones. Asimismo, indica que tanto los machos como las hembras que cambiaron de pareja sacaron adelante más pollos que en la temporada anterior, independientemente de la edad de los individuos o el tipo de hábitat en el que criaron,
En especies migratorias de vida corta, en las que cada temporada reproductiva es crucial, el riesgo de no reencontrarse pesa más que los beneficios derivados de la familiaridad o la mejora de la coordinación parental, que podrían obtener reproduciéndose con la misma pareja. En lo que se refiere a esta investigación, los resultados sugieren que el divorcio puede ser una estrategia adaptiva en este tipo de aves.
Además de aumentar la descendencia, un cambio de pareja podría permitir mejorar la compatibilidad, acceder a un territorio de cría de mayor calidad o emparejarse con un individuo de mayor calidad reproductiva. «El reto ahora es saber si las ventajas del divorcio se mantienen en el largo plazo, por ejemplo, en la supervivencia adulta o en el rendimiento reproductor de la descendencia», ha puntualizado Rodríguez-Solís.
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