Bustinduy y Rego unen fuerzas por la prestación por crianza de 200 euros aunque admiten que quedan «muchos obstáculos»
MADRID, 4 Mar. (Europa Press) –
El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, y la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, han unido fuerzas este miércoles en una acto sobre infancia y desigualdad, de cara al Día de la Mujer, que se celebra este domingo 8 de marzo, y han mostrado su «determinación absoluta» para aprobar la prestación universal por crianza, una medida que han definido como «feminista», aunque han admitido que aún quedan «muchos obstáculos por remover» para conseguirla. Según han recordado, esta ayuda de 200 euros por hijo a todas las familias permitiría sacar de la pobreza a medio millón de niños y niñas en España.
«Abordamos el que es el gran proyecto, la gran ambición social para esta legislatura, y quedan muchos obstáculos todavía por remover para conseguirlo, pero nuestra determinación es absoluta para alcanzarlo, que es la adopción de la prestación universal por crianza», ha indicado Bustinduy, este miércoles, en la inauguración del acto ‘Hacia un Estado social feminista. Infancia y desigualdad’, celebrado en la sede del Ministerio de Derechos Sociales.
El ministro también ha advertido del «difícil» momento actual que se vive en España de «reacción frente a los formidables avances que el movimiento feminista ha conseguido con la movilización» aunque ha pedido no culpar individualmente a cada una de las personas, «especialmente hombres jóvenes» que asumen esa concepción de que «el feminismo ha ido demasiado lejos».
«Esa reacción vive un momento de auge evidente, con una fuerza política evidente. Hemos tenido recientemente ocasiones de debatirlo en la esfera pública en relación pues a los nuevos estudios de opinión que han surgido y a esta asunción creciente de que pues que el feminismo ha ido demasiado lejos, que es una herramienta de instrumentalización o de política. Y, por supuesto, creo que la reflexión que se impone es que no cabe sencillamente culpar individualmente a cada una de las personas, especialmente hombres jóvenes también, que pueden reproducir estos mantras», ha precisado.
En este contexto, el ministro ha instado a dar una respuesta a ese «constructo, a ese artefacto discursivo, retórico, cultural, político, según el cual hablar de feminismo, ocuparse del feminismo, como de las luchas LGTB, de las luchas antirracistas, de las luchas ecologistas, en cierto modo significaría postergar o dejar de lado otro tipo de discursos, otro tipo de batallas, otro tipo de prioridades que tendrían que ver con la realidad material de la gente, con el derecho a la vivienda, con los salarios».
Así, ha tachado de «radicalmente falsa» la afirmación según la cual no se puede luchar al mismo tiempo por el feminismo y por las necesidades materiales de la gente.
«Es importante decir las veces que haga falta que esa contraposición es falsa, es radicalmente falsa. Que las luchas feministas, como las luchas LGTBI o antiracistas, son constructos culturales que hablan de la vida material, que hablan de las condiciones de trabajo, del acceso a la vivienda, de la precarización de los sueldos, de múltiples formas de violencia que atraviesan de manera estructural nuestra vida económica, política, social, y que determinan cómo viven millones de compatriotas en el día a día», ha defendido.
A su juicio, estos discursos son parte de «estratagemas» de los «adversarios» y de una «operación orquestada con formidables recursos que traduce y expresa formidables posiciones de poder», convirtiendo en «chivo expiatorio» a quienes luchan por avanzar en derechos.
ROMPE CON LA SOSPECHA Y LA HUMILLACIÓN
Por su parte, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha defendido que la prestación universal por crianza «no es añadir una ayuda más al catálogo existente» sino que trata de «cambiar el enfoque» porque «la universalidad rompe con la sospecha previa» y con la «humillación».
«No pregunta quién merece más. No convierte la necesidad en una prueba. Parte de la idea de que el inicio de la vida no puede depender de la capacidad de cada hogar para sobrevivir a la precariedad. Esto no significa negar las diferencias sociales en absoluto, significa no gestionarlas a través de la humillación, y lo digo claro, a través de la humillación», ha aseverado.
Además, frente a quienes «dicen que la universalidad es costosa», la ministra ha aclarado que «lo costoso es precisamente la pobreza», y ha subrayado que en España «con 200 euros mensuales saldrían de la pobreza infantil medio millón de niños y niñas».
Asimismo, ha apuntado que esta medida tiene «una dimensión política» pues la universalidad «desplaza el foco de la supuesta incapacidad individual» hacia la estructura que genera desigualdad. «Deja de preguntarse qué familia no ha sabido organizarse y empieza a preguntarse qué modelo económico produce precariedad salarial, alquileres desorbitados y falta de estabilidad», ha explicado.
A su vez, ha apuntado que aunque la prestación universal por crianza «no va a resolver» todo el problema porque «ninguna medida por sí sola puede hacerlo», sí introduce una «fisura» y como mínimo rompe con esa «sospecha».
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