Sonsoles Ónega agradece, emocionada, las muestras de cariño tras la muerte de su padre
MADRID, 9 Mar. –
Sonsoles Ónega regresaba este lunes a su puesto de trabajo al frente de su espacio, seis días después de la muerte de su padre, el periodista Fernando Ónega. Con entereza y la profesionalidad que le caracteriza -de casta le viene al galgo- tomaba las riendas de ‘Y ahora Sonsoles’ a las cinco de la tarde. Todo transcurría con total normalidad hasta que la periodista ha interactuado con una de las personas del público, que le ha dado el pésame.
Con unas tiernas palabras, Carmen, de 92 años le decía a la presentadora con suma ternura que sentía «muchísimo lo de tu papá, mucho hija, mucho». Añadiendo que es algo que «duele mucho» y que «padre no hay más que uno». Escuchándola, Sonsoles acariciaba su brazo con cariño sin poder contener las lágrimas.
La comunicadora se ha recompuesto y ha continuado, dejando los dos últimos minutos de su programa para agradecer las muestras de cariño con un mensaje: «Gracias a todos los que habéis sentido la muerte de mi padre, gracias a los que lo han cuidado e intentaron curarle hasta el final en el Hospital Ramón y Cajal. gracias por las hermosas palabras que han reconocido lo que hizo ese niño de aldea, periodista y gallego, sin saber qué iba primero».
No quería olvidarse de los compañeros de profesión que desde que conocieron el fatal desenlace han aplaudido no sólo la labor profesional de Ónega, sino también su gran corazón y sus valores: «Ahora que no está, hemos descubierto que ha sido un poco padre de todos los que nos dedicamos a este oficio de contarles la vida, así que somos mucho los que nos sentimos huérfanos de su mirada azul, de su consejo acertado de su manera de hacer periodismo. Papá, te echo de menos»
Para terminar, Sonsoles Ónega ha concluido agradeciendo «cada abrazo de consuelo que no devuelve la vida, pero ha aliviado el dolor de su muerte», confesando que se han sentido muy arropados en todo momento. La comunicadora seguirá haciendo sentir orgulloso a su padre cada día frente a la cámara, a las cinco de la tarde, aunque «ya sin él».
CL11
